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El hospital abre una sala para facilitar el primer contacto del padre con el bebé

Javier Quirós con su hija Mercedes, recién nacida, en la sala en la que se fomenta piel con piel. :: romero
Javier Quirós con su hija Mercedes, recién nacida, en la sala en la que se fomenta piel con piel. :: romero
  • Es la estancia de puerperio neonatal y se utiliza con los nacidos mediante cesárea mientras la madre está en reanimación

Mercedes Quirós, una preciosa bebé nacida el pasado 2 de noviembre por la mañana en el Hospital de Mérida, tiene desde ese momento un vínculo especial con su padre, Javier Quirós. Un vínculo que los unirá toda su vida. Y es que el primer regazo en el que la pequeña descansó y se relajó tras un difícil parto por cesárea fue el de su padre. Y no porque su madre, pediatra de profesión, no la quisiera acunar y acariciar entre sus senos. Estaba deseando. Pero esta se encontraba en reanimación.

Así que para hacer más fácil las dos primeras horas de ambos, el Hospital de Mérida ha abierto recientemente una sala de puerperio neonatal para que, tras la cesárea de la madre, el padre inicie el contacto piel con piel con el recién nacido durante sus dos primeras horas de vida en un ambiente y lugar con mayor intimidad y comodidad.

La supervisora de paritorio, Olivia Rodríguez, indica que la apertura de la nueva sala ha sido muy bien acogida y es utilizada por el cien por cien de los padres de niños nacidos por cesárea, que representa uno de cada cuatro nacimientos en el hospital de la ciudad.

«El niño, en vez de estar en el nido con el foco encendido, está con su padre, que es el que le da calor. Esto se consigue porque el progenitor se queda a pecho descubierto para tener un contacto directo de su piel con la del bebé. En ese momento el niño comienza a desarrollar el reflejo de succión, como cualquier otro niño de parto normal que estuviera en contacto con su madre. Este gesto es importante para el éxito de la lactancia materna», indica Olivia.

La madre, más tranquila

Indica además que la iniciativa también es beneficiosa para la madre, ya que mientras está en reanimación se queda mucho más tranquila sabiendo que su bebé está con su padre.

El progenitor también se siente mucho mejor así. En vez de estar solo en una sala de espera, separado al mismo tiempo de su pareja y de su bebé recién nacido, tiene dos horas de intimidad y primer contacto con su pequeño en las que se va creando y se potencia el vínculo entre los dos.

La técnica de piel con piel con el padre tras cesárea se comenzó en este centro en 2012, aunque hasta ahora no se disponía de un espacio específico para ello. Desde 2014 se realiza siguiendo un protocolo consensuado por los servicios de Anestesiología, Neonatología, Tocología y Paritorio.

Antes se hacía, según explica Olivia, en una sala de puerperio normal. Así, en ocasiones los padres estaban con otros padres, separados por una cortina, a veces con madres recién paridas al lado, con lo que había mucho menos intimidad tanto para el bebé como para sus progenitores.

«Ahora los padres están solos en esta sala, a no ser que el parto haya sido múltiple o de gemelos. En este caso, en la estancia puede estar otro familiar para estar con alguno de los bebés», aclara, a lo que añade que la habitación se encuentra a la salida del quirófano.

El papel del padre iniciando el contacto piel con piel en las primeras horas de vida del recién nacido, hasta la recuperación de la madre, tiene entre otros beneficios la regulación de la temperatura corporal del bebé, la disminución del llanto del pequeño o facilitar el inicio de la lactancia cuando la madre pueda proporcionársela.

Esta iniciativa ha surgido del paritorio y desde el principio, según señala Olivia, han tenido el apoyo de la dirección del hospital, pues han tenido que hacer algunas modificaciones.

Una nueva estancia dentro del paritorio que hace mucho más cómoda, íntima y agradable las primeras horas de vida de los bebés y fomenta el vínculo con su padre. Para hacerlo con su madre, tiene el resto de la vida.