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Clara Cubero, en la Plaza de España. :: j. m. romero
Clara Cubero, en la Plaza de España. :: j. m. romero

«Nadie está preparado para una enfermedad como el alzhéimer»

  • Clara Cubero | Vicepresidenta de la asociación de familiares de enfermos de alzhéimer de Mérida

  • Cuida de su marido que padece la enfermedad desde hace 16 años y pide encarecidamente a las administraciones un centro de día en la ciudad

Clara Cubero sabe perfectamente lo que es cambiar radicalmente de vida en poco tiempo. Aunque es natural de Córdoba, hace ya 50 años que reside en Mérida. Tiene 73 años y desde hace unos 16 cuida de su marido. Este tiene 77 años y padece alzhéimer. Cuenta de él que llegó a la capital autonómica, también desde Córdoba, con el Plan Badajoz, para el que trabajó. Un hombre «activo y listo», como ella lo define, que también ha sido profesor de Matemáticas y que además ha tasado vehículos o regentado una empresa eléctrica... «Es un intelectual, pero también ha trabajado mucho», afirma.

Clara es actualmente la vicepresidenta de la asociación de familiares de enfermos de alzhéimer de Mérida. Y aunque nunca lo hubiera imaginado hoy celebra el día mundial del alzhéimer.

Lo que se dice celebrar, propiamente dicho, no. No hay nada que celebrar. Sino que participará activamente en los actos que se han programado en la ciudad, tanto hoy como días posteriores, con motivo de este día.

Clara confiesa que en su familia comenzaron a darse cuenta de que su marido podía sufrir esta enfermedad cuando se le olvidaban pequeñas cosas cotidianas relacionadas con el trabajo. Fue entonces cuando decidieron llevarlo a una neuróloga. Al principio a esta le costó diagnosticar la enfermedad. Pero tiempo después, una vez operado de una aneurisma, se le practicaron varias resonancias magnéticas. Estas pruebas confirmaron lo que ya todos sospechaban.

«Cuando me dieron la noticia yo no me podía creer que mi marido iba a tener alzhéimer. Él no sabe poner un cuadro, porque toda su vida la ha dedicado a trabajar con proyectos, con ordenadores...», afirma.

Confiesa que ella misma entró en un túnel negro del que no sabía cómo salir. «Lo primero que te dice la neuróloga es 'prepárate'. Y ¿cómo se prepara una para enfrentarse a una enfermedad como el alzhéimer? De todas formas, tengo que decir que me reconfortó una cosa que me dijo la neuróloga y es que, por las actividades que mi marido ha desarrollado a lo largo de su vida, quizás su cabeza tiene mucha memoria cognitiva y todavía no ha caído en picado».

Con su marido enfermo y sin un centro de día para cuidarlo en la ciudad, decidió dirigirse a la asociación. Allí fue donde comenzó a recibir ayuda y «a ver la luz al final del túnel, aunque nadie está preparado para una enfermedad como esta».

Lleva a su marido a la asociación a que haga terapia, aunque en casa también ella le ayuda a hacer actividades como sudokus, que les encantan a los dos.

Confiesa que tanto los enfermos como sus familiares y cuidadores «están muy necesitados de ayuda» y dice que no estaría de más que, como a las madres se les da unos meses para cuidar a sus hijos recién nacidos, a los familiares de enfermos de alzhéimer se les debería hacer lo mismo.

Echa de menos un centro de día en Mérida y lo pide a las administraciones competentes encarecidamente. «Hay que estimular a estos enfermos, si no se hunden y apagan poco a poco». Recuerda que solo en Mérida y comarca hay más de 1.000 personas afectadas por esta patología.

Desde hace varios días, Clara alberga una esperanza, pues el propio alcalde, Antonio Rodríguez Osuna ha prometido a esta asociación que antes de que finalice esta legislatura dispondrán de un centro en la capital autonómica. Las penas, con pan, son menos penas.