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Museo Nacional de Arte Romano Treinta años proyectando Extremadura (1986-2016)

HOY, 19 de septiembre, celebramos nuestro XXX Día del Museo Nacional de Arte Romano, MNAR, pero muchas personas que llegan al Museo desconocen que están en uno de los primeros museos arqueológicos de España y Europa, pues su creación remonta a 1838. Asocian el Museo a la sede actual, el emblemático edificio de Rafael Moneo, referente en su proyección profesional y acreedor de los más prestigiosos galardones, e icono indiscutible de nuestra ciudad de Mérida en el siglo XX.

Pero para llegar a aquel 19 de septiembre de 1986, cuando los Reyes de España abrieron sus puertas en presencia del presidente de Italia y de Extremadura, entre otras numerosas autoridades, se había recorrido un largo camino. Una modesta primera sede en una iglesia desamortizada, compartida con escuela y teatro, apenas un almacén de fondos rescatados del subsuelo emeritense. Un azaroso siglo XX, de la mano de insignes personalidades como Mélida, Macías y Sáenz de Buruaga, auténticos y generosos padres de la arqueología local, que hicieron cobrar fuerza a la necesidad de un Museo, con mayúsculas, para Mérida. Y tuvo que ser el año del Bimilenario de la colonia, 1975, el que viera plasmar en el BOE un nuevo vástago. El modesto museo arqueológico de Mérida, pasaba a ser Nacional de Arte Romano (MNAR), se cambiaba el nombre, aunque el edificio debía esperar hasta 1980, para iniciar obras en 1981.

No se trataba de que las piezas de toda la nación vinieran a Mérida, era la constatación oficial de una colección y un yacimiento que superaban el concepto local, y su entidad los elevaba a la categoría nacional, siguiendo ejemplos europeos. Esa idea de proyección internacional la entendimos desde siempre en el MNAR, y en ello trabajamos estos treinta años.

Aunque existen valiosos estudios académicos del profesor Hernández Mogollón de la Uex sobre el impacto del Museo en la ciudad, ese impacto creemos que va más allá de esa consideración emeritense. El MNAR es un referente de Extremadura, pues le ha dado a nuestra oferta cultural un sello de excelencia e internacionalización innegables. Ha estado presente en todos los foros más prestigiosos de Romanidad, tejiendo lazos de hondo calado profesional, provocando un efecto de retroalimentación sobre la proyección internacional de Extremadura.

No sólo es que la singularidad del proyecto colocara en el mapa de los arquitectos de todo el mundo una región como Extremadura, apenas conocida por la mayoría de ellos, es que el MNAR provocó una simbiosis con el yacimiento emeritense, creó un tándem perfecto que propició, con seguridad, que en 1993 la Unesco entendiera que este conjunto patrimonial y su Museo eran merecedores de ostentar el título de Patrimonio de la Humanidad.

Y además, el Museo cambió hábitos sociales, remodeló el urbanismo de la capital autonómica, propició itinerarios culturales de interior, hizo florecer un pequeño tejido productivo emprendedor en su derredor, convirtiéndose sin duda en una seña de identidad y una marca de Extremadura de excelencia.

Celebramos este XXX aniversario inmersos en la primera fase de nuestra remodelación y ampliación, una primera fase que deberá concluir con la segunda del futuro proyecto para la Colección Visigoda y servicios complementarios. Un plan director que elaboramos el equipo del MNAR y del Ministerio. Un plan que aborda, de manera integral, el futuro complejo museístico arqueológico más importante de la Extremadura del siglo XXI.

Celebramos el Seminario Internacional «Pensando y Haciendo Museos/ Thinking and Making Museums», donde autorizadas voces de profesionales como Moneo, directores de la Getty (USA), Berlín, Roma o Lisboa, junto a equipos peninsulares, pasaremos revista a los nuevos proyectos, aprendiendo e intercambiando del futuro de nuestros Museos, proyectando Extremadura desde el MNAR.

Extremadura se proyecta en nuestros Museos, MEIAC, Badajoz, Cáceres, Vostell-Malpartida, Helga de Alvear. una amplia nómina que, tutelados por profesionales entregados a sus centros sorteando tiempos y dificultades, muestran nuestra realidad cultural, desde el pasado al siglo XXI, colocándonos en un mapa del que la Historia a veces nos marginó, el de la cultura.

Esta celebración le debe mucho a cuantas personas e instituciones han apoyado al MNAR, a los responsables políticos que tomaron decisiones y se arriesgaron, a los gestores que se afanaron en recabar los medios, a los profesionales que formaron y forman parte del equipo del Museo volcados en sus años de trabajo, a la Asociación de Amigos y la Fundación de Estudios Romanos por creer y apostar por el proyecto, y por supuesto a los ciudadanos a los que nos debemos y que nos han acompañado en estos treinta años, siempre valorando nuestra oferta y respondiendo a nuestra llamada.