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«Miedo hay que tener siempre, pero determinación también»

José Vicente Serrano, subinspector de la Policía Local. :: Brígido
José Vicente Serrano, subinspector de la Policía Local. :: Brígido
  • Con más de treinta años de servicio en la Policía Local de Mérida, recibirá una medalla junto a otros 16 agentes

  • José Vicente Serrano Policía Local

José Vicente Serrano está ya en segunda actividad en la Policía Local. Empezó en los ochenta, cuando poner de acuerdo a los comerciantes del mercadillo requería de tanta mano izquierda como para mediar con los acampados en el Puente Romano.

Lleva usted aquí 32 años.

Ingresé el 1 de abril de 1984 a través de una promoción de nueve policías. Cuando comprobé lo que es ser policía me gustó y a los tres años promocioné a cabo y después a sargento, lo que ahora se llama subinspector.

¿Cómo era el cuerpo entonces?

Con nosotros se rompía con la imagen despectiva del municipal. La mitad de la plantilla eran mayores, que entraron después de la Guerra o jubilados del ejército. Teníamos en contra una reputación muy deteriorada, sin respaldo de autoridad. La gente no nos consideraba un cuerpo de Policía y se negaban a darnos la documentación.

¿Lo más difícil?

Los años ochenta, cuando la heroína hacía estragos. Fueron terribles. Rara era la noche que no había dos o tres entradas en bares, robos... Había mucha gente enganchada. Ahora hemos tenido una Feria si incidentes, entonces, se repetían las peleas multitudinarias continuamente.

La gente sigue sin asociarles a la seguridad ciudadana.

Se desconoce, pero soportamos gran parte de la seguridad ciudadana. Nosotros, muchas veces pillamos a gente robando o intervenimos en casos de violencia doméstica. En Seguridad Vial, por ejemplo, sí se nota porque somos policía exclusiva de esta competencia.

¿Qué le dice a la gente joven?

Soy profesor en la Academia de Seguridad Pública desde hace veinte años y siempre incido en lo delicado que es gestionar la autoridad. Esta profesión, con riesgos inherentes, requiere de un principio de autoridad que debes equilibrar. Miedo hay que tener siempre, el que no lo tenga supongo que no está en sus cabales, pero también determinación. Hay que echarse para adelante con toda la determinación. En estos 33 años he visto cambiar muchas leyes, pero tengo que hacerlas cumplir, me gusten o no. Y, por supuesto, no se pueden aplicar de forma arbitraria.

¿Algún recuerdo imborrable?

En un servicio nocturno, nos llamaron por una disputa con un hombre bajo los efectos de las drogas que había agredido a un amigo y a su propia mujer. Tratamos de mediar y me rompió el pómulo. Me tuvieron que operar. Otro momento complicado fue cuando me echaron de mi trabajo hace cuatro años. Me destinaron a una oficina durante cuatro años a no hacer nada y, pese a acudir de forma insistente a los tribunales, tuve que aprender que la ley es una cosa y la justicia otra.

¿Está uno preparado para llamar de madrugada a un padre y decirle que ha muerto su hijo en un accidente?

Una de las cosas que más ha cambiado es la formación psicológica de los agentes. No te puedes llevar los disgustos a casa porque lo ves como algo personal. La inteligencia emocional es clave. Cuando te insultan o te increpan por la calle de servicio, debes saber que no es personal.