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Los vecinos de Proserpina denuncian más de veinte robos este año

Avenida trasera de Proserpina, cerca de la ermita. :: Brígido
Avenida trasera de Proserpina, cerca de la ermita. :: Brígido
  • El pasado fin de semana, coincidiendo con la Feria, volvieron a asaltar otra vivienda de madrugada

El pasado sábado robaron en un chalet de Proserpina. A estas alturas del verano, la noticia ya no extraña entre los residentes habituales en el Lago. Miguel Ángel González, que sufrió también otro robo en casa de su padre en junio, ha contado ya más de veinte en lo que va de año. «Yo creo que son 24, pero más de veinte seguro», una cifra que también estiman en la asociación de vecinos.

El propietario de la casa que asaltaron el pasado fin de semana prefiere no dar muchos datos concretos sobre su caso. Solo cuenta que los cacos aprovecharon que habían ido a la Feria para entrar y cuando llamaron a la Policía, los agentes le preguntaron si habían cortado por la valla trasera de la parcela. «En ese momento ni me lo había planteado, pero lo revisé y efectivamente».

Los agentes le explicaron que se trata de un denominador común en los robos de la colonia y que por el recuento oficial, ya había más de veinte casos similares en la zona en los últimos meses.

Los datos policiales coinciden con el de la asociación de vecinos y el de algunos afectados como Miguel Ángel, que a raíz del asalto al chalet de su padre ha ido hablando con otras víctimas. «La gente está muy nerviosa».

José Antonio Moralo, de la asociación de vecinos, recuerda que, al margen de los números concretos, no hay ninguna duda del preocupante repunte de este verano. El punto de inicio de esta oleada lo marca a finales de marzo, cuando robaron en varios coches aparcados en la calle principal. Desde entonces, calcula Moralo, se han ido repitiendo y siempre, explica, de forma muy selectiva. «Se llevan dinero en metálico, ordenadores, móviles... un botín que puedan vender fácilmente en el mercado negro». En el caso de los coches, por ejemplo, de algunos no se llevaron nada.

Desde la asociación de vecinos hablan con mucho desánimo de lo ocurrido y piden a la gente joven, a los nuevos residentes que se hicieron una vivienda porque resultaba más barata que en Mérida, a coger el testigo para conseguir más apoyo de las administraciones.

Al tratarse de una colonia con una configuración urbanística muy desordenada en la que residen vecinos fijos durante todo el año -más de 120 familias- con propietarios de segundas residencias, la vigilancia privada común con una acceso único tan típica en este tipo de urbanizaciones resulta imposible.

La única opción es que cada uno instale una alarma en su propiedad y tenga perros grandes, algo que suelen hacer casi todos los propietarios y que en los últimos meses se ha extendido por temor a sufrir más asaltos. Miguel Ángel González cuenta que en algunos casos hay quien ha decidido no volver a dormir en la casa de Proserpina hasta que la situación se normalice.