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Agreden en Mérida a una doctora de urgencias en una visita médica

Agreden en Mérida a una doctora de urgencias en una visita médica
  • La médico atacada pertenece al PAC de San Luis, el único que funciona por la noche y que se satura algunos fines de semana

Los caprichos del calendario han querido que casi el mismo día que los médicos dedican a poner cifras y datos a las agresiones que sufren los sanitarios, la doctora A. C. lo viva en carne propia.

Empezó su turno a las diez de la noche del miércoles en el Punto de Atención Continuada del centro de salud de San Luis, el único que función de madrugada y fines de semana en la ciudad. A las doce y poco segundos recibió un aviso del 112 de un servicio a domicilio. Le comunican que debe atender a una paciente joven y mayor de edad con un episodio de ansiedad por problemas con su pareja. La doctora se desplaza en ambulancia junto al conductor y una enfermera a la vivienda que le marca el 112 en el barrio de Santa Isabel, cerca de la Nacional 630.

Al llegar, la facultativa encontró a la chica muy alterada, gritando y agresiva porque no quería ver a un médico. Decidió esperar a que se calmara y sin que se diera cuenta, cuando hablaba con los familiares, vio como se abalanzaba contra ella y le agarró del pelo. Ante las reiteradas sacudidas que estaba recibiendo, el conductor de la ambulancia sujetó a la joven por la cintura para que la soltara, pero la agresora no se despegó y mientras la levantó en vilo el chófer lanzó varias patadas al aire que alcanzaron el abdomen, el pecho y las piernas de la otra mujer.

El forcejeó se prolongó varios minutos y cuando consiguió soltarse, la doctora dijo a la familia que no podía seguir en esas condiciones y pidió que llamaran a la Policía Nacional para que le ayudaran a tranquilizar a la joven, la familia se negó a requerir a los agentes y el equipo médico decidió volver al centro de salud entre insultos y amenazas de los familiares.

En el camino de vuelta se encontraron con un coche patrulla y el 112 volvió a requerir asistencia médica para el mismo domicilio. Por lo que cuentan en el centro de salud, en esta segunda visita a la que fue el otro equipo de urgencias, la paciente estaba calmada y tranquila por la presencia policial y colaboró en todo momento con las indicaciones de la segunda doctora.

La patrulla que el equipo médico se encontró cuando venía de vuelta de atender el servicio donde sufrieron la agresión era de la Policía Local de Mérida, que acudió a un aviso por ruidos en una calle cercana. Varios agentes municipales se desplazaron al lugar de los hechos, tranquilizando a la supuesta agresora y requiriendo la presencia de una unidad especializada para su traslado, si procediera, al servicio de urgencias psiquiátricas. Así se realizó para proteger al segundo equipo médico que se desplazó al servicio.

A las tres de la madrugada, la mujer agredida puso una denuncia en la comisaría de la Policía Nacional de Mérida.

Aunque algunos compañeros le han aconsejado que se olvide del tema y no denuncie, ayer se puso en contactó con el Colegio de Médicos y dice que fue a la Policía porque no quiere que a otro compañero le ocurra lo mismo. Confiesa que le va a costar olvidar lo ocurrido.

Insultos constantes

Por lo que cuenta, su día a día en el PAC del San Luis está lleno de insultos y amenazas constantes.

No es un centro de salud fácil y el turno de noche y fines de semana se complica aún más. El equipo de urgencias lo forman nueve médicos que se dividen en turnos de tres. Uno para los pacientes de los pueblos, otro para los de Mérida y un tercero para los avisos domiciliarios del 112. En San Luis confirman que el turno de la doctora agredida hay mucha rotación porque pocos profesionales aguantan la presión con la que trabajan. Atienden a personas muy conflictivas y tiene una carga asistencial elevada, los fines de semana se colapsa con frecuencia. Algunos sábados y domingos han llegado a atender a más de cuatrocientas personas, casi sin tiempo para comer o ir al baño. Los pacientes tienen que esperar mucho tiempo y son los médicos quienes tienen que lidiar con la tensión de los usuarios.