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Irlanda convocará un «debate nacional» para abordar el impacto del 'Brexit'

El primer ministro irlandés, Enda Kenny, junto a Theresa May.
El primer ministro irlandés, Enda Kenny, junto a Theresa May. / Reuters
  • El primer ministro asegura que se celebrará en noviembre y que participarán representantes de la comunidad empresarial, de la política y de la sociedad civil

El primer ministro irlandés, el conservador Enda Kenny, ha anunciado este martes el establecimiento de un foro de "debate nacional" para abordar el impacto que tendrá sobre este país la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

Kenny ha informado a la Cámara Baja de Dublín (Dáil) de que su Gobierno está finalizando los detalles de este plan, que aspira a incluir también en el debate a voces de Irlanda del Norte, la provincia británica que, junto a Escocia, votó en contra del 'Brexit' en el referéndum del pasado junio.

El primer ministro ha señalado que este foro de "diálogo nacional" se celebrará en noviembre y adelantó que participarán representantes de la comunidad empresarial, de la política y de la sociedad civil, tanto del sur como del norte de la isla.

"No me gustó el resultado, pero tenemos que aceptar que se trata de la decisión democrática del electorado del Reino Unido", ha dicho Kenny respecto al divorcio entre Bruselas y Londres.

«Puede que no sea tan sencillo»

Al ser preguntado por la oposición sobre este asunto, Kenny ha reconocido que aún no está claro cómo afectará a Irlanda el 'Brexit', pues Londres no ha activado aún el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece un periodo legal de dos años para negociar los términos de esta separación.

"Puede que no sea tan sencillo como la gente piensa", ha añadido el jefe del Ejecutivo irlandés, en referencia al complejo proceso de negociación que afrontarán ambas partes.

El Gobierno de Dublín ha expresado públicamente el deseo de que sus socios comunitarios permitan al Reino Unido, el principal socio comercial de Irlanda, que siga teniendo acceso al mercado único europeo.

A cambio, Londres debería aceptar la libre circulación de ciudadanos de la UE en su territorio, lo que mantendría abierta la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, una cuestión clave para el comercio entre ambas jurisdicciones en la isla.