Putin finge serenidad ante la 'lista del Kremlin' pero la procesión va por dentro

Putin (d) habla con Sergei Shoigu. /Mikhail Klimentyev (Reuters)
Putin (d) habla con Sergei Shoigu. / Mikhail Klimentyev (Reuters)

El informe de próximos al presidente ruso incluye a 110 altos cargos y a 96 magnates

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

La publicación por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos del llamado "Informe del Kremlin", lista que incluye 210 personalidades y grandes empresarios próximos al presidente ruso y supuestamente implicados en los aspectos más negativos de su política, ha caído como una bomba en Moscú. No es todavía una relación de sancionados, pero, según el secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin, lo podría ser en un "futuro próximo".

Esta "lista negra", elaborada por el Departamento de Estado, el del Tesoro y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), deberá ahora ser examinada por los comités parlamentarios de Finanzas, Política Exterior y Actividad Bancaria del Senado y la Cámara de Representantes, antes de la adopción de posibles medidas legislativas.

Por eso, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, considera que "se trata de un intento de influir en las elecciones presidenciales rusas" del próximo 18 de marzo. En declaraciones a distintos medios de comunicación rusos, varios politólogos señalaron que Washington lanza un aviso a la élite rusa para que dejen de apoyar a Putin o tendrán que hacer frente a sanciones que les obligarán a renunciar a sus negocios y propiedades en EEUU y Occidente en general, ya que se estima que la mayor parte de las empresas europeas preferirán no tener vínculos con "apestados".

En "lista de Putin" están prácticamente todos los artífices de la política y la economía de Rusia, salvo el propio presidente, que se mostró "ofendido" por no haber sido incluido. El primer ministro y ex jefe del Estado, Dmitri Medvédev, que sí figura en el documento del Departamento del Tesoro, bromeó diciendo que "quienes no estén en la lista tendrán que dimitir".

Bromas aparte, la cuestión es seria porque, a juicio del economista liberal, Grigori Yavlinski, "esto no es más que la mitad del serial". Según su opinión, Washington va a continuar adelante presionando a Moscú "de forma paulatina, pero firme". "Será un problema enorme para nuestra economía porque aquellas empresas o bancos de otros países que tengan negocios con Rusia se verán afectados por las sanciones", afirmó.

El ministro de Energía ruso, Alexánder Novak, que también figura en la funesta lista estadounidense, igual que el resto de los miembros del Gobierno ruso, ha advertido que los pasos que están dando los norteamericanos "no beneficiarán a las empresas estadounidenses ni a la economía mundial".

Putin, mientras tanto, decidió ante el mal tiempo poner buena cara y dar imagen de que lo tiene controlado y no le preocupa que sus más estrechos colaboradores tengan que vender sus inmuebles en el extranjero, cerrar sus negocios y cancelar sus cuentas corrientes.

Están serían algunas de las consecuencias que, al parecer, tendrían las medidas que se contemplan en la parte "secreta" del informe del Departamento del Tesoro, en la que además se aportan detalles de la relación que cada figurante en la lista tiene con el Kremlin y de las corruptelas que les vinculan. Habría también un cálculo de la fortuna personal de todos ellos.

"Detrás de cada una de las personas e instituciones -incluidas en la lista- hay gente corriente de nuestro país, colectivos de trabajo, sectores enteros de producción. En definitiva, todos nosotros, los 146 millones -de rusos- hemos sido metidos en no sé qué lita", dijo Putin en uno de sus actos de campaña. Según sus palabras, "esperábamos esto, no lo voy a ocultar, y estábamos dispuestos a responder (...) pero de momento no vamos a hacerlo. Peskov, su portavoz, declaró poco antes que analizarán el documento norteamericano y sopesarán su alcance. Todos los diputados y miembros del Ejecutivo ruso consultados por los canales de televisión deploraron la actitud de Washington y algunos la calificaron de "chantaje y amenaza". Pero, según la presidente del Senado, Valentina Matviyenko "no servirá de nada porque no cederemos, no cambiaremos nuestra política". Yavlinski cree que la causa principal de las actuales presiones de EEUU se debe a la política de Rusia en relación con Ucrania, la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas de Donetsk y Lugansk.

La lista incluye a 110 altos cargos y a 96 magnates, entre ellos algunos tan conocidos como Román Abramóvich, dueño del Chelsea. Está el Gobierno en su totalidad, con el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, la Administración del Kremlin, Matviyenko, el presidente de la Duma (Cámara Baja), Viacheslav Volodin, el jefe de los servicios secretos, Alexánder Bórtnikov, el fiscal general, Yuri Chaika, y hasta el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin.

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