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Los yihadistas dinamitan los suntuosos palacios levantados por Sadam Husein

Sadam Husein en una imagen de 2005
Sadam Husein en una imagen de 2005 / ARCHIVO
  • El Estado Islámico, que llegó a utilizalos como cuarteles, destruye diez de los lujosos recintos que el fallecido dictador levantó en Tikrit

Los yihadistas del Estado Islámico (EI) dinamitaron ayer diez suntuosos palacios levantados por el fallecido dictador Sadam Husein en su ciudad natal, Tikrit, que forma parte desde el pasado verano del califato proclamado por el grupo radical. Entre los palacios destruidos por los extremistas se encuentra el de Al Faruq, erigido por el sátrapa que gobernó Irak entre 1979 y 2003 y que murió en la horca el 30 de diciembre de 2006.

A pesar de que fueron saqueados inmediatamente después de la caída de la ciudad, en abril de 2003, en manos del Ejército estadounidense, las fotos que los soldados publicaron entonces mostraban el lujo desmedido de sus salones, habitaciones y patios. Al Faruq, el mayor de los 76 palacios y grandes mansiones que ordenó construir el dictador, estaba culminado por dos estatuas ecuestres de Sadam.

Ahora no queda más que escombros. Los palacios dinamitados se ubicaban en la ciudad mimada por el dictador, capital de la provincia de Saladino, a 120 kilómetros al norte de Bagdad, y lugar donde Sadam Husein nació en abril de 1937 y donde fue capturado por las tropas estadounidenses en diciembre de 2003, ocho meses después de la caída de Bagdad tras la invasión de EEUU.

Después de sufrir algunos de ellos destrozos durante la guerra y ser objeto de saqueos una vez que la ciudad se rindió, fueron recuperados por las nuevas autoridades iraquíes, que los convirtieron en sedes y edificios de la gobernación provincial.

Otro de esos lujosos edificios, el Abasí, que tomaba su nombre de la segunda dinastía de califas que gobernó el imperio islámico, había sido utilizado como sede del Gobierno provincial. Sin embargo, sus nuevos moradores, los fanáticos yihadistas del EI, que ocuparon Tikrit el 11 de abril, han optado por hacer volar por los aires estos palacios.

Pero antes también los convirtieron en sede de sus tropas y sus mandos e, incluso, en centros de detención.

Antiguo refugio

En junio pasado, la aviación iraquí ya bombardeó uno de los complejos palaciegos del difunto dictador que daba cobijo a los combatientes del califato de Abu Bakr el Bagdadi, líder del EI.

Se desconoce la razón de estas voladuras, aunque algunos testigos han indicado que gran cantidad de combatientes ha salido de Tikrit portando armas y muebles en dirección a la población de Alm, a 15 kilómetros al noreste de esa ciudad.

Además, las fuerzas iraquíes se están preparando para lanzar una ofensiva con la intención de liberar Tikrit y las zonas del norte de Saladino de la presencia de los radicales, después de que a principios de este mes lograran extinguir los últimos reductos yihadistas que quedaban en distintas partes del sur de la provincia. Muchos de los palacios, algunos de los cuales contaban con lagos artificiales y pequeños zoológicos, salpican las orillas del río Tigris.

Las autoridades locales llegaron a plantearse la posibilidad de reconvertir en hoteles algunos de ellos para atraer el turismo internacional a la ciudad, pero la inestabilidad reinante en el país les hizo desistir de sus planes.