Hoy

Un tándem averiado

Un cierto número de complejos procesos políticos en escenarios internacionales diversos y la quiebra de la mínima sintonía que se esbozaba desde hace algunos años están llevando la relación Estados Unidos-Rusia a una tensión diplomática y política que parece volver poco a poco a los días de la abolida Guerra Fría. Ha sido muy severo el tono de Moscú al denunciar el bombardeo por la aviación norteamericana de unidades sirias en el marco del combate contra el común enemigo, el Daesh en Siria. Washington reconoce y lamenta «un error», pero el hecho llega en un momento crítico y puede dañar el esfuerzo internacional en curso y el crucial papel coordinado de rusos y norteamericanos en la lucha sin tregua contra el yihadismo. Juiciosamente, Washington maneja su relación con Moscú teniendo presente que Rusia no es la URSS, pero atendiendo a las aprensiones que aún suscita en el Este de Europa la conducta rusa. Y escucha siempre el consejo de Berlín, donde a la experiencia alemana en ese campo y su rol histórico en la región se une el distinguido liderazgo de la canciller Angela Merkel, cuyo papel está siendo, en medio de las tribulaciones de la llegada masiva de refugiados de Oriente Medio, una lección de serenidad y visión de futuro que, sin embargo, no le dará ni un voto más en las elecciones venideras. La coincidencia temporal de los dos hechos -la carnicería de soldados sirios y el tono del Consejo Europeo de Bratislava del viernes- ofrecía las dos caras del grave problema en curso: la huida masiva hacia Europa de millones de personas, musulmanes en el noventa por ciento, en busca de salvación suscita alarma social y promueve una suerte de interiorización nacional poco compatible con el proyecto europeo, transnacional y unionista por definición y propone un rebrote aislacionista con tintes xenófobos en auge. Aunque el diagnóstico está hecho hace mucho tiempo los remedios tardan en llegar. Lo único previsible es una derrota militar del ISIS por la coalición Washington-Moscú y en este campo crucial es deplorable el incidente de rusos y norteamericanos que tienen un enemigo común que todos compartimos: los asesinos terroristas.