Hoy

Por una Europa más pragmática

Los 27 países de la Unión Europa, excluido el Reino Unido, se han reunido en Bratislava en una cumbre informal tras el 'brexit', no para analizar el divorcio sino para estudiar cómo pueden reforzarse los lazos de quienes permanecen en el club y cómo sacar de la indolencia el proyecto europeo que va de crisis en crisis ante la indiferencia de una ciudadanía que le vuelve la espalda mientras asciende de modo imparable el populismo. En esta coyuntura, parece haberse extendido la sensación de que la estrategia correcta es centrarse en realizaciones concretas, en mostrar al ciudadano la utilidad de la integración, en lugar de presentar «grandes visiones que no pueden materializarse», en expresión de las propias fuentes comunitarias. Se trataría en suma de dejar de teorizar sobre Europa, de orillar la abstracción y el burocratismo y de brindar en cambio con más pragmatismo realizaciones apreciables a la ciudadanía. En esta dirección fue también el balance del estado de la UE que realizó el presidente de la Comisión, Juncker, esta misma semana ante el Parlamento Europeo, en el que propugnó, entre otras cosas, duplicar el alcance del plan de inversiones que lleva su nombre. La materialización de estas ideas requiere fijar una hoja de ruta -la 'agenda de Bratislava'-, encaminada a colmar las grandes necesidades objetivas: reactivación de la economía para conseguir un apreciable crecimiento que combata el crónico desempleo; incremento de la seguridad común para luchar contra el terrorismo; control eficiente de la inmigración y solidaridad a la carta para no generar tensiones. También se aborda tras el 'brexit' la cooperación militar para impulsar una defensa europea autónoma de la OTAN, que no fue posible mientras el Reino Unido participó en la UE. Y se abre tímidamente paso la idea de una Europa de geometría variable, en la que cada país module su integración. El avance será difícil por las discrepancias de criterio del Este, la incógnita electoral de Italia -Renzi se lo juega todo en el referéndum de su reforma constitucional-, las elecciones en varios países grandes el año que viene y la obstinación alemana en mantener su provocativo superávit comercial, pero es positivo que los 27 sean al menos conscientes de la necesidad de avanzar para que el entramado comunitario no se derrumbe.