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Grecia vuelve a estar contra las cuerdas mientras se agota el plazo de las negociaciones

El primer ministro griego, Alexis Tsipras.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras. / Alkis Konstantinidis (Reuters)
  • Fitch rebaja la nota de la deuda a medio y largo plazo del país, el BCE ya calcula el coste de su salida del euro y los analistas indican que podría necesitar otros 30.000 millones por su parálisis económica

La cercanía de abril, el mes en el que se cumplen los plazos para que Grecia pueda seguir cumpliendo con los vencimientos de su deuda y evitar su quiebra, está presionando al gobierno griego, que sigue negociando con la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo para buscar una solución al rescate que no llega. Para añadir más tensión a estas reuniones, que se están desarrollando durante este fin de semana en Bruselas, la agencia de calificación Fitch ha anunciado que rebaja la nota de la deuda a corto y largo plazo del país heleno.

La calificación de Grecia, que vuelve a ser la peor posible ante los inversores y mercados internacionales, se debe a que los estrechos márgenes de liquidez de la banca helena “han puesto bajo presión extrema” la financiación del Estado griego. De hecho, debido a la reducción de la inversión y del consumo, además de la salida masiva de depósitos, la incipiente recuperación económica que venía registrando el país se ha deteriorado, según indica Fitch.

La debilidad económica de Grecia podría provocar un drástico cambio en sus presupuestos públicos. De hecho, la troika descarta que el país sea capaz este año de generar un superávit primario, como estaba previsto, por lo que el país podría necesitar una ayuda adicional de hasta 30.000 millones de euros o incluso más.

Al haberse paralizado prácticamente la actividad y la aprobación de medidas económicas en estas últimas semanas, en las que el gobierno griego ha estado centrado en la negociación sobre la deuda, los expertos estiman un agujero adicional de entre 10.000 y 20.000 millones de euros, además del tercer paquete de ayuda financiera.

Un escenario sin Grecia

Ante este panorama, el Banco Central Europeo (BCE) podría estar calculando desde hace días el coste que supondría la expulsión de Grecia del euro. Incluso tendría diseñado un plan B para justificar esta medida, según indican algunos eurodiputados que asistieron a la comparecencia de Mario Draghi ante la Comisión de Economía y Riesgos del Parlamento Europeo. En esa intervención, Draghi habría dejado entrever que el organismo que preside ya tiene sobre la mesa la opción de la salida del euro helena, como una posibilidad más.

Mientras, el Gobierno griego sigue tomando medidas, como la definitiva venta de su parte mayoritaria en el puerto del Pireo tras indicar que no tenía ninguna intención de privatizar su participación en las instalaciones portuarias, según ha declarado el viceprimer ministro griego, Yannis Dragasakis, de visita en China.