Un trotskista de éxito

Jaume Roures. :: R. C./
Jaume Roures. :: R. C.

Jaume Roures, impulsor de Podemos, ha pasado de militar en la IV Internacional a hacerse de oro al frente de Mediapro. Él no ve contradicción: «Para penalizar mis ideas me llaman millonario»

JOSEBA VÁZQUEZ

Ha sido suficiente con que transcurran unos días desde 1-O para que deje de hablarse del papel jugado por Jaume Roures en la fecha clave del 'procés'. Al presidente de Mediapro se le ha acusado de connivencia con la Generalitat por montar en las oficinas barcelonesas de su empresa lo que el Govern no podía: un Centro de Prensa Internacional donde los periodistas acreditados pudieran cubrir los turbulentos sucesos del domingo. Él nunca ha ocultado su simpatía con las tesis autodeterministas, pero este asunto ya ha pasado a un segundo plano. La noticia es la que algunos medios presentan como inminente entrada del fondo chino Orient Hontai en el imperio que Roures fundó en 1994.

Según estas noticias, el grupo oriental adquiriría por unos 2.000 millones de euros un paquete mayoritario de acciones del 'holding' Imagina, dominado por Mediapro. En este momento, Roures es propietario del 12% del grupo, idéntico porcentaje al que posee su socio fundador Tatxo Benet. La suma les deja en minoría numérica, pero no les arrebatará el control de la sociedad si se atiende a fuentes conocedoras de la negociación. Es de creer que vaya a ser así por la acreditada capacidad de control y liderazgo exhibida por el empresario catalán. Jaume Roures Llop (Barcelona, 1950) preside la mayor productora audiovisual de España, un emporio que agrupa 40 empresas, cuenta con 36 sedes en una veintena de países de cuatro continentes y facturó el año pasado 1.536 millones de euros, con un beneficio neto de 141 millones. Mediapro emplea, además, a cerca de 5.000 personas, ha producido numerosos programas, series y películas.

Roures es ahora mismo el rey del fútbol televisado en España. Por 1.900 millones de euros adquirió los derechos en exclusiva de ocho partidos de cada jornada de la Liga de Primera División hasta 2019 y acaba de renovar para el trienio 2018-21 el contrato que ya firmó en 2015 para hacerse con los derechos de emisión de la Champions. A favor de Mediapro ha jugado en esta última subasta la amplia red de canales vinculados a su marca beIN Sports, en la que participa la cadena catarí Al Jazeera.

Catar, Laporta, Junqueras

Esta conexión es censurada por sus detractores, que ven una seria contradicción social en el comportamiento de alguien que «se define como marxista trotskista pero ha hecho una fortuna importante con dinero en buena parte procedente de Catar», en palabras de un empresario que ha negociado con Roures en varias ocasiones. Otros ironizan al definirlo como «un multimillonario y capitalista fulgurante, pero anticapitalista de corazón». No es un caso único en este aspecto, ni mucho menos, pero no deja de chocar que un militante de extrema izquierda, detenido siete veces en su juventud y miembro en sus tiempos de la Liga Comunista Revolucionaria o de la IV Internacional, haya llegado a amasar una fortuna que le permite adquirir cuadros de Antonio López o un castillo del siglo XVI en Orriols (Girona). Él no encuentra la contradicción. «Para penalizar mis ideas se me pone la etiqueta de millonario. Al millonario se le respeta, pero si es catalán...», ha declarado recientemente. Sin estudios superiores, el magnate televisivo participó en la creación de TV3, donde se formó profesionalmente. Ha tenido éxito en impulsar a través de La Sexta la figura de Pablo Iglesias y su formación política, de la que se confiesa votante. A finales de agosto, Roures reunió en una cena en su casa al líder de Podemos y al vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, en un cónclave al que hay quien atribuye el cambio de Iglesias hacia una postura de apoyo respecto al 'procés'.

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