¿Por qué mataron a Versace?

¿Por qué mataron a Versace?

Se cumplen 20 años del asesinato del genial modisto italiano. La Policía de EE UU nunca resolvió el móvil del crimen. La 'casa de la medusa' vuelve a vivir tiempos de gloria

LUIS GÓMEZ

V einte años después del asesinato de Gianni Versace, el crimen que conmocionó a la industria de la moda sigue planteando innumerables interrogantes. Todo son conjeturas. ¿Conocía el modisto italiano a su ejecutor? ¿Cuál fue el móvil del homicidio? ¿Por qué el FBI cerró la investigación en apenas cinco meses? Son algunas de las interrogantes que surgen ahora de forma sorprendente. Para añadir más picante, Antonio D'Amico, el novio por entonces de Versace, ha abonado el terreno de un mayor misterio al asegurar que a la familia del famoso diseñador, especialmente a sus hermanos Santos y Donatella, tampoco le interesaba seguir con la investigación.

¿A cuento de qué vienen ahora estos dardos? ¿Son solo ganas de sacar tajada económica y añadir morbo al asunto? ¿Podría tratarse de un ajuste de cuentas, de una revancha? Crecen incluso las sospechas sobre la posible implicación de la Mafia en un suceso al que Hollywood ha echado el ojo y promete convertir en todo un espectáculo. El próximo enero se estrenará un serial televisivo protagonizado por Penélope Cruz -interpretará a una rubísima Donatella- y el cantante Ricky Martin, en la piel del amante de Gianni. Ficción y realidad se entremezclan con los mismos ingredientes: lujo, glamour, poder, drogas, sexo y sangre amenazan con salpicar escandalosamente a la 'casa de la medusa', precisamente cuando vuelve a vivir tiempos de gloria tras años de zozobra.

De la muerte de Gianni, que inventó a las grandes 'top models' de los noventa, quedará para el recuerdo la imagen de un paranoico Andrew Cunanan, un asesino en serie que acabó con la vida del modisto de dos disparos. Poco después, el cuerpo de este chapero, al que le encantaba relacionarse con hombres ricos y poderosos, apareció sin vida en una casa flotante, propiedad de un delincuente de origen alemán. El informe policial constó de 700 páginas e incluyó 30 horas de vídeo y más de 1.300 fotografías, pero nunca aclaró el móvil del asesinato.

A la muerte de Gianni, D'Amico, que fue su pareja durante 15 años, se vio obligado a abandonar la empresa familiar y renunciar a una pensión vitalicia de 25.000 euros mensuales y al uso de las lujosas casas que el modisto poseía en Milán, Nueva York y Miami. «Me trataron de borrar de todos los modos posibles. Yo era un empleado de la sociedad. Era afectuoso con sus sobrinos. Era la familia de Gianni, pero también la mía. Los problemas aparecieron cuando él murió y el notario me llamó también a mí. Todo lo que vino después fue una sorpresa amarga», confesó a la revista 'Vanity Fair'.

Sombra de la Mafia

Sin llegar a resolver nunca sus diferencias, la firma Versace es pasto estos días de todo tipo de chismes. Según el escritor Frank Monte, Johnny Gatto, un amigo íntimo del marido de Donatella, pidió a la familia cinco millones de dólares para mantener cerrada la boca y no enseñar unos documentos que, a su juicio, revelarían cómo Versace utilizaba sus tiendas para blanquear dinero de la Mafia. Al poco tiempo de hacer estas acusaciones, un autobús atropelló mortalmente a Gatto en el centro de la capital milanesa. Otro escritor y mafioso arrepentido, Giuseppe Di Bella, esgrimió que el modisto que encandiló a Hollywood fue asesinado por miembros de 'Ndrangheta. Filippo Barreca, otro capo que colaboró igualmente con la Justicia, denunció la relación del diseñador con la organización criminal: «No solo recibía dinero, sino también obras de arte y cuadros de Dalí y Picasso».

Pese al calibre de las acusaciones, la Policía jamás probó estos contactos. Giorgio Armani, el rey de la moda italiana, con quien mantuvo una relación muy poco amistosa -se cruzaron insultos muy elevados de tono-, prefiere pasar de puntillas sobre un asunto tan escabroso: «Nuestros estilos fueron también opuestos. Uno minimalista y otro, exuberante. Aunque nunca lo llegamos a admitir, manteníamos una curiosidad por el otro y al final de cada desfile preguntábamos: '¿Qué ha hecho Versace? ¿Qué ha hecho Armani?'». En medio de esta marejada, solo D'Amico parece tener las cosas claras. «Todavía no sabemos lo que pasó», desliza de modo enigmático. «Estoy convencido de quién fue la persona que mató a Gianni, pero todavía no sabemos quién ordenó su asesinato. He tenido siempre mi teoría, pero, como no hay pruebas, no puedo decir lo que realmente pienso», remata.

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