Desenmascaran a un falso príncipe de Montenegro

Stefan Cernetic, en la solemne ceremonia de nombramiento de la actriz Pamela Anderson como condesa.

Se hacía llamar alteza real. Viajaba en coche diplomático, se alojaba gratis en resorts de lujo y nombró condesa a Pamela Anderson

I. GALLASTEGUI

Engañó a auténticos miembros de la realeza, como el príncipe Alberto de Mónaco, pero también a políticos, empresarios, cardenales y alguna estrella de Hollywood: hace un par de años la protagonista de 'Los vigilantes de la playa', Pamela Anderson, se arrodilló ante él -con toda la modestia que le permitían el escote insondable, la falda tubo y los taconazos- para hacerse nombrar condesa mediante un toque de espada en el hombro. Ahora resulta que el sable era de mercadillo y que Stefan Cernetic, que se presentaba como Su Alteza Real Príncipe de Montenegro y Macedonia, es un señor de Turín normal y corriente con una cara extraordinaria. Le bastaron un traje elegante, unas cuantas medallas y una página web trufada de árboles genealógicos fabricados y documentos con pátina -al menos, aparente- para dar el pego.

El pasado verano, Cernetic y su supuesto embajador se alojaron a cuerpo de rey durante una semana en un resort de lujo en Brindisi. Se desplazaban en un Mercedes negro con matrícula del cuerpo diplomático y se entrevistaron con lo más granado de esa provincia sureña de la Apuglia. Al marcharse endosaron la abultada factura a la embajada macedonia en Italia, pero esta se negó a pagar.

Los Carabinieri iniciaron entonces su investigación y el Ministerio de Asuntos Exteriores certificó que ni el hombre es príncipe ni representa a ningún país. Está acusado de declaración de falsa identidad ante un funcionario y de falsificar su pasaporte.

Según la prensa italiana, Cernetic ya tenía antecedentes: con este mismo personaje principesco había organizado varias galas con invitados ilustres y fines presuntamente benéficos. Pero hace solo unos años se hacía pasar por periodista gastronómico y pedía 50 euros a los restaurantes de alto copete a cambio de una crítica positiva. Y de comer de gorra, claro.

Su abogada, Francesca Occhiuzzi,dice que la documentación sobre su linaje está a disposición de la Magistratura. «Muchas noticias falsas y ridículas en la prensa italiana estos días -escribió él mismo ayer en su muro de Facebook-. Estad seguros de que nada es verdad». Pues eso parece, sí.

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