«Amaia cantaba como en misa y se soltó la melena»

Coleccionista de casacas. «Quería ser Jimmy Hendrix y me compré una guerrera». / E. C.
Coleccionista de casacas. «Quería ser Jimmy Hendrix y me compré una guerrera». / E. C.

El jurado más duro de OT, Joe Pérez, reconoce que empezó como Darth Vader y acabó «convertido en Winnie the Pooh. Los chicos me enamoraron»

ARANTZA FURUNDARENA

Al final, el implacable juez de la guerrera era un hombre pacífico... Nacido hace 43 años en Madrid, Joe Pérez Orive, director de marketing de Live Nation, se llamó Jose hasta que en su infancia en Nueva York le americanizaron el nombre. Tiene un grupo «por diversión», es licenciado en Música por la Universidad de Berklee (Boston) y abnegado padre de unos trillizos 'superpower'.

- A punto estuvo de ser otro Risto.

- Empecé fuerte porque mi misión era sacar lo mejor de estos chicos.

- Sin embargo, acabó de madre abadesa.

- Es verdad, ja, ja, ja... Empecé de Darth Vader y acabé como Winnie the Pooh. Son auténticos y lo real enamora. Pasé de ser juez a guardián. Pero ese es el verdadero Joe.

- ¿Ya es creíble esa falta de rivalidad entre ellos?

- Es lo que más me llama la atención porque yo soy muy competitivo. Pero sí, el compañerismo ha sido uno de los puntos mágicos del programa. Me llevo para toda la vida este ejemplo de humanidad.

- ¿Hay un músico frustrado en su interior?

- No, yo practico la música a diario. Compongo, tengo un grupo que se llama 'Lonely Joe', he sacado seis discos y he tocado mucho en directo. Se frustran los que se ponen una meta. Y yo nunca la tuve.

- ¿Aitana ha sido su debilidad?

- No. Yo tenía debilidad por seis: los cinco finalistas más Agoney. Si tuviera una discográfica, ficharía a esos seis.

- Pues a Amaia al principio le dijo que cantaba como en misa.

- Y lo volvería a hacer. No me arrepiento. Amaia entró un poco en plan Marisol de niña. Luego se ha soltado la melena.

-¿Habrá tenido algo que ver Alfred?

- Él es el mejor premio que se ha llevado Amaia. Da gusto ver a alguien tan apasionado de la música. Y cuántos quisiéramos que nuestras parejas tuvieran la misma pasión que nosotros por lo mismo. Esa casa va a respirar música.

- ¿Resistirá su amor la presión de la fama?

- Espero que no compitan entre ellos. Seguro de que de aquí a Eurovisión todo va a ir bien. A muchos les parece ñoña la canción, yo la defiendo. Es muy verdadera.

- ¿Manda mucho Mónica Naranjo?

- Hemos discutido un montón y Mónica tiene un carácter visceral, pero luego esconde una persona muy sensible y muy justa. Yo también tengo un pronto malo.

- No como Manuel Martos...

- Yo a Manuel le decía: Te tiro ahora una cazuela de agua hirviendo en los pies y ni te inmutas. Es un gran tipo. Un señor.

- ¿Ricky y Mónica se hablan?

- Esa fue la parte más dura, cuando el programa pasó al fanatismo y cada concursante tenía su legión de seguidores. Pero Mónica sabe mucho de esto. Y sí, se hablan.

- ¿Ese look a lo Sargent Pepper es puro marketing?

- No. Yo voy así por la calle. Cuando quería ser Jimmy Hendrix le vi con una casaca mejor que las de Sargent Pepper, no parecía un domador de leones. Luego en Londres encontré una parecida y empecé a coleccionarlas.

- ¿Cómo lleva lo de ser padre de los trillizos 'superpower'?

- Soy un padre apasionado, los malcrío. Al principio me decían: Jo, papá, eres más duro en el concurso que en casa.

-¿Cuántos de los 16 concursantes van a vivir de la música?

- Espero que al menos diez. La música ya no es un producto, es un servicio.

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