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¿La nueva Kate Middleton?

Megan Markle compagina la interpretación con sus labores humanitarias. :: instagramHarry de Inglaterra y Megan se conocieron el pasado mes de  mayo. :: r. c.
Megan Markle compagina la interpretación con sus labores humanitarias. :: instagramHarry de Inglaterra y Megan se conocieron el pasado mes de mayo. :: r. c.
  • Divorciada y nieta de un esclavo, se llegó a quejar de que no le daban papeles por su color de piel.Así es la actual novia del príncipe Harry

Nunca he querido ser una dama que almuerza; siempre he querido ser una mujer que trabaja». Con sus 35 años y una cara conocida de la pequeña pantalla gracias a la exitosa serie 'Suits', la actriz Megan Markle quizás se tenga que comer sus palabras y decir adiós a su carrera, como ya hiciera en su momento Kate Middleton. Su idilio con el príncipe Harry ya le está pasando factura desde que se hiciera público: hace días que no duerme, su teléfono no para de sonar y la pareja ha tenido que cancelar sus encuentros ante el asedio de los paparazzi. Y aún le queda lo peor si todo sigue su curso: el visto bueno de la todopoderosa reina Isabel de Inglaterra. De poco servirá que Guillermo y Kate, a los que ya conoce, medien en el asunto. La soberana no va a llevar nada bien que uno de sus nietos preferidos salga con una actriz divorciada y un currículum que incluye bastantes escenas de alto voltaje. Y muy interesada. O eso al menos asegura la hermanastra de Markle, Samantha, con la que no se habla, pero que ya ha contado que «ahora su ambición es convertirse en una princesa». Y eso que la artista tiene poco que ver con el perfil al que nos tiene acostumbrados Harry.

Adiós a las rubias del tipo de Chelsy Davy y Cressida Bonas. Morena, muy estilosa y tres años mayor que él, su belleza racial cautivó al príncipe el pasado mes de mayo durante la presentación de los Juegos Invictus 2017 en Canadá, donde ella rueda 'Suits'. Cuentan que el hijo de Lady Di la asedió a mensajes hasta que logró una cita. Desde entonces no han parado las idas y venidas de ambos a uno y otro lado del 'charco'.

Licenciada en teatro y en relaciones internacionales por la Universidad Northwestern, estaba de prácticas en la embajada americana de Buenos Aires cuando recibió la llamada de un agente. Salió en un capítulo de 'Hospital General' y desde entonces no ha parado, pese a que se quejaba que precisamente por sus raíces, hija de un holandés y una afroamericana, su piel no encajaba en los papeles de 'blanca' ni de 'negra'. El gran boom le llegó con la abogada Rachel Zane, a la que interpreta desde hace seis temporadas.

Hija de una trabajadora social y profesora de yoga y un director de iluminación de Hollywood, la pequeña Megan iba a un colegio católico de Los Ángeles y pasaba las vacaciones viajando a lugares alejados de la comodidad a la que estaba acostumbrada. A los 10 años visitó los barrios pobres de Jamaica y jugó en México con niños que no tenían ni un techo bajo el que vivir. Todo trufado con sus visitas al glamuroso plató de 'Matrimonio con hijos', donde trabajaba su padre.

De esos dos 'mundos' sacó sus grandes pasiones: la interpretación y la filantropía. Lleva a gala que su abuelo materno fuese esclavo y se ha involucrado tanto en la ONU que, cuando hace unos meses le dieron una semana de vacaciones, se plantó en las oficinas del organismo para trabajar «de verdad» en distintas causas que la han llevado hasta Ruanda. Todo lo cuenta con detalle en su blog The Tig, donde recuerda que ya apuntaba maneras de pequeña: con 11 años escribió a Hillary Clinton, entonces primera dama, para quejarse de un anuncio que consideraba sexista. Poco después lo modificaron.

En Barcelona e Ibiza

Aficionada a los viajes (Barcelona se ha convertido en una de sus ciudades preferidas, aunque veranea en Ibiza), a la gastronomía (salió con un cocinero dos años y le pirra el curry) y al yoga, sigue muy de cerca la política. Apoya a Hillary, pero también se ha declarado anti 'brexit' y uno de sus sueños sería matricularse en un máster de diplomacia internacional que seguro le vendría muy bien para lidiar con la matriarca de los Windsor. Y eso que entroncar con la realeza no entraba en sus planes. Cuando se le preguntó hace un tiempo a quién invitaría a cenar a su casa, respondió sin pensárselo que a los cocineros Anthony Bourdain, Mario Batali y Jamie Oliver, a Gwyneth Paltrow y a su mejor amiga. ¡Y a sus dos perros, 'Bogart' y 'Guy', a los que recogió de la calle! Ahora la respuesta cambiaría.

Aunque, si todo llega a buen puerto, nada de recrear la boda que tuvo en Jamaica con el productor Trevor Engelson ante un centenar de invitados y que terminó en divorcio solo dos años después. Seguro que la reina Isabel II no pasa por asistir a un enlace en la playa ¡y sin zapatos!