Hoy

Yo, Claudia

El fotógrafo, ante una de sus copias. Abajo, el artista y la modelo confundidos. :: pachi santiago
El fotógrafo, ante una de sus copias. Abajo, el artista y la modelo confundidos. :: pachi santiago
  • Pachi Santiago es un creador obsesionado por la Schiffer. Durante años se ha encerrado en su estudio para recrear imágenes en las que imita a la modelo hasta en la respiración. «Tenemos la misma química», dice el artista asturiano

El polifacético artista Pachi Santiago (Oviedo, 36 años) ha hecho de la modelo Claudia Schiffer su musa y el sentido de su existencia durante muchos años. Como los insectos que se mimetizan con el entorno, Santiago ha intentado ser el perfecto trasunto de la alemana. Y la verdad es que lo consigue. En sus fotografías y vídeos, no sólo trata de verse en el espejo de la Schiffer, sino de mudar su piel y encarnarse en la mujer que copa las portadas de 'Vogue'. La muestra 'Copying Claudia', que se puede ver en la madrileña Galería Cero hasta el 30 de octubre, es la historia de una obsesión. «De pequeño, cuando tenía ocho años, dibujaba muchos personajes que eran híbridos entre gatos y mujeres. Uno de esos dibujos se convirtió en mi 'alter ego' infantil. Desde que vi a Claudia Schiffer en televisión protagonizando un anuncio no me perdí un detalle de su carrera. Su personaje acabó convirtiéndose en mi proyecto de fin de carrera de Bellas Artes», cuenta el artista.

En las imágenes, Santiago aparece en el lugar de Claudia Schiffer remedando de modo asombroso las poses y visajes de la modelo. Uno y otra no son un calco, claro está, pero sugieren un inquietante grado de simbiosis.

Pese a que no se considera un mitómano, Santiago hizo todo lo posible por conocer a la mujer que envenenaba sus sueños y que le sigue inspirando como «pieza de arte». Hace siete años vio cumplido su anhelo de entrevistarse brevemente con esta «mujer-gato». El encuentro fue provechoso. La rubia, copia a su vez de la explosiva Brigitte Bardot de juventud, colmó sus expectativas. «No me defraudó en absoluto, sentí que teníamos la misma química y sinergia. Fue fantástico, era como si estuviera en el mismo universo». Santiago, que toca todos los palos -el vídeo, la pintura, la fotografía, el collage.- regaló a la maniquí y actriz una sencilla y modesta pieza de arte salida de su talento. Era una ilustración sobre madera trabajada a lápiz y bolígrafo. «Mientras acariciaba la pieza con la mano, me dijo que era como un poema». Curiosamente el dibujo llevaba el mismo peinado que lucía la supermodelo en la vida real.

«Mensaje filosófico»

Aunque se llevan diez años -Claudia Schiffer tiene 46- el artista y la modelo son almas afines. «De Claudia me interesa su faceta de coleccionista de arte contemporáneo. Tiene obras de Damien Hirst y Andy Warhol. Ha posado para artistas ingleses que han reinterpretado su figura. Además es una persona muy sensible a las causas sociales».

Según el fotógrafo, su quehacer tiene bastante de irónico y no es ni mucho menos el trabajo de un admirador que se desmaya irreflexivamente ante la vista de la amada. «Los vídeos y las fotos tiene un mensaje sobre la identidad, el autorretrato y la pasión por la musa llevada al extremo».

El sosias de la estrella de la pasarela se ha propuesto traspasar el umbral de la imitación. «Trato de pensar cómo respira, que mi gesto y mi mirada sean una recreación de los suyos». «Es curioso -prosigue- ver cómo mi propia ropa o la que me han prestado amigos se parece a la que lleva Claudia. Incluso con la ayuda de mi madre hemos recreado vestidos de Chanel o prendas de Valentino».

En la muestra, integrada por más de 160 imágenes, seleccionadas entre un conjunto de 300, se pueden contemplar seis series de fotografías y vídeos en los que esta suerte de gemelos juegan a ser vampiros que adoran la luz, modelos de portada de revista, criaturas mágicas que habitan bosques y montañas. «Cuando copio a Claudia vivo vidas no vividas, me sitúo en un plano paralelo. Tiene una parte romántica e infantil, por su carácter ilusorio, y otra parte triste, porque sé de sobra que nada es de verdad».

Pachi Santiago se recluyó durante cinco años para alumbrar su proyecto. Como un poseso recortó, coleccionó, escaneó y pegó fotos de su diosa, retratos de renombrados fotógrafos como Karl Lagerfeld, Juergen Teller y Herb Ritts. Eran recortes extraídos de revistas de moda, de 'Vogue', 'Marie Claire', 'W Magazine', o 'Numèro'. Luego el fotógrafo contraponía su imagen a la de ella. Para lograr esta especie de transmigración del alma de Santiago a la de Schiffer, ha tenido que pasar por una especie de «estado psicopático».

Santiago se ha sumido en otros experimentos semejantes de copiar y transmutarse en otros. Lo hizo con el actor River Phoenix, muerto en 1993 por sobredosis, y Kurt Cobain, el cantante y músico de Nirvana, adicto como el anterior a la heroína y fallecido en 1994. Pero aquello fue distinto. «En esos casos me limitaba a jugar con el parecido físico, sin adentrarme en ningún ejercicio filosófico. La gente piensa que cuando copio a Claudia me entrego a un juego estético, pero es algo que va más allá».

Las imágenes del asturiano se han podido ver en Nueva York, Berlín, Uruguay, Monterrey y Ciudad de México. Ahora tiene bien claro lo que toca hacer. «Le enviaremos algunas muestras a Claudia, a ver cómo reacciona». ¿Se rascará el bolsillo la diva y le comprará alguna pieza a su obsesionado admirador? «No estaría mal», ríe Santiago. Le dejará bien claro que su intención no ha sido la de ser un transformista, sino «ser yo y no serlo». «Para mí la ambigüedad y el misterio residen más en ese punto intermedio», apunta el creador, que está a punto de terminar un documental sobre la muestra.