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 Los tormentos de Milla Jovovich

Los tormentos de Milla Jovovich

  • «Ahora que soy madre tengo sentimientos encontrados sobre mi trabajo por aquel entonces porque estuve expuesta a situaciones que hoy no desearía que experimentasen mis hijas»

Milla Jovovich (Kiev, 1975) debutó como actriz a los nueve años con dos breves papeles en películas de Disney, pero donde realmente se ha labrado una prestigiosa fama es como modelo. En realidad, ha hecho de todo, o casi todo. Cantante, diseñadora, empresaria... Nada se le ha resistido. Posee, además, esa clase de rostro (y cuerpo) a los que el tiempo va añadiendo fuerza y magnetismo. Sin embargo, no siempre ha vivido días de gloria. Al contrario.

«Mis padres eran inmigrantes y dejaron Rusia para establecerse en Estados Unidos porque querían que tuviese la mejor existencia posible», relata. Sus progenitores, un afamado pediatra serbio y una famosa actriz rusa, acabaron viviendo en el garaje de unos amigos en California. Afortunadamente, la belleza de Jovovich cambió aquel panorama. «Mi carrera de modelo fue como ganar un boleto de lotería. Se obtiene mucho dinero y te da la visibilidad necesaria para hacer lo que realmente quieres», confesó a la revista 'Harper's Bazaar'.

Pese a todo, no guarda tan buenos recuerdos de aquellos momentos tan extraordinarios que marcaron el arranque de su vertiginosa carrera como modelo. «Ahora que soy madre tengo sentimientos encontrados sobre mi trabajo por aquel entonces porque estuve expuesta a situaciones que hoy no desearía que experimentasen mis hijas». Jovovich hubiera preferido ser modelo una vez cumplidos los 17 años. ¿Por qué? Porque después de tanto tiempo le sigue incomodando ver ciertas fotos suyas «disfrazada con ropa más propia de una mujer adulta. Ahora que soy madre tengo más desarrollado el instinto de protección y no me gustaría que nadie, especialmente los hombres, mirasen a mis hijas de otra forma que no fuese como a unas niñas», afirma.

Protagonista de la saga 'Residente Evil', Jovovich se descubre a los 40 años como una mujer atormentada. «Siempre fui buena haciendo creer a la gente que estaba segura de mí misma, pero nunca estoy lo suficientemente guapa. Por mi carrera se me ha comparado con las mujeres más bellas del mundo, pero es injusto porque siempre hay alguien más guapa y joven que tú. Así que ha sido vital sentirme inteligente y educada», concluye.