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La actriz que se viste para ella y su marido

 La actriz que se viste para ella y su marido
  • Cate Blanchett (Melbourne, 1969) ha logrado el mejor reconocimiento que puede conseguir cualquier actriz

Más allá de los dos Óscar que jalonan su carrera cinematográfica, Cate Blanchett (Melbourne, 1969) ha logrado el mejor reconocimiento que puede conseguir cualquier actriz. La mismísima Meryl Streep ha llegado a confesar que le gustaría parecerse a ella. La protagonista de 'Carol', para muchos la mejor película del año pasado, se sintió «impresionantemente» emocionada por el comentario, pero en absoluto deslumbrada. No le gustan demasiado los halagos y mucho menos la fama. «No pienso para nada en ella porque es aburrida», asegura.

Blanchett va a su aire. Lo sabe ella y toda la industria. La del cine y la de la moda y la belleza, que bebe los vientos por el estilo de una mujer diferente. «En el colegio todas las chicas guapas estaban bronceadas. Definitivamente, yo no era nada 'cool'», evoca la imagen de 'Sì Le Parfum', de Giorgio Armani, que mezcla grosella negra, ámbar y chipre. A sus 47 años, a la artista australiana le preocupa el paso del tiempo, pero no por los imperativos de las tendencias y por los surcos que van dejando las arrugas, sino por el temor a la muerte. Por supuesto, no tiene ningún interés en someterse al poder de las estilistas y los influyentes cirujanos que se han llevado por delante las expresiones de compañeras como Nicole Kidman. «Si te matas de hambre hasta el punto de que tus neuronas se marchitan, nunca harás un buen trabajo. Y si estás demasiado pendiente de la flacidez de tus brazos, ¿cómo puedes mirar al otro actor a los ojos para responderle?», se pregunta. «Al ver a tanta gente haciendo lo imposible para parecer más joven, me digo a mí misma: 'vive la vida, la muerte no va a ser más fácil porque no puedas mover tu cara'».

Blanchett, que presume de haberse comprado un traje de Armani que estaba rebajado con el primer sueldo que ganó en el teatro, detesta los desfiles en que se convierten la entrega de premios en Hollywood. «En la alfombra roja, no me importa lo que la gente piense de mi aspecto. Me visto para mí, para mi marido y también para el diseñador del vestido», dice la protagonista de 'Blues Jasmine', enamorada de los diseños del italiano Armani. «Es un enorme privilegio que me pague un señor al que admiro tanto».