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Marta Sánchez, testigo de un juicio

La cantante Marta Sánchez.
La cantante Marta Sánchez. / Archivo
  • La cantante niega mantener relación laboral alguna con un supuesto mánager que afirma que negoció con ella un concierto en Orense

La vocalista de origen gallego Marta Sánchez ha negado hoy en un juicio celebrado en Orense mantener relación laboral alguna con un supuesto mánager que afirma que negoció con ella un concierto en Orense, y su versión se contradice con la del inculpado, quien ha dicho que realizaron trabajos "en B".

La cantante, que ha declarado por videoconferencia como testigo en este juicio por estafa, ha negado, a preguntas planteadas por las partes, haber realizado trabajos para el acusado, quien está acusado de un delito de estafa por el fiscal, que pide para él año y medio de prisión.

"Nunca fue mi representante", "me enteré de la actuación en Orense por medio de las redes sociales y a través de mis fans", ha explicado Marta Sánchez, quien en esas fechas tenía varios trabajos apalabrados con su representante oficial en aquella época, Tiburón.

Los hechos juzgados se remontan a 2010, cuando la asociación de empresarios del barrio de O Couto, en Orense, contrató a través de este presunto representante de la intérprete un concierto de Marta Sánchez para su gala de Navidad de 2010, el cual nunca se celebró. Al final, tras publicitar la actuación y adelantar 4.002 euros por el 30% de un caché de más de 13.000, el colectivo empresarial tuvo que sustituir a la artista.

"Causas de fuerza mayor"

Antes de ello, el supuesto mánager, director de Doble Blanco Creaciones e Inversiones, contactó en agosto de 2009 con el presidente de la asociación, Julio Fernández Prol, afirmando que ostentaba la representación de la cantante y, en su nombre, firmó un contrato para un concierto, previsto para el mes de enero de 2010.

El colectivo, que ingresó ese primer pago, se quedó luego sin el recital, que la empresa canceló alegando "causas de fuerza mayor" y nunca recibieron el dinero anticipado. De la remuneración prevista en el contrato, la asociación abonó el 30 por ciento.

En su declaración, el acusado, Jorge Luis B.A., quien ha admitido que era conocedor del contrato que tenía la artista en exclusividad con otra empresa, Tiburón, ha manifestado en la vista oral que "los trabajos que contrataba con ella los hizo en B", puesto que la otra empresa tenía sus derechos de representación. Entre los trabajos enmarcados en esta "última modalidad", ha aludido a una portada en la revista Estilismo y a la presencia de la cantante en la feria Expobodas.

Sánchez, quien ha reconocido una relación personal "muy escueta y de muy poco tiempo" con el acusado, ha manifestado que lo conoció por una amiga, pero que nunca fue su representante. Ha subrayado que únicamente accedió a acompañarlo en algún desfile o a llevar alguno de sus vestidos en eventos, "algún photocall, nunca como trabajo".

En palabras de la cantante, el hipotético mánager "mintió a todos diciendo que iba a cantar en Orense" y, así, lo ha acusado de "vender un concierto mío por debajo de la mesa" para ganar dinero a título particular.

El presidente de la asociación perjudicada ha recordado que tras la firma del contrato y la publicidad del concierto, "la agencia que representa a la artista -Tiburón- nos llamó para decirnos que eran los representantes en exclusiva", y que por tanto no se podía celebrar la actuación. El representante que tenía la exclusividad, Carlos Vázquez, ha explicado que se enteró de la actuación después de "saltar una alarma de Google", y descubrir esto resultó para él "una sorpresa".

Por estos hechos, la Fiscalía, quien ha ratificado sus conclusiones, reclama año y medio de prisión para el empresario de 38 años, por la supuesta comisión de un delito de estafa, y la devolución de los 4.002 euros anticipados. Por su parte, la acusación, quien ha ampliado el delito a otro de apropiación indebida, pide dos años y medio, además de la devolución de 6.887 euros.

También reclama que la empresa Doble Blanco sea condenada a una multa por el doble de la cantidad defraudada y a la responsabilidad civil subsidiaria. La defensa solicita la libre absolución al entender que este hombre tenía intención de cumplir un contrato que "habría roto ella". En caso de pena, ha interesado la rebaja de la condena por dilaciones indebidas.