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Lo mejor de la gala no hizo ruido

Soraya Arnelas se comunica por dactilología, silenciosamente, con Javier García mientras Margallo, Carmen Cabrera y Vara observan./HOY
Soraya Arnelas se comunica por dactilología, silenciosamente, con Javier García mientras Margallo, Carmen Cabrera y Vara observan. / HOY

Entramos en Ifeba de la mano de la costumbre y salimos abrazados al esfuerzo y a la verdad

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Ifeba es grande, muy grande. Llegas y aparcas en una inmensa explanada, te acercas a la gran entrada recorriendo un porche tremendo, el vestíbulo es apabullante y las escaleras son espectaculares: las baldosas componen una gigantesca bandera de Portugal, a un lado, y de España, a otro. Ifeba es la Institución Ferial de Badajoz y en su inabarcable nave central se celebraba la gala de entrega de los premios Extremeños de HOY 2017.

Al acabar las escaleras, uno se encontraba con un precioso coche Citroen del tipo SUV. Los automóviles SUV son el presente de la automoción, lo que el público prefiere: frente a la aparatosidad del todoterreno y la sencillez del utilitario, el SUV como equilibrio, el SUV como realidad y síntoma social. Las fiestas anuales del HOY son así, como un SUV, la realidad de Extremadura, un signo del tiempo que vivimos. Es decir, si un forastero perspicaz hubiera pasado un par de horas en Ifeba el pasado jueves, habría entendido en una sola lección las claves de la región.

Pero no crean que es fácil desentrañar esas claves de la fiesta. Hay que estar muy atentos porque los mensajes se suceden, se superponen, se complementan... Por ejemplo, el jueves, en Ifeba, había un espacio de recepción con el 'photocall' de rigor, un espacio central con mil sillas y un escenario y un tercer espacio de convivencia y aperitivo con 25 grandes mesas circulares decoradas con un bello centro floral y, ¡atención!, detalle nada baladí: una botella de cava Extrem de Bonaval. La botella era preciosa y tentadora y la presentadora del acto, Soraya Arnelas, remató su intervención invitando a brindar con cava extremeño.

El cava de Extremadura como sutil icono reivindicativo y cuatro portadas del diario HOY a tamaño gigante, como todo en Ifeba, llenando un lateral y recordando momentos gozosos para la ciudad de Badajoz, anfitriona de la fiesta, pero también reivindicaciones históricas en las que HOY se ha implicado desde que se creó en 1933.

La implicación de las portadas inmensas se complementaba con el vídeo que daba inicio al acto, donde las imágenes recordaban al millar de invitados la implicación del diario con los grandes temas de la región: HOY Solidario, HOY Agro, Aula HOY, la escuela, la empresa, la caza sostenible, el teatro, la literatura...

Si un forastero perspicaz hubiera pasado un par de horas en Ifeba el pasado jueves, habría entendido en una sola lección las claves de la región

Soraya Arnelas, la presentadora. Su valor fundamental: espontaneidad. Observen la foto que acompaña esta crónica: sonríe emocionada, incontenible, natural... Agarra la mano de Javier García Pajares y le dice algo dactilológicamente. Quizás, no sepa qué le dice o quizás, no le diga nada pues no es sencillo eso de la dactilología, sin embargo, Soraya acaricia su mano y en el detalle hay mensaje. Ella era el mensaje, su sonrisa era el mensaje, su acento, que Vara ensalzó, de extremeña de Valencia de Alcántara era el mensaje...

Ángel Ortiz, el director. En 2009, Ángel Ortiz se estrenó en el teatro Alkázar de Plasencia como director. En aquella intervención hizo una declaración de intenciones, formuló sus propósitos. Desde ese año, cada uno de sus discursos en los Extremeños de Hoy ha sido una reflexión sobre el periodismo. Repasarlos es repasar la historia de la información en la última década. Un año reflexionaba sobre las relaciones entre política y periodismo. «Si no duele, ni es política ni es periodismo», resumía en una frase. Otro año, sus reflexiones eran más filosóficas, en torno al periodismo como conciencia crítica. Ha hablado unas veces del humanismo y el sosiego frente al maquinismo y el vértigo del tuit; otras veces, se ha referido al valor de lo gris y lo ambiguo resaltando sobre el maniqueísmo del me gusta.

El jueves pasado, centró su discurso en la última preocupación del periodismo: algo tan básico, tan simple y tan imprescindible como la verdad frente a la posverdad, o sea, frente a la mentira. Decía Ángel Ortiz que la situación es tal que debemos superar ya el debate sobre si periodismo gratis o de pago, analógico o digital, en papel o en la red, para centrarnos en la raíz de la información: la verdad.

Reflexionaba el director de HOY en torno al debate universal del periodismo: las Fake News, las noticias falsas que apelan a las emociones, las pasiones y las querencias del lector convertido en cliente. El individuo controlado al detalle por las redes globales, que conocen cada uno de nuestros gustos e intereses para vendernos productos que nos emocionan. Noticias como productos, noticias para consumir, la verdad es secundaria, lo que importa es la emoción.

En su discurso de 2015, Ángel Ortiz introdujo un tema nuevo: la necesidad de un pacto por Extremadura; en 2017, el pacto es una realidad

El resultado, resumía Ángel Ortiz, es una opinión pública débil y manejable, que solo seguirá siendo una opinión pública saludable si existe el buen periodismo, el que rinde cuentas, el que, como rezaba el editorial del primer número de HOY en 1933, no tiene más amigo que la verdad ni más enemigo que el error.

En su discurso de 2015, Ángel Ortiz introdujo un tema nuevo: la necesidad de un pacto en Extremadura y por Extremadura. «Cada minuto que transcurre en esta región sin un pacto sobre lo que queremos es un minuto perdido», dijo. Pero el acuerdo parecía imposible y en 2016 volvía sobre el tema en sus reflexiones desde el estrado durante la gala Extremeños de HOY en Plasencia. «El momento es serio y requiere que los protagonistas seamos todos y luchemos unidos por la región», proclamaba, casi rogaba.

Este jueves, en Ifeba, el pacto acababa de hacerse realidad tres días antes y el director de HOY destacaba en su discurso esa feliz plasmación de su ruego. Señalaba, en fin, que lo importante de la manifestación por un tren digno en la plaza de España de Madrid el pasado domingo no fue si había 6.500 personas o 40.000, sino que todos renunciaron a algo para que la concentración se convirtiera en una reivindicación absolutamente colectiva. El pacto, por fin.

No llevábamos ni una hora en Ifeba y ya teníamos datos suficientes para trazar unas pinceladas resumiendo la Extremadura de 2017. A lo escrito, habría que añadirle los conceptos que desgranó el alcalde de Badajoz, Francisco Fragoso, desde el atril: la Extremadura que no se resigna, la Extremadura que no se calla y fue en ese punto cuando los premiados de la noche empezaron a cobrar un protagonismo muy simbólico, que comenzó con la palabra esfuerzo dedicada a ellos por el alcalde.

En ese concepto incidió Guillermo Fernández Vara para resumir la historia personal del joven Javier García Pajares: «El destino no está escrito, lo escribe cada uno con su esfuerzo». Antes, nos referíamos a Javier y a su foto con Soraya. Por si no lo conocen, se lo presentamos resumiendo las palabras del redactor de HOY Antonio Armero: Javier tiene 26 años, a los 14 dejó de oír bien y los médicos le dijeron que eran tapones en los oídos; luego dejó de ver bien y le recomendaron que se graduara las gafas; después se quedó sordo y ciego y un médico les dijo a sus padres que debían asumir que su hijo estaba mal hecho. Pero el hijo, o sea, Javier, reaccionó ante la adversidad, se fue a Madrid, acabó Bachillerato, se tituló en la Autómoma con el doble grado de Derecho y Administración de Empresas y ha sido el primer sordo-ciego español que ha participado en el programa Erasmus.

El presidente de la Junta opinó en su discurso sobre temas nacionales de actualidad, incluso universales, como el maltrato a las mujeres, estimando que es imprescindible que los hombres cambiemos y dejemos de cosificarlas. Se refirió al problema catalán, anunció una ley para simplificar la burocracia y ensalzó la juventud plena de éxitos de la futbolista Carmen Menayo, y la vida «de verdad» del actor y dramaturgo Juan Margallo, que, en palabras de Vara, se dedica al teatro, es decir, «al único ámbito de la vida en que no se hace teatro porque el teatro es lo único que es verdad».

Los tres premiados resultaban paradigmáticos por encarnar valores que identifican históricamente al pueblo extremeño. Uno escucha Extremadura y enseguida le vienen a la mente, de manera refleja, palabras como perseverancia, sufrimiento, esfuerzo y todo ello sobrellevado con buen humor y orgullo. Aquí, ya se sabe, no nos han regalado nada, al revés, en cuanto te descuidas, te lo quitan y o recurres a lo que encierran esos conceptos o te ahogas sin remedio.

Por todo ello, Carmen Menayo peleó desde los ocho años por ser futbolista y está en la selección española. Carmen, a quien presentó el redactor de HOY Javi Pérez, hizo desde el estrado una petición tan sencilla como inesperada, que se haga algo para que no sea tan difícil compaginar el estudio y el deporte. Para ayudar a resolver esa ecuación de dificultades mujer-deporte-estudios, el compromiso de Iberdrola con la mujer deportista tiene mucho que decir. En la gala, simbolizó ese compromiso Carmen Cabrera, responsable de Patrocinio de Iberdrola, que entregó el premio a Carmen Menayo.

Juan Margallo es otro ejemplo de perseverancia ante la dificultad: fracasó en los estudios y no lo admitieron en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) porque no se le entendía lo que decía, pero hoy es parte de la historia del teatro español tras seis décadas trabajando sin descanso en los escenarios, como explicó en su presentación el redactor de HOY Pablo Calvo.

Javier García Pajares resumió la esencia de la vida y de la región en una frase final que, creo, desencadenó el momento más emocionante que he vivido en los Extremeños de HOY desde que empecé a escribir estas crónicas allá por el año 2006.

Reconocía Javier que una de las cosas que le gustaban del premio era que sus padres se sentirían muy orgullosos. Reconocía también que sus padres no decían nada, pero sabía que las vicisitudes que él había pasado habían sido muy difíciles para ellos. En ese punto, con la emoción de la sala en estado incandescente, Javier se dirigió a sus padres: «Papá, mamá», dijo. Y tras una pausa dramática, que encogió el alma colectiva, sentenció: «Antes que ser infeliz, prefiero ser sordo-ciego».

La ovación, atronadora y sin final, salió del alma. Pero lo mejor de la noche no hacía ruido: era la emoción en forma de lágrimas, que brillaban en las mejillas de cientos de extremeños de HOY. Fue una catarsis mágica: entramos en Ifeba de la mano de la costumbre y salimos abrazados al esfuerzo, a la perseverancia, al orgullo... a la verdad.

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