La terapia con serpientes llega a la región

Juanjo acaricia a 'Cactus', la serpiente rey de California con la que comparte sus terapias. :: j. v. arnelas

Dos biólogos pacenses ponen en marcha un proyecto de rehabilitación asistida con animales exóticos | Tortugas, caracoles, arañas, lagartos, gusanos o culebras sirven de apoyo a los tratamientos contra problemas físicos, mentales y emocionales

MIRIAM F. RUA BADAJOZ.

Juanjo tiene 4 años y acaba de conocer a 'Cactus', una serpiente rey de California. Mide 1,30 centímetros, es anillada de color chocolate y crema y tiene un tacto que con la hipersensibilidad de sus manos le resulta muy agradable. Le delata la delicadeza con la que la recorre con sus dedos, no es la misma que cuando minutos antes tocaba con recelo a la tortuga africana o cuando escondía el brazo al ver que el milpiés quería trepar por él.

Sin miedo, sigue curioso la onda que la serpiente hace en la colchoneta donde hasta ahora había bloques de espuma y pelotas. Su terapia es distinta. A su enfermedad rara la atacan hoy animales exóticos.

Juanjo es uno de los tres niños con los que se está trabajando de manera experimental una de las terapias más novedosas del mundo, la zooterapia con reptiles e invertebrados, un proyecto que se está ensayando en la Universidad de Extremadura y que echará a andar en Badajoz el próximo mes de junio. El día 8 se presentará en la sala de ámbito cultural de El Corte Inglés de Badajoz.

«La zooterapia permite a los niños ser niños mientras se rehabilitan», dice Beatriz Bertomeu, fisioterapeuta

La idea se llama 'Toca-toca' y la firman Lola Homar y Gonzalo Albarrán, dos biólogos pacenses que están detrás de Muchobicho. De las aulas, donde han impartido decenas de charlas sobre educación ambiental a través de la interacción con animales exóticos, dan el salto ahora a las clínicas, proponiendo complementar los tratamientos terapéuticos con su colección de animales invertebrados del mundo.

Por su experiencia han constatado que a los niños les fascinan sus bichos y quieren aprovecharlo para hacer más eficaces y divertidas las terapias clásicas. Con ella, pueden apoyar los tratamientos de problemas físicos, mentales y emocionales. «Con los animales, además del ejercicio se establece un vínculo emocional que es muy positivo para las personas con autismo o las que sufren ansiedad o depresión», asegura Albarrán.

Lola, su socia, puntualiza: «Nosotros vamos a asistir a los terapeutas. Podemos trabajar con una persona que tenga ansiedad o depresión pero no somos psicólogos, tenemos que tener a un especialista intermediario al que podamos asistir durante el tratamiento de sus pacientes».

Los animales con los que van a trabajar están criados en cautividad. «Son animales que viven con nosotros porque para poder trabajar de manera tan confiada con niños tenemos que tener la seguridad de que no va a pasar nada». Su colección zoológica es muy amplia: insectos, escorpiones, tarántulas, lagartos, serpientes, caracoles gigantes...

Frente a la zooterapia clásica con caballos, perros e incluso delfines, los animales exóticos, defiende Gonzalo, «son muy fáciles para trabajar porque no se estresan, tienen diferentes tactos, no dan alergia porque no tienen pelo y son más higiénicos para las clínicas».

Frente a estos beneficios, saben que tendrán que hacer frente al miedo o rechazo que generalmente provocan estos animales. «Están muy estigmatizados por la sociedad», reconoce Gonzalo, pero como también apunta Lola: «Los niños pequeños no tienen miedo y las familias, aunque lo tenga, tratan de abarcar todas las actividades posibles porque entienden que son nuevos estímulos».

Precisamente, en esto último hace hincapié Beatriz Bertomeu, la fisioterapeuta que ha trabajado con Muchobicho durante la fase experimental desarrollada en Theracenter Extremadura, un centro de la Fundación Primera Fila ubicado en el campus de Badajoz, que trabaja en colaboración con la Universidad en la investigación de la utilidad de las terapias de rehabilitación de lesiones y daños neurológicos.

«Trabajo con niños que reciben terapia durante toda la semana y es todo muy metódico: colchoneta, camilla... Y me parece genial que le ofrezcan la posibilidad de divertirse e interactuar con animales. En el plano médico, cambiar las dinámicas es muy positivo y la zooterapia permite a los niños ser niños mientras se rehabilitan».

El programa de zooterapia con animales exóticos trabajará inicialmente con cuatro grupos de pacientes: personas con trastorno del espectro autista, con alteración del desarrollo intelectual, con problemas de desarrollo físico y terapias de grupos para casos de depresión o ansiedad.

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