El Tajo y el tren

Automotor Badajoz-Entroncamento, un momento antes de partir de Badajoz. :: A.T./
Automotor Badajoz-Entroncamento, un momento antes de partir de Badajoz. :: A.T.

Los monitores de los trenes extremeños por fin funcionan bien

J. R. ALONSO DE LA TORRE CÁCERES.

El martes pasado tuve un día muy ferroviario. Viajaba a Badajoz desde Cáceres y lo hice en tren. Eso significaba un viaje de cuatro horas, dos de ida y dos de vuelta, pero no me importaba porque me llevaba el ordenador y aprovechaba para trabajar en la tranquilidad del vagón: siendo un viaje entre semana, los trenes van casi vacíos y no hay estudiantes abarrotando los vagones y hablando sin parar por teléfono.

Nada más salir de Cáceres: ¡tragedia doméstica! Fui a echar mano del ordenador y resulta que se me había olvidado en casa. Eso significaba cuatro horas mirando el paisaje y dándole vueltas a la cabeza. No me importó porque pude fijarme en detalles, atender a lo menudo y recoger curiosidades ferroviarias leyendo una revista de trenes que llevaba en la mochila.

Entre las curiosidades, dos. Una es que Cáceres estuvo unida directamente con Salamanca y Plasencia por tren antes que por carretera. Como saben, el puente de Alconétar sobre el Tajo, que permitía cruzar el río a través de la Vía de la Plata, fue destruido en 1229 durante la Reconquista. Desde el siglo XIII hasta 1927, que se inauguró el puente de lo que sería la N-630, fue imposible cruzar el Tajo por carretera, es decir, casi 700 años cruzando en barca para ir de Cáceres a Coria o Plasencia. Antes, el 20 de octubre de 1881, se inauguró el tramo ferroviario entre Palazuelo Empalme y Arroyo-Malpartida, estrenándose el puente del ferrocarril sobre el Tajo.

La otra curiosidad también se refiere a este tramo: la nueva variante ferroviaria del río Tajo. ¿Sabían ustedes que entre Cañaveral y Río Tajo los kilómetros de vía miden 1.109.2 metros, mientras que entre esta estación y el final de la variante, un kilómetro de vía solo son 707.08 metros? Pues así es y se hizo esta trampa para no variar el kilometraje de la línea cuando se levantaron 10.877 metros de vía y se tendieron 10.519 metros. La longitud disminuyó en 358 metros, pero como no se quería cambiar el punto kilométrico de la estación de Río Tajo, hubo que hacer kilómetros más largos hasta sus andenes y más cortos después. Lo que no pase en el tren extremeño...

Tras leer la revista, me percaté de dos detalles que me parecen importantes: la megafonía del tren anunciaba correctamente las estaciones y, sobre todo, en los monitores, en lugar de aparecer barbaridades como antes, salía un mapa correcto del trayecto, señalaba por dónde iba el tren y se anunciaban correctamente las estaciones y las paradas inmediatas. Esto suponía un cambio sustancial pues hace un par de meses, en estos trenes, la megafonía anunciaba al salir de Badajoz que la siguiente estación era Badajoz y un par de kilómetros después avisaba de que la próxima parada era Cabeza del Buey cuando no habíamos llegado ni a Guadiana.

En los monitores, antes, anunciaban con pitorreo que circulábamos a 255 kilómetros por hora, salía que estábamos en Plasencia cuando cruzábamos Cañaveral y los viajeros extranjeros se hacían un lío que provocaba en ellos mayúsculas caras de asombro hasta que algún viajero se apiadaba y les explicaba la situación y el disparate. Así que no solo nos van a poner un Talgo y un taller para arreglar las averías, sino que, ¡por fin!, se han tomado en serio el dislate de los monitores locos y la megafonía surrealista.

Ya en Badajoz, a la vuelta, asistí a la salida del único tren internacional que nos queda en Extremadura: un enternecedor automotor verde como de cuento que circula entre Badajoz y Entroncamento. El viaje es lento, pero precioso y circula pegado al Tajo a partir de Constancia, en un idílico final de viaje fluvial y poético. Como ven, nuestro Tajo y nuestro tren dan mucho juego.

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