Suben las renuncias a herencias en Extremadura pese a la bajada del impuesto

Suben las renuncias a herencias en Extremadura pese a la bajada del impuesto

Desde 2015 existe una ley en la región que prácticamente exime de pagar a los herederos directos que obtengan menos de 175.000 euros

J. LÓPEZ-LAGO BADAJOZ.

Renunciar a una herencia cada vez es más común entre los extremeños, incluso con la rebaja de impuestos aprobada en 2015 para prácticamente librarse en su totalidad del impuesto de sucesiones en Extremadura.

Si en 2008 se registraron 180 renuncias de herencias, el año pasado esta cifra fue de 775, según los datos del Consejo General del Notariado. Su estadística revela igualmente que desde el inicio de la crisis cada vez más herederos deciden no aceptar lo que les deja el familiar que acaba de fallecer. No hay que olvidar que también se pueden heredar deudas.

Así, en 2009 la cifra de renuncias subió a 199, un año después fue de 235, en 2011 ya se registraron 311 renuncias y en 2012 se superó la barrera de las 400. La cifra no ha hecho más que subir, a 519, 645 y 756 en los tres años siguientes hasta alcanzar los 775 casos el año pasado. En términos porcentuales esto significa que si en 2008 renunciaron a las herencias el 2,8%, cuatro años después este índice ya rondaba el 5% y en la actualidad se mueve en torno al 8,5%.

Esta tendencia al alza ha movilizado a algunos ciudadanos y ha puesto el Impuesto de Sucesiones y Donaciones bajo el foco en algunas comunidades donde es más gravoso, pues se trata de un impuesto autonómico. Sus detractores opinan que se está gravando por segunda vez sobre un patrimonio cuyo propietario ya atendió en vida los impuestos que han generado estos bienes.

El de Sucesiones y Donaciones es uno de los tributos cedidos que la Junta de Extremadura ingresa directamente en sus arcas. Es cierto que el de la renta, que lo recauda el Estado y luego es compensado, es el más cuantioso con diferencia, ya que el año pasado proporcionó 551 millones a los presupuestos de la Junta de Extremadura.

Pero el de Sucesiones, sin ser una vía de ingresos fundamental, se considera un impuesto seguro porque fallecimientos hay todos los años. En el caso de Extremadura la Junta recaudó hace cinco años 23 millones por sucesiones y donaciones y en 2015 fueron 44 millones que se convirtieron en 37 millones un año después, una cifra muy similar a la que espera obtener este año.

Hay que saber que en febrero de 2015 Extremadura entró en vigor una ley que bonificaba al 99% las herencias que pasaran de padres a hijos, por lo que el porcentaje de personas que pagan este impuesto bajó considerablemente. Afecta hasta una herencia valorada en 175.000 euros. A partir de esta cantidad sí habría que pagar de manera progresiva este impuesto: la bonificación es del 95% si lo que se hereda supera los 325.000 euros y del 90% si es menos de 600.000.

Además, tanto si el donatario como el beneficiario tienen un patrimonio inferior a 600.00 euros la obligación fiscal desaparece.

«El problema viene cuando la herencia procede de familiares colaterales, como hermanos, tíos o primos. Ahí es cuando llegan muchas sorpresas», apunta la decana del Colegio de notarios de Extremadura, Ángela Villanueva.

Vara está abierto a revisarlo

El pasado mes de marzo el presidente de la Junta de Extremadura se mostró partidario de revisar este tributo, consciente de que estaba gravando a personas que no necesariamente se encuadran en el grupo de rentas altas o medias, sino a ciudadanos que por culpa de una herencia de un familiar no directo tenían que venderlo todo para atender este pago de la Junta. Vara dijo hace tres meses que quería un informe para comprobar «si hay hechos injustos y corregirlos».

Hay que tener en cuenta que el impuesto de sucesiones se contempla de modo distinto en cada territorio, dándose un desequilibrio en cada comunidad que deja a Extremadura en el grupo de regiones donde más caro sale a los herederos de rentas altas la muerte de un familiar. Por contra, en comunidades como Castilla y León o Madrid este impuesto es prácticamente una anécdota, con deducciones que rozan el cien por cien ante la imposibilidad legal de suprimirlo totalmente.

Quién paga estos impuestos y a cuánto ascienden depende de varios factores. Según explican desde el Consejo General del Notariado, influye el valor de los bienes que recibe: a mayor valor de lo heredado mayor es el pago y viceversa.

También tiene que ver el parentesco con el fallecido: cuanto más lejano sea el parentesco más elevado es el porcentaje del pago y viceversa (aunque existe un mínimo exento). Además, el impuesto depende del patrimonio previo del que hereda: si el que hereda tiene un patrimonio considerable previo a la herencia también le sale más caro heredar.

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