La sequía también perjudica al turismo

ALBA BARANDA BADAJOZ.

La escasez de lluvia no solo afecta los pantanos, también a los bolsillos de los empresarios que apostaron por el turismo asociado a este tipo de infraestructuras. Afortunadamente, son minoría los que tienen las reservas muy mermadas, pero sí que hay en la región pantanos con poca agua que están dejando víctimas colaterales en sus orillas resecas.

Es el caso de Peñalsordo, a tan solo quince minutos de Cabeza del Buey. Situado en la cola del embalse de La Serena, está al 42 por ciento de su capacidad. «Es el primer año que no tenemos actividad acuática. Las empresas ni lo han intentado. A la gente sólo le queda la piscina», indica la edil María del Carmen Pablo.

En una región con 53 zonas de baño naturales y 1.500 kilómetros de costa interior -así lo anuncia la campaña 'Empápate de Extremadura'-, hay embalses donde el agua se ha retirado casi a dos kilómetros. En la provincia de Badajoz, cinco pantanos no están ni a la mitad de su capacidad. En la de Cáceres, le ocurre esto al de Gabriel y Galán, que no llega al 40 por ciento. José Aznar, el gerente del camping de Pinofranqueado, que se encuentra a 14 kilómetros del pantano, tiene claro que «la gente -afirma- no viene porque no hay agua». Al analizar los datos de ocupación, asegura que este año tiene un cuarenta por ciento menos que el año pasado. No obstante, y pese a la preocupación, indica que por ahora, tiene «más miedo de los incendios que de la escasez de agua».

Por el momento, no todos los empresarios que han invertido en los alrededores de los embalses están preocupados, ya que hay un grupo extenso de embalses que mantienen sus reservas por encima del setenta por ciento, lo que les permite descansar aliviados. El de Montijo, por ejemplo, está lleno, y el de Proserpina, al 75 por ciento.

Tranquilo está también Ismael López Almodóvar, dueño del chiringuito Costa Dulce, a pocos metros de la playa de Orellana la Vieja, que ha revalidado por octavo año su bandera azul. Este embalse está actualmente al 68,4 por ciento de su capacidad. El empresario explica que a su restaurante acude la misma cantidad de personas que en años anteriores. «El clima afecta más que el agua -apunta-. Este verano hemos tenido días raros, de poco calor, y eso es lo que más motiva la falta de gente». López se muestra optimista y afirma que, al haber bajado un poco el nivel del agua en comparación con otros años, hay playas más grandes y caben más familias.

En cualquier caso, conviene no confiarse. «La imagen del barco varado aún no ha llegado» ilustra el secretario de la Federación Extremeña de Vela, Carlos Martín. Con más de 250 federados, sus instalaciones de El Anillo (en el pantano de Gabriel y Galán) no tienen nada que envidiar a muchos clubes marítimos. Ni en medios ni en actividad, pues su agenda incluye campeonatos nacionales e internacionales de casi todo tipo de pruebas.

Fotos

Vídeos