Santa Amalia no quiere ser Helsinki

Algunas de las familias que rechazan el método, a las puertas del colegio Amalia de Sajonia. :: E. DOMEQUE/
Algunas de las familias que rechazan el método, a las puertas del colegio Amalia de Sajonia. :: E. DOMEQUE

Madres de alumnos del colegio público de Santa Amalia exigen a Educación que modifique la enseñanza ‘a la finlandesa’ que se imparte de 3 a 6 años

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

«Le tuve tres meses y le saqué del colegio porque no me gustaba el método; mi hijo, como los demás, estaba al libre albedrío», señala Rocío Casado. «Mi hija perdió lo que llevaba aprendido de la guardería cuando llegó a Infantil a este centro, el único que hay en el pueblo», añade Ana Fernández.

«Directamente he matriculado a mi hijo en un colegio de una localidad cercana, pero no en Santa Amalia; no respaldo un método en el que el niño hace lo que le apetece en cada momento», afirma Cristina García.

Rocío, Ana y Cristina son algunas de las muchas madres que a lo largo de los últimos años han mostrado su disconformidad con el método que se aplica en la etapa de Educación Infantil en el colegio público Amalia de Sajonia, en la localidad de Santa Amalia. Un centro educativo con casi 400 alumnos de los que cerca del centenar están matriculados en los tres cursos de esta etapa, que va desde los 3 hasta los 6 años.

Hace ocho ya, en el 2010-2011, este centro puso en marcha lo que se considera un proyecto educativo innovador. En este caso, la aplicación del modelo constructivista del aprendizaje, el modelo que sigue Finlandia y que coloca a este país como un referente mundial en Educación. ‘Aprendiendo a ser yo mism@’ es el título del proyecto del colegio pacense y consiste en «educar a un ser humano en su totalidad, estando a su lado cuando nos necesite, pero dejándole libre para ser», según explicaron en 2013, tras tres cursos de experiencia, las docentes responsables del mismo en La Gaceta Extremeña de Educación, de la Junta.

«No me gusta un método que tiene a los niños todo el día en el arenero»

Las seis profesoras que lo llevan a cabo argumentan que han optado por él después de años de experiencia, de formación y de continua renovación pedagógica en consonancia con las nuevas generaciones de niños.

En la etapa de Infantil del colegio Amalia de Sajonia, por ello, las aulas tradicionales se han convertido en espacios abiertos y la función de las maestras ha pasado a ser la de ‘adultos acompañantes’. Por eso, también, en este colegio no existen clases por niveles, «sino que todos los alumnos se mueven con total libertad y cumpliendo unas normas claras, por los seis espacios que, de acuerdo con los recursos tanto materiales como humanos, hemos podido preparar». En total son seis espacios: de Lengua, de Actividades Multisensoriales, Ciencias y Experiencias, Plástica, Psicomotricidad y Música, y espacio de Juego Simbólico, que están repartidos por las diferentes aulas abiertas de las que dispone Infantil.

Desfase escolar

«No rechazamos ni criticamos el método constructivista, pero sí cómo se aplica en el colegio de Santa Amalia», aclara Ana Fernández. Desde el punto de vista de las madres, como han recogido en los numerosos escritos de queja que han registrado en estos años –el último el pasado diciembre–, es una forma de enseñanza que no es segura para sus hijos. «Dado el sistema de aulas abiertas, los niños se encuentran todos simultáneamente al cuidado de todas las profesores a la vez», de tal modo que ninguna está pendiente de un grupo concreto. «Esto hace que cuando vas a preguntar a la tutora por tu hijo, pueda decirte poco». Además, al permitir que los niños estén en cada momento de la jornada lectiva en el lugar que les apetezca, «hace que algunos niños pasen todas las mañanas de prácticamente todo el curso fuera de las aulas». Ponen un ejemplo: «A mediados de junio uno de los alumnos sufrió una insolación tras pasar toda la mañana en el patio del colegio a una temperatura que ese día superó los 35 grados», señalan también las madres en sus escritos.

Más allá de la seguridad, mantienen que es preciso que a los niños se les motive para que inicien un aprendizaje. Al menos que comiencen en el conocimiento de los números y las letras, una aproximación a la escritura y la lectura. «Porque lo cierto es que se pueden pasar tranquilamente los tres cursos de Infantil sin coger un lápiz».

La Inspección educativa intensifica el seguimiento y sus visitas al centro

La Consejería de Educación y Empleo asegura que conoce las quejas al método de enseñanza en los tres cursos de la etapa de Infantil en el colegio de Santa Amalia. Madres con sus hijos matriculados en el centro se las han hecho llegar. La Consejería añade, no obstante, que otras les han trasladado mensajes a favor del método.

Aun así, atendiendo a las quejas, la Consejería afirma que desde el pasado curso «la Inspección educativa ha intensificado el seguimiento y las visitas al centro». Con ellas «se ha tratado de mediar entre las posturas encontradas en el propio centro educativo sobre este método, para tratar de que este proyecto se consolide en el colegio». Además y también desde el curso pasado, «la Inspección educativa le ha comunicado a las maestras impulsoras del citado método de aprendizaje que deben tener en cuenta una serie de aspectos a la hora de desarrollar este método. Entre ellos, que cada grupo (clase) tenga un referente tutor (al que puedan acudir los padres), así como que en todas las actividades tiene que haber un maestro o maestra responsable».

La Consejería mantiene que anima a los centros educativos a que pongan en marcha metodologías de aprendizaje innovadoras, «pero éstas siempre deben estar encaminadas a cumplir los objetivos marcados en el currículum». HOY intentó hablar con los responsables del colegio para conocer su opinión pero no fue posible establecer contacto con ellos.

Esto hace que cuando los alumnos llegan a primero de Primaria, «hay que enseñarles a coger un lápiz y a que se mantengan sentados un tiempo», a empezar por cuestiones que habitualmente se aprenden en Infantil. «Por eso, después de años de aplicación se observa por parte de los padres, e incluso por el resto del equipo docente del centro, que este método no está dando buenos resultados, porque los alumnos no son capaces de alcanzar el nivel de rendimiento esperado para su edad».

Según las madres, el desfase que se inicia en Infantil se mantiene en las siguientes etapas en las que se tienen que ir supliendo las carencias que presentan los alumnos que han pasado por el método constructivista que se aplica en el colegio de 3 a 6 años. Por tanto, no avanzan en los contenidos de las mismas,

«La realidad es que el colegio Amalia deSajonia está obteniendo muy malos resultados, estamos a la cola de Extremadura en las pruebas de diagnóstico que hace la Junta», lamenta Ana Fernández, tesorera del Ampa del centro y representante también de los padres en el Consejo Escolar.

Gasto anual de 50 euros

Debido a esta situación, son cada vez más las familias que optan por cambiar de colegio. «Visité el centro, escuché la explicación sobre el método de enseñanza y decidí no matricular a mi hija mayor», explica Rosa Cerrato, vecina también de Santa Amalia. Por eso mantuvo a su hija en la guardería, como están haciendo otras madres, puesto que la educación en España no es obligatoria hasta los 6 años.

«Pero cuando mi hija tenía que hacer segundo de Infantil me pidió que la llevara al colegio con sus amigas, y eso hice; fue feliz el primer día. Cuando salió me dijo que no quería volver y la mayor parte del curso fue llorando, porque se aburría».

Los expertos que trataban a su segundo hijo de un posible retraso madurativo «nos aconsejaron directamente que no lleváramos al niño al Amalia de Sajonia, porque requería una educación estructurada y dirigida que no se impartía allí en Infantil». Sacó entonces a su hija mayor y llevó a los dos a un colegio en un pueblo cercano, donde también va ya su tercera hija.

«Mis hijas deberían haber empezado este año en Infantil, pero he preferido llevarlas a la guardería», afirma Elena Cano, otra de las madres afectadas. «No me parece conveniente un método que tiene a los niños todo el día en el arenero», explica. Aun así, «quizás no tenga otro remedio que llevarlas porque aquí no hay otro colegio al que acudir y la guardería nos supone un desembolso importante», añade.

«Yo llevo a mi hijo al colegio porque no tengo otra posibilidad, porque no puedo llevarle cada día del curso al centro de otro pueblo», reconoce también una madre que prefiere no dar su nombre.

Las madres consultadas aseguran que la queja por el método que se aplica en Infantil es generalizada «aunque muchas callen», tanto por que los niños «no aprenden nada» como por «el dinero que nos piden en un sistema de enseñanza que se supone que es gratuito».

Según algunos de los escritos enviados a la Consejería de Educación, las familias se quejan por tener que abonar cerca de 50 euros al año por cada niño en Infantil.

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