Rechazamos las minas y abrazamos las macro plantas fotovoltaicas

Si consideramos que en la fase de funcionamiento una planta fotovoltaica ocupa una media de entre 4-10 trabajadores, el empleo generado por estos 119 proyectos será de unas 600 personas, o lo que es lo mismo 4,5 empleos por cada 100 Ha. Para este viaje no necesitábamos alforjas, por que una dehesa bien explotada actualmente genera ya esos empleos, y no hablemos si es una finca de regadíos o frutales

J. MARCELO MURIEL FERNÁNDEZIngeniero industrial y miembro del club sénior de Extremadura

El pasado domingo, en este mismo medio se anunciaba, a bombo y platillo, que en Extremadura se están tramitando ¡119 plantas fotovoltaicas!, con una potencia instalada de cerca de 7.500 MW, lo que supone cuatro veces la potencia instalada de la Central Nuclear de Almaraz, pero con una pequeña diferencia que, en las mejores condiciones de sol, estas 119 plantas no llegarán a generar la electricidad que genera anualmente Almaraz, porque el coeficiente medio de las plantas fotovoltaicas no llega a 2 GWh/MW (instalado), mientras que la nuclear supera los 8GWh/MW (instalado), debido las horas de insolación anual.

Dejando aparte esta comparación puramente técnica, me gustaría realizar una serie de consideraciones relacionadas con estos proyectos y con las declaraciones realizadas por D. José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (Unef).

La primera de ellas se refiere a la etapa inicial de los proyectos, ninguno de ellos ha pasado por el Colegio de Ingenieros Industriales de Extremadura, la nueva legislación permite que los proyectos sean redactados por las grandes consultoras y que el proceso de visado lo realicen en la Comunidad donde tienen las sedes, normalmente Madrid, antes tenían la obligación de hacerlo en la Comunidad donde se realizase la obra, por tanto esta inmensa inversión de mas de 5.000 millones de euros no deja en la región, ni un céntimo, ni una enseñanza en la elaboración de los proyectos.

La segunda tiene relación con el ratio de empleo por Ha de territorio «ocupado», y entrecomillo el termino, porque personalmente considero como una ocupación el territorio que estas plantas utilizan. Si tomamos como modelo el proyecto de Usagre, para una instalación de 500 MW está previsto ocupar 1.200 Ha de terreno, lo que quiere decir que si se llegan a instalar los 7.500 MW necesitarán utilizar unas ¡18.000 Ha.! de terreno rústico. Si consideramos que en la fase de funcionamiento una planta fotovoltaica ocupa una media de entre 4-10 trabajadores, el empleo generado por estos 119 proyectos será de unas 600 personas, o lo que es lo mismo, 4,5 empleos por cada 100 Ha. Para este viaje no necesitábamos alforjas, porque una dehesa bien explotada actualmente genera ya esos empleos, y no hablemos si es una finca de regadíos o frutales.

La tercera consideración se deriva de la afirmación que realiza el director general de la Unef en el sentido que las empresas extremeñas podrán participar como proveedoras de esas plantas aportando los hierros donde se apoyan las placas, o sea, la herradura de los caballos. Dejando aparte las células solares que vienen de China, ¿dónde se diseña y se fabrica todo el desarrollo tecnológico en electrónica de potencia imprescindible para la conexión de estas plantas a la red?

A la vista de estas consideraciones puede pensarse que estoy en contra de la generación fotovoltaica, radicalmente no es así, estoy en contra de «este modelo» de «generación centralizada» de grandes instalaciones que ocupan el territorio tanto en su ubicación, como con las líneas de transporte que luego requieren para llevar la energía que producen a Madrid, de donde vienen; los proyectos, las inversiones, la tecnología y a donde luego van los beneficios. Energía solar SÍ, pero «generación distribuida» y abierta a la posibilidad del «autoconsumo». Si efectivamente, como afirma Donoso, la generación fotovoltaica es capaz de producir electricidad a un coste menor, tenemos que exigir que esa ventaja competitiva quede en Extremadura, que sus pueblos y las empresas que se instalen aquí se beneficien de esa reducción de costes y permita de una vez la salida del furgón de cola. De la misma forma que algunos sostienen que hay que conseguir que una parte del valor añadido de los productos mineros quede en la región, no comprendo cómo en estos casos no reivindican lo mismo.

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