«Quiero que la mujer gitana empiece a ocupar el lugar que debe en la sociedad»

Remedios Cortés, la nueva presidenta de la Federación de Asociaciones Gitanas de Extremadura. :: hoy/
Remedios Cortés, la nueva presidenta de la Federación de Asociaciones Gitanas de Extremadura. :: hoy
Remedios Cortés Salazar

Es la primer mujer que preside la Federación de Asociaciones Gitanas Extremeñas

Tania Agúndez
TANIA AGÚNDEZBadajoz

Remedios Cortés Salazar ha hecho historia casi sin pretenderlo. Como mujer y como gitana, acaba de subir un peldaño más en el largo camino que lleva a alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres. A sus 37 años acaba de ser nombrada presidenta de la Federación de Asociaciones Gitanas de Extremadura (Fagex). Este hecho pasaría desapercibido si no fuera porque Cortés se ha convertido en la primera mujer que preside esta agrupación en sus 27 años de existencia.

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La Federación, que se constituyó en 1991, celebró el 28 de enero una asamblea. Allí Remedios fue elegida por unanimidad para dirigir la institución, sustituyendo a Diego Amaya (presidente desde 2011). «Es algo histórico y no puedo estar más orgullosa de este momento», manifestó.

Pero el paso hacia adelante que ha dado esta organización va más allá, ya que tras esta última renovación ahora su nueva Junta Directiva es paritaria. Es decir, que el organismo está compuesto por el mismo número de mujeres que de hombres. «Este cambio ha supuesto un hito. Es un avance muy grande. Estoy muy contenta por sentir la confianza y el apoyo de mis compañeros. Me emocioné mucho al ver cómo todos, incluidos los más veteranos, respaldaban a una mujer joven para que accediera a este puesto», dice.

«Muchos propietarios de viviendas se niegan a alquilar al ver los apellidos de los interesados»

La Federación de Asociaciones Gitanas de Extremadura ampara a los 15.000 gitanos que hay en la región. Remedios Cortés no es nueva, ya que desde 2016 es la segunda vicepresidenta. Ahora toma sus riendas con una intensa trayectoria en el activismo social encaminado a la defensa del pueblo gitano. Asegura que gran parte de su atención la focalizará a partir de ahora en la lucha por que el acceso a la educación, formación, el trabajo o la vivienda sea cada vez más fácil para ellas. «Quiero que la mujer gitana empiece a ocupar el lugar que debe en la sociedad», sostiene.

Reforzar el papel

Remedios Cortés, que también lleva colaborando años con las Casas de la Mujer de Cáceres y de Badajoz, se ha propuesto abrir camino en materia de igualdad y quiere seguir reforzando el papel de la mujer gitana en todos los ámbitos. «Hay que darles poder. Hay que hacerles ver lo que valen, hay que ofrecerles recursos para que sepan que pueden llegar adonde se propongan y proporcionarles las herramientas con las que formarse para alcanzar sus metas. Tienen que ser conscientes de que todo el pueblo gitano, las mujeres también, son parte de la sociedad y que pueden participar en ella, por ejemplo, accediendo a los mismos puesto de trabajo que cualquier otra persona».

Remedios Cortés es de Santa Marta de los Barros y allí creó la asociación local gitana en 2014. Desde entonces está a la cabeza de esta institución, que se ha centrado principalmente en dar a conocer la cultura gitana, así como en apoyar a los niños y mujeres gitanos en el ámbito educativo, formativo o laboral. La idea de fundar la agrupación surgió después de que empezara a colaborar con la Asociación de Mujeres Gitanas Romís Calís de Badajoz, así como participar en diferentes actividades de Fagex. «Me gustó la labor que hacían y decidí trabajar en esa misma línea en mi pueblo».

Acabar con el abandono escolar o lograr una mayor implicación de las familias gitanas en la vida educativa de sus hijos ha sido siempre uno de sus ejes de actuación. «Mi preocupación son los niños y los jóvenes. Por eso mi aspiración es conseguir que no dejen el colegio o el instituto. A raíz de ahí comenzamos a centrarnos en hacerles ver a sus padres la importancia de apoyarlos y motivarlos para que progresen en sus estudios. En esta tarea también necesitamos la colaboración de los centros educativos y las administraciones».

Remedios sostiene que hoy en día continúan dándose situaciones de discriminación contra las que hay que luchar. «Aunque cada vez son menos, desde luego que se siguen dando casos de discriminación. La situación va cambiando pero muy despacio».

Entre sus prioridades -apunta- se encuentra mantener las líneas de trabajo que ha desarrollado la anterior ejecutiva en áreas como la educación, el empleo, la participación juvenil o la vivienda. «Se trata de que un gitano pueda tener las mismas oportunidades que cualquier otra persona. Hoy en día eso no se cumple. El color de la piel o la etnia de una persona continúa condicionando su acceso a un puesto de trabajo o a una casa. Yo he visto cómo durante la gestión de un alquiler el propietario cambiaba de opinión y no quería arrendar la vivienda si los interesados eran gitanos. A muchos se lo niegan directamente al ver los apellidos. También he conocido a madres gitanas que se quejan de que no las incluyen en los grupos de WhatsApp que tienen las demás madres de la clase de sus hijos. Eso es lo que hay que cambiar. No puede ser que hoy en día la gente continúe juzgando a las personas sin conocerlas. Por tener otro color de piel o por hablar de otra manera no somos menos personas que el resto de la gente. Al fin y al cabo son los mismos problemas que siempre, aunque yo creo que cada vez pesan menos. Tenemos que intentar que no pesen».

Estereotipos

Acercar la cultura del pueblo gitano al resto de la sociedad o derribar los estereotipos que hoy en día aún existen sobre el colectivo son otros de sus retos. «Cuantos más nos conozcamos los unos a los otros, más nos comprenderemos y mejores serán las relaciones. Sucede en todos los ámbitos y es extrapolable al de los payos y gitanos», indica.

Para Remedios, el futuro del pueblo gitano tiene rostro de niño y de mujer. Insiste en que el mañana de este colectivo pasa por que ellos estén formados y preparados para subir el último escalón que les lleva a terminar de construir esa sociedad igualitaria y tolerante que estará preparada para mirar al de al lado sin prejuicios. «El futuro del colectivo gitano son nuestros hijos. Hay que darle a la mujer la clave para que ellos tengan un futuro mejor. Es fundamental para que logren aquello que nosotros no hemos podido conseguir».

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