Los pueblos más afectados por la sequía, obligados a recurrir a sondeos para beber

Pozo de sondeo en Aliseda poco antes del verano pasado./HOY
Pozo de sondeo en Aliseda poco antes del verano pasado. / HOY

La red de pantanos y balsas de la Junta de Extremadura, básica para el abastecimiento, presenta el peor aspecto desde hace veinte años

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

El invierno se va consumiendo y las esperanzas de acabar con la sequía se esfuman al mismo tiempo que sube la inquietud entre la población. Al impacto de la ausencia de lluvias sobre la actividad agrícola se une ahora otra incidencia más palpable porque afecta a cada familia. Al menos una decena de municipios extremeños no pueden abastecerse de sus presas porque no acumulan el caudal mínimo para hacerlo y se han visto obligados a buscar alternativas. La más extendida, beber de pozos de sondeo.

Otras tantas localidades están al límite para hacerlo de sus pantanos habituales. La red de presas y balsas de la Junta, básica para el abastecimiento, presenta el peor aspecto desde hace casi veinte años.

En una de las zonas más húmedas de Extremadura, en la frondosa comarca de La Vera, los camiones cisterna estuvieron llevando agua a la población hasta el 30 de diciembre. «Es algo que no conocen los más viejos del lugar. Increíble», enfatiza Belén Blanco, alcaldesa de Talaveruela. Sus 320 vecinos se acostumbraron a los camiones desde finales del verano y hasta el día previo de Nochevieja. Dos vehículos, uno con capacidad para 90.000 litros y otro de 15.000, dejaban cada día 165 metros cúbicos (165.000 litros de agua) en el depósito municipal.

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«Como al final se ha animado a llover algo ya no usamos los camiones. La balsa de la que bebemos, que coge agua de la garganta, está medio llena pero nadie está tranquilo. Estamos intentando coger agua de los manantiales para llevarla a los depósitos de agua pero no hay la suficiente», agrega Blanco.

En Trujillo y comarca el abastecimiento desde la presa de Santa Lucía está casi al límite

En Talaveruela tampoco han tenido suerte con la nieve. «Apenas hay en las proximidades. Un motivo más para que la gente se haya acostumbrado a no despilfarrar», indica la regidora de Talaveruela de la Vera. Un mensaje, recalca, que empieza a calar porque «las nevadas han llegado de la sierra de Gredos para arriba, hacia Madrid. A nosotros no nos está beneficiando».

La provincia de Cáceres, territorio en gran parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), atraviesa una situación compleja. Este lunes, la CHT recordó que pese a las nevadas y lluvias desde principios de año en buena parte de su ámbito de gestión el volumen almacenado en su cuenca permanece constante. Alcanza esta semana el 37,52%.

Nuevos pozos y conexiones

En Santiago de Alcántara (600 vecinos), su alcalde, Eusebio Batalla, se declara pesimista. «Esto cada vez va a peor. Los camiones cisterna (un camión diario para la población, 24 metros cúbicos al día) se fueron pero no sabemos hasta cuándo podremos aguantar con los pozos», lamenta. «Sabíamos lo mal que había sido el otoño pero esperábamos que el invierno lo arreglara y no está siendo así. Estamos muy preocupados porque para Semana Santa ya la población del pueblo crecerá mucho y veremos entonces cómo estamos de agua», finaliza Batalla.

En otro municipio cacereño, Aliseda (1.880 habitantes), el abastecimiento humano llega gracias a cinco pozos de sondeos y no a su tradicional suministrador, el pantano que lleva el nombre de la localidad. De su presa ya no se puede beber porque la cantidad de agua es mínima y de baja calidad.

Los pozos funcionan desde el verano pasado. «Como no llueva no sé hasta cuándo podremos aguantar con ellos», subraya Amalia Muñoz, primera teniente de alcalde. «Se está reservando toda el agua que se puede pero estamos muy preocupados porque no se ve que la sequía pueda irse», remata la edil de Aliseda.

Embalses de la Junta

Presa de Aliseda
0,029 hm3, 5,3% de su capacidad.
Presa de Jarripa (Tres Torres)
0,045 hm3, al 4% de su capacidad.
Pantano de Arroyo Conejo (Llerena)
0,764 hm3, al 8,6% de su capacidad.
Pantano de Alcuéscar
0,319 hm3, al 11,7% de su capacidad.
Presa de Jaime Ozores (Feria)
0,434 hm3, al 25,9% de capacidad.
Presa de Santa Lucía (Trujillo)
0,473 hm3, al 31% de su capacidad.
Presa Aldea del Cano
1,004 hm3, al 35% de su capacidad.
Pantano de Nogales
10,4 hm3, al 70% de su capacidad.
Embalse El Aguijón (Barcarrota)
8,1 hm3, al 73,3%.

Según la red de presas y balsas de la Junta, los pueblos que se abastecían de la presa de Jarripa y Alcuéscar han dejado de hacerlo de estos dos embalses y se han enganchado al de Aldea del Cano, que ha bajado ya al 35% de su capacidad. Tendría reservas pero para llegar justos al verano si el cielo no se apiada.

También Trujillo (presa de Santa Lucía) y ocho localidades (unos 14.000 vecinos en total) más miran con desasosiego el descenso de su foco de abastecimiento.

En la provincia de Badajoz, el principal problema podría haber estado en la mancomunidad de aguas de Campiña Sur (28.000 vecinos), dependiente de un casi seco pantano Arroyo Conejo pero está solventado gracias a su conexión con el pantano de Los Molinos, en Hornachos.

La Junta de Extremadura es titular de 40 presas y 8 balsas para abastecimiento de agua a poblaciones. La mayoría son de reciente construcción, en las décadas de 1980 y de 1990. Son de pequeño volumen (la más grande es la de Nogales, de hasta 15 hm3) pero de una importancia fundamental. De esa red hidráulica se abastecen 137 municipios, unos 190.000 habitantes censados, que en periodo estival aumentan hasta 325.000 personas, según los cálculos de la Administración regional.

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