Profesor de 'telecos' de día y cantaor de flamenco de noche

Hidalgo da clase a futuros ingenieros industriales, de telecomunicaciones y aerospaciales/Raúl Doblado
Hidalgo da clase a futuros ingenieros industriales, de telecomunicaciones y aerospaciales / Raúl Doblado

El extremeño Edu Hidalgo es profesor en la Universidad de Sevilla de día y cantaor en tablaos flamencos de noche

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Edu Hidalgo tiene dos vidas y hasta hace poco intentaba llevarlas de manera separada, pero le ocurre que cuando sus alumnos le piden amistad en las redes sociales y ven sus fotos se dan cuenta de que el profesor tiene un talento oculto. Eduardo Hidalgo Fort (Valdivia, Badajoz, 1986) da clases en la Universidad de Sevilla de día y trabaja de cantaor flamenco por la noche.

«Sí, alguna vez me he encontrado a algún alumno entre el público y se ha corrido la voz. Al principio quería llevarlo de manera totalmente separada, pero es imposible», reconoce este artista que el pasado mes de marzo obtuvo el primer premio de la XIX edición del Concurso Flamenco Mayorga Ciudad de Plasencia.

No es el único galardón en una carrera que lo ha llevado por varios países del mundo, desde Japón a Finlandia. Entre otros muchos, en 2010 ganó el XI Certamen de cante por soleares 'Naranjito de Triana' y también se ha alzado con el primer premio en el Concurso de Cante Flamenco de Fuente del Maestre. Pero para que sus seguidores puedan llevar su arte consigo ha dado un paso adelante y en un mes y medio sacará su primero disco, titulado 'Lo que siento y lo que soy'.

Edu Hidalgo está afincado en Sevilla, donde está a punto de casarse y formar una familia con su novia, de Zafra. Dejó Extremadura con 18 años para estudiar una carrera y hoy es ingeniero de Telecomunicaciones. Al realizar el proyecto de fin de carrera su profesor le animó a sacar el doctorado, tarea en la que todavía anda inmerso y espera concluir en breve. En estos momentos compagina el compás con la investigación sobre 'sistemas de monitorización de carga para transporte de mercancías', un postgrado que le obliga a realizar una labor docente por la que imparte desde hace cuatro años entre 60 y 90 horas de clase cada curso.

Edu Hidalgo, cuyos palos preferidos sobre un tablao son la soleá, la seguiriya, la toná, el tiento y la bulería, da clases de dos asignaturas, Electrónica y Programación. Aquí su público son alumnos de tercer y cuarto curso que se están sacando el grado de Ingeniero de Telecomunicaciones, Ingeniero Industrial o Ingeniero Aeroespacial.

Sabe que esta combinación de arte flamenco y excelencia universitaria no es habitual. Pero él tiene su explicación, que se basa en haberse fijado en lo mejor de su hermano y de su hermana. Para entender cómo ha llegado hasta aquí también hay que remontarse a los orígenes porque su abuelo paterno, 'Pilar', ya cantaba flamenco y era un seguidor del 'Bizco Amate'. La afición la continuó su padre, siguiendo la estela de Vallejo y 'El Pinto', y su hermano mayor, el cantaor Juan Luis Hidalgo, que hoy es conocido como 'Niño de Valdivia'. Edu, prácticamente desde la cuna, comenzó a escuchar a cantaores como Antonio Mairena, Menese, Calixto Sánchez o Tomás Pavón, que hoy son sus preferidos.

Un premio lo cambió todo

«La primera vez que canté en público fue en mi Primera Comunión», dice este extremeño cuyos padres han trabajado siempre en el campo, concretamente en la fruta de las Vegas Altas. Al cante no pensaba dedicarse y una central hortofrutícola parecía ser su destino profesional cuando su hermana, también mayor que él, se decidió a estudiar Derecho. Esto, dice, despertó en él el interés por estudiar una carrera universitaria, la cual se sacó entre 2004 y 2010 tras abandonar Valdivia e instalarse con amigos del pueblo en el típico piso de estudiantes de Sevilla. «Ha sido una de las etapas más bonitas de mi vida y además la viví en el barrio de Triana, donde allí toda la gente que hay por la calle es flamenca. Yo había cantado en alguna reunión o en alguna peña cuando acompañaba a mi hermano y me invitaban a subir, pero siempre como amateur. Yo no vine a Sevilla a ser cantaor porque nunca pensé en profesionalizarme. Lo que pasa es que al acabar la carrera me presenté a un concurso en un teatro en Dos Hermanas y lo gané».

Ahí se puede decir que su vida dio giro porque el premio consistía en una beca de un año de duración en la escuela de Cristina Heeren. «Recibí clases de los mejores maestros (Arcángel, Nano de Jerez, Eduardo Rebollar o Paco Taranto) y aprendí la disciplina y la metodología del estudio del flamenco para no ir dando palos de ciego».

Hoy sábado en Los Santos

Hoy sábado, día 21, actúa en el Curujo Bar de Los Santos de Maimona acompañado de Liam Howarth a la guitarra. Según cuenta, le salen cada vez más actuaciones, donde lo llaman peñas de Badajoz, Don Benito o Fuente del Maestre, pero sobre todo se está abriendo hueco en Sevilla, donde se acompaña cada vez de mejores artistas y ha pasado a frecuentar tablaos con asiduidad. Ahora tiene su agenda ocupada tres o cuatro noches a la semana, lo que le da una estabilidad profesional que no todos los cantaores consiguen.

Edu Hidalgo afirma que en un futuro no sabe qué hará y si tratará de sacarse una plaza de profesor titular en la Universidad de Sevilla. Como artista se ve en un buen momento. «Siento que estoy creciendo y me veo con margen de mejora, aunque yo en estos momentos lo tengo muy claro. Soy cantaor hasta las doce de la noche y luego cambio el chip porque me levanto a las siete para ser profesor en la universidad».

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