Urbano García: «No podemos ser una oenegé de productoras extremeñas»

Urbano García, ayer en las instalaciones de Canal Extremadura. /Brígido Fernández
Urbano García, ayer en las instalaciones de Canal Extremadura. / Brígido Fernández

El nuevo director general de la Cexma considera que el ente público debe evolucionar hacia un modelo multimedia y conseguir que el ciudadano se vea reflejado en él

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Placentino de 52 años, con 34 años de trabajo periodístico a sus espaldas, Urbano García Alonso deja un ente público (RTVE, del que era delegado territorial) para ir a otro, la Cexma, la radio y televisión regional. Su nombramiento es para cinco años.

–Cuando Vara le propuso ser director general de la Cexma, ¿aceptó, preguntó condiciones...?

–Lo que fundamentalmente pedí es que hubiera un amplio consenso en torno a mi nombramiento. Era la mejor manera para sacar adelante un modelo viable, sostenible y que pudiera permanecer en el tiempo estuviera quien estuviera gobernando. Sabiendo eso sí las dificultades que hay y que la gente sienta que el dinero que se emplea en los medios públicos (radio, televisión y medios interactivos) es un dinero bien empleado. La gente debe sentir como suyo ese medio público.

–El apoyo político lo tiene (le han votado 59 de los 65 diputados) para su proyecto. ¿En qué consiste?

–Lo fundamental es recuperar la audiencia en el sentido de que la gente no sienta a Canal Extremadura como un medio más sino como su propio medio, el más próximo y donde va a ver reflejado lo que no va a encontrar en otro sitio.

–¿Se había perdido eso?

–Es que no sé si realmente alguna vez se ha llegado a conseguir eso. Es difícil (breve silencio). Lo que busco también es adaptar una empresa de radio y televisión convencional y convertirla en una corporación multimedia que haga contenidos audiovisuales para todo tipo de plataforma, soporte y formato. Es decir, lo que está ocurriendo hoy. Hay un cambio bestial en los hábitos de consumo informativo, en todas las franjas de edad, incluida en una región como la nuestra. Tenemos que ir a buscar a la gente. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que pongan la radio o la televisión a la una o a las dos de la tarde.

En una empresa con 24 millones de presupuesto y 210 trabajadores, con lo que implica de ventajas y de inconvenientes, ¿cómo se hace?

–Se trata de una cuestión de supervivencia. La televisión y la radio como la hemos entendido hasta ahora desaparecen si no somos capaces de abordar ese cambio de cultura corporativa viendo lo que está sucediendo. Este tipo de ente suele ser muy endogámico y estamos ante una encrucijada. O seguimos ese modelo mini RTVE con sus defectos y desaparecemos en unos años (o vendrá un político y nos cerrará) o buscamos un modelo para todos los segmentos de audiencia y todas las plataformas posibles. Se trata de un cambio de mentalidad.

–¿Hay en el mapa audiovisual español algún ente público como modelo? Todos tienen mala prensa.

–Veo lo mejor de cada uno. Por ejemplo, del ente de Castilla-La Mancha me gusta mucho el concepto multimedia unificado que aplica; de Aragón, su audiencia y proximidad. Y todos ellos tienen a su vez elementos más complicados. Aragón tiene mucha producción externalizada. Solo tiene 80 trabajadores propios. Hay que buscar el equilibrio entre la producción propia y la externalizada.

–Es uno de los eternos debates: más producción con trabajadores de la casa o con productoras privadas.

–Hay que equilibrar. Tiene que haber una externalización moderada. Eso permite que aflore la creatividad del sector privado, moviliza la rutina interna y favorece que haya un desarrollo del sector audiovisual. Nuestra apuesta es por las productoras extremeñas pero no a cualquier precio. No podemos ser una oenegé de productoras extremeñas. No pueden vivir exclusivamente de lo que les encarga Canal Extremadura. Tienen que ser competitivas. Desde la forma que presentan sus productos a cómo los desarrollan. A partir de ahora deben presentar proyectos multimedia. No vale pedir siempre un programa de radio o de tele. Eso está desfasado.

–¿Se va a hacer eso con el mismo dinero y plantilla de ahora?

–Hay que hacer malabares. Soy consciente de que entramos en una economía de guerra. Pero muchos extremeños se preguntan si 24 millones para Canal Extremadura, en una región con carencias como la nuestra, merecen la pena. Eso para mí es sagrado. El público es nuestro principal usuario pero también nuestro principal proveedor. Eso hace que tengamos que ser austeros pero casi temáticos, un medio de Extremadura.

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