Pilar Pérez, del periodismo al sector farmacéutico

Pilar Pérez Peña, en un banco del paseo de Cánovas, en Cáceres. :: lorenzo cordero
Pilar Pérez Peña, en un banco del paseo de Cánovas, en Cáceres. :: lorenzo cordero
EXTREMADURA EN FEMENINO

Esta cacereña es gerente de Relaciones Institucionales para el sur de España de Sanofi-Genzyme

ANTONIO ARMERO

Mucha de la gente que la conoce por su trabajo piensa que Pilar Pérez Peña (Cáceres, 1969) es farmacéutica en vez de periodista. Tiene su lógica: ella se licenció en Ciencias de la Información, pero el ámbito al que ha dedicado los últimos veinte años de su carrera profesional es la industria farmacéutica. «Y me gusta mucho mi trabajo, disfruto con él», resume ella. Ese cometido que ejerce encantada es la gerencia de Relaciones Institucionales para el sur de España en Sanofi Genzyme, una de las compañías farmacéuticas más importantes del mundo.

Probablemente, el sector del medicamento le era ajeno cuando decidió que quería ser periodista. De niña estudió en el colegio San José primero y después en el Instituto de Enseñanza Secundaria Norba Caesarina de Cáceres. Hasta que a los 18 años se fue a Bilbao, a cursar Ciencias de la Información en la Universidad del País Vasco. «Algunas veces me han preguntado por qué me fui a Bilbao y no a Madrid, y tiene su explicación», comenta ella. «Le había cogido fobia a Madrid -recuerda-, porque solo iba allí al hospital Gregorio Marañón, con mi madre».

La formación

Aunque lleva diez años viajando con frecuencia a Barcelona y Madrid, vive en Cáceres, donde nació

La progenitora falleció, y Pilar Pérez siguió con sus estudios universitarios. Para ayudar a pagárselos, trabajó durante algunos veranos en la empresa distribuidora de Coca-Cola, donde estaba empleado su padre, natural de la localidad cacereña de Monroy. En este municipio están los orígenes familiares de Pérez Peña, que es la mediana de cinco hermanos y que hizo prácticas de verano en Radio Nacional de España y en El Periódico de Extremadura, donde empezó a trabajar nada más licenciarse.

«El ejercicio del periodismo me desencantó, la verdad; las cosas no eran como yo esperaba», reconoce la ejecutiva cacereña. «Cuatro años después de haber terminado la carrera y de empezar a trabajar en lo que había estudiado, comencé a mirar otras opciones profesionales -explica-. Hice un curso intensivo de marketing, vi un anuncio en el periódico ABC, y aunque pedían titulaciones científicas, de la rama sanitaria, decidí presentarme».

La sorpresa positiva fue que la contrataron, y empezó a trabajar como visitadora médica. Tenía 27 años. No había hecho más que abandonar su faceta periodística y ya se le abría un camino nuevo, completamente diferente al que había seguido hasta entonces. «Me costó reinventarme, porque el periodismo me encantaba y me sigue gustando mucho, de hecho lo estudié porque era mi vocación», desgrana Pilar Pérez, que en su puesto en Sanofi Genzyme encontró algo que también le daba el periodismo: el trato constante con la gente. «Creo que se me da bien, que tengo facilidad para empatizar con personas muy diferentes entre sí».

Durante una década trabajó como visitadora médica, hasta que ascendió en la empresa y la nombraron gerente de Relaciones Institucionales para el sur de España. Entre sus tareas cotidianas está el contacto con los responsables de los servicios sanitarios de Extremadura y Andalucía. Si surge alguna consulta o problema o necesidad relacionada con los medicamentos, ella se encarga de asesorar, intermediar o lo que cada situación requiera. Otra de sus tareas principales es dar a conocer los nuevos medicamentos de la compañía a las autoridades sanitarias. Son cinco las áreas principales de las que se ocupa: cardiovascular, oncología, diabetes, esclerosis múltiple y enfermedades raras.

Su trabajo le obliga a viajar constantemente. En una semana es habitual que le toque visitar Madrid, Barcelona, Sevilla... Y todo lo hace desde Cáceres, donde nació y donde sigue viviendo. Se hace unos cuarenta mil kilómetros al año en coche. «Seguir viviendo en Extremadura ha sido mi elección, pese a que posiblemente tendría más calidad de vida si viviese en Madrid, sobre todo porque tendría más facilidades para los viajes. Pero he preferido seguir en Cáceres, por mis hijos (tienen 16 y 13 años) mi gente más cercana, para estar cerca de ellos». «Es triste que en nuestra comunidad autónoma no tengamos las mismas facilidades para las comunicaciones que tienen en otras», reflexiona Pilar Pérez, que habitualmente tiene que ir hasta la capital española en coche para allí coger un tren o un avión. «Las conexiones que tenemos desde el aeropuerto de Badajoz -apunta- son poco operativas para los viajes de negocios, y del tren, pues qué vamos a decir... Somos la única región sin un solo kilómetro de AVE. Desde luego, si aquí tuviéramos AVE, a mí me cambiaría la vida».

Los viajes

En este sentido, ella está en una posición de inferioridad respecto a sus compañeros, que pierden menos tiempo en los desplazamientos. Ese trato frecuente con quienes viven en otros sitios del país le permite tener una visión rica, poliédrica, de cómo es percibida Extremadura por quienes viven fuera de ella. «Por un lado, se nos reconoce como una comunidad autónoma de gente hospitalaria, y se aprecia nuestra riqueza patrimonial y natural, que cada día es más conocida. De hecho, el que viene quiere volver. Pero por otro lado, también nos ven como una comunidad autónoma atrasada en lo económico». «Yo le diría a los políticos de nuestra región, a los unos y a los otros -continúa-, que se preocupen menos por los asuntos nacionales y se centren en Extremadura, que pongan el foco en intentar solucionar los problemas que tenemos».

A pesar de todo, ella sigue en su tierra, que tanto le gusta. «Me resisto a dejar de vivir en Cáceres porque estoy muy apegada a mi ciudad, y estoy muy orgullosa de ser extremeña», reconoce Pilar Pérez Peña, que tiene la oficina en casa. El teléfono móvil y una conexión a Internet le permiten trabajar desde ella al menos un par de días a la semana. Y los tiempos que pasa en el tren o en el avión los aprovecha, a veces, para escribir las columnas de opinión que publica de modo periódico en las páginas de Cáceres de HOY, y que según define ella misma, le permiten «matar el gusanillo» de su vocación periodística.

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