La pianista que investiga la música

Silvia Núñez, con el piano de cola que tiene en su casa. :: j. m. romero
EXTREMADURA EN FEMENINO

Silvia Núñez | Compositora, profesora de piano, música e investigadora

M. ÁNGELES MORCILLO

Siente la música. Y la ama. Pero su logro más importante es que puede hacerla sentir a los demás. A todos sin excepción. A niños y jóvenes con alguna discapacidad o trastorno autista que hasta que no se pusieron en sus manos no supieron lo que era disfrutar de todo lo que transmite una melodía o una canción.

Silvia Núñez (Mérida, 1974) es la mediana de tres hermanos, la segunda, y la única hija de un gaditano y una emeritense. Estudió en el colegio San Luis de Mérida, al cual alaba por la educación «tan familiar e individual» que recibió. A él le debe su «ética, moral y el amor a los demás».

ALGUNOS DATOS

Personales
Nació en Mérida en 1974. Está casada desde hace nueve años, es madre de una niña de ocho años y otra de seis, y reside en Mérida. Actualmente es profesora de piano en el Conservatorio de Música de Mérida
Formación
Ha estudiado, entre otras cosas, un Máster Universitario en Neuropsicología y Educación en la Universidad Internacional de La Rioja, otro de Musicoterapia en la Universidad de Extremadura (UEx) y está finalizando el Doctorado en Medicina, especialista en Neuropsicología de la Música
Pionera
Ha patentado la asignatura Neuropsicología de la Música y desarrolla el proyecto Neurorredes en el Conservatorio de Mérida

Desde que era prácticamente un bebé ha estado en contacto con la música. A su padre le encantaba. Y además vivía muy cerca de una tía abuela. Según Silvia, esta es una de las personas que más le han influenciado musicalmente y que más le han enseñado en esta materia. Le encantaba la copla. Y encima sabía cantarla magistralmente bien. «Una compañía de Madrid quiso que ella formara parte de la misma pero mi bisabuelo no veía con buenos ojos eso de irse», recuerda.

Resalta la suerte que han tenido los extremeños de contar con la figura de Esteban Sánchez, el gran pianista del siglo XX

A los 11 años comienza su formación musical en el Conservatorio de Música de Mérida. Desde bien pequeña, y sin conocer los instrumentos musicales, Silvia tenía claro que quería ser pianista. De hecho, la primera vez que se puso delante de este instrumento lo supo tocar sin problema. Silvia tiene muy buen oído musical. Al tener desarrollado un lenguaje innato, dice, es capaz de tocar todos los instrumentos musicales.

Pero a Silvia, además de recorrerle el cuerpo su pasión musical, también le movía su ansia de conocer mundo, de saber qué había más allá de Mérida. Decidió entonces terminar su último curso profesional en el Conservatorio Superior de Madrid.

Tanto su formación académica como musical la complementa con sus ganas de saber más sobre los misterios de la psicología o neurología.

Aunque su primera idea era no quedarse en Mérida, consigue su plaza de profesora de piano en el Conservatorio de la capital autonómica. Allí conoce al que ahora es su marido y ahí se quedó. Formó una familia y tiene dos niñas. Una de ocho años y otra de seis, dos virtuosas de instrumentos como la flauta, el piano o el violín.

Ahora se siente afortunada y feliz. Sobre todo porque considera un lujo hace lo que le gusta en la región, de la que siempre se ha sentido muy apegada y orgullosa.

Paralelamente a su trabajo como docente, Silvia se ha formado en materias como la musicoterapia, de la que tiene un máster. También posee otro internacional sobre Neuropsicología y la Educación, que terminó en la Universidad de La Rioja. Y actualmente finaliza su doctorado en Medicina en Madrid. Su tesis 'Metodología SINUDI estimulación neuronal con secuencias sonoras ordenadas. Desarrollo en la atención sostenida y memoria en niños de 8/9 años sin y con TDAH' está dirigida por Antonio Martín Araguz, jefe de neurología del Hospital Gómez Ulla de Madrid. Su codirector es José Javier Campos Bueno, psicólogo cognitivo de la Complutense de Madrid. La tesis la leerá en Alcalá.

Recuerda que cuando era pequeña la música estaba totalmente dirigida para aquellos que podían estudiarla, lo que considera un error. El poder hacer algo en Extremadura relacionado con la música «era algo casi impensable». Pero dice que los extremeños, y sobre todo los emeritenses, siempre han tenido la suerte de contar con Esteban Sánchez, uno de los mayores pianistas del siglo XX. «Los que tuvimos la suerte de estar con él bebimos un poquito de su creatividad».

Reconoce que ahora la situación en Extremadura, musicalmente hablando, está un poco mejor que hace unos años. «Hay muy buenos profesionales que darán una buena formación a los alumnos», afirma. De hecho, el Conservatorio Superior de Música de Badajoz se ha convertido en un centro de referencia nacional y hasta él llega gente de toda España a formarse.

Formación para ser creíble

Confiesa que en el mundo en el que se mueve ahora, el de la neurociencia, se necesita mucha formación para dar y tener credibilidad.

Tanto se ha preparado y especializado en la materia que ha patentado la asignatura de la Neuropsicología de la Música, que imparte en el Conservatorio de Mérida.

Ahonda en la formación neurológica y cómo funciona el cerebro con la estimulación, con los sonidos, y cómo lo recoge la conducta humana. Y todo a través de la metodología SINUDI.

Desde hace varios años investiga la estimulación neuronal a través de los sonidos. Ese proyecto de investigación lo lleva a cabo con varios centros educativos de Mérida, con bebés y niños con alguna discapacidad. Esto último lo ha desarrollado a través del proyecto Neurorredes en el Conservatorio de la capital autonómica con muy buena aceptación y mejores resultados.

Lo siguiente que quiere hacer es publicar todo lo que ha conseguido sobre este tema en revistas científicas y especializadas. Es decir, de alguna manera, formalizarlo.

Aparte de estos proyectos neurocientíficos, Silvia tiene otros de diversa índole. Uno de ellos es sacar un disco junto a un compañero saxofonista, Antonio Moreno, sobre obras de Astor Piazzola. Un trabajo pionero en el sentido de que hay poca música grabada con saxo y piano. La presentación está programada para el próximo octubre en Mérida.

También ha dirigido musicalmente una zarzuela, cuyo director es Alonso Gómez, catedrático y gran director de coro en la región. Se estrenó el 31 de julio. Dice con orgullo que ha sido todo un éxito.

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