Un perro por cada tres extremeños

Amigo. Álex juega con su perro ‘Tego’, cruce de mastín, junto al Acueducto de los Milagros de Mérida. / Brígido

El registro de animales de compañía de la Junta tiene inscritos en la actualidad 393.117 canes

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

Tego es uno de los 393.117 perros que hay actualmente censados oficialmente en el Registro de Identificación de Animales de Compañía de Extremadura (Riace), según datos aportados por el Colegio de Veterinarios de Cáceres. 241.062 en la provincia de Badajoz y 152.055 en la de Cáceres. La región, como el resto del país, prefiere dormir escuchando los ladridos de un perro que despertar con los maullidos de los mininos. Sin menospreciar a los descendientes de Garfield, los amigos de Snoopy son los animales de compañía preferidos de los extremeños. De hecho, los gatos censados alcanzan la tímida cifra de 2.564. La graciosa carita y el tacto delicado de los hurones también forman parte de la familia de decenas de hogares extremeños. Hay registrados en la actualidad 389. Más residual es la cifra de otros animales de compañía como pájaros, peces o reptiles, que alcanzan los 206, siempre teniendo en cuenta que son los inscritos en este registro.

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Las razas de perros que gustan en la región no difiere mucho de lo que se demanda en el resto del país, dicen los expertos. En los últimos 5-7 años se comprueba que familias que no tenían un perro o posesían tan solo uno, ahora tienen dos. O incluso tres.

En cuanto a las razas que abundan en Extremadura, como en todo, también influyen las modas. Cuando lo último es llevar un bulldog francés, pues se ven más por las calles. Lo mismo pasa con el bull terrier, el pastor alemán o el bichón maltés, que suelen ser perros muy habituales en los hogares extremeños, al igual que los labradores, los border collie o los pit bull.

En general, la gente mayor prefiere perros pequeños que puedan sacar a pasear fácilmente. Los más jóvenes optan por perros grandes y ágiles que puedan salir a hacer deporte con ellos.

De izq a dcha, Juan con su perro 'Balú', Rocío con su mascota ‘Roni’ y Tania con su perro ‘Messi’. :: / BRÍGIDO

El universo canino es amplio y con muchas posibilidades. Y cada vez hay más personas dedicadas a procurar el bienestar de estos animales.

Andrés Montero lleva más de 15 años dedicándose al mundo de la educación canina y el adiestramiento, aunque tan solo hace cuatro que él y su mujer Laly R. Lobo formaron Can de Luna.

Es de los poquitos en la región que se dedica a la educación canina y está especializado en etología canina avanzada. Estudia el comportamiento natural de los perros, concentrándose principalmente en las conductas instintivas. Y lo hace en positivo. Sin utilizar herramientas punitivas o que puedan causar miedo o dolor a los animales. «A través de estos pueden desarrollar problemas de comportamiento como la agresividad, miedos agudos o aumentar los niveles de estrés. Eso en un perro es una bomba de relojería».

Cifras en la región

Total de animales en el Registro de Identificación de Animales de Compañía de Extremadura (RIACE) .
396.276
Perros.
393.117. 241.062 en la provincia de Badajoz y 152.055 en la de Cáceres
Gatos.
2.564
Hurones.
389
Otros
. 206
Perros en Badajoz.
27.901
Perros en Cáceres.
22.353
Perros en Mérida.
12.421
Perros en Plasencia.
8.276
Perros potencialmente peligrosos en la región.
8.388

Can de Luna suele prestar sus servicios a personas que les llaman para prevenir futuros problemas de comportamientos, sobre todo cuando se trata de cachorros, o también cuando son perros reactivos. Es decir, que reaccionan de una forma exagerada o desproporcionada a un estímulo concreto. «Podemos encontrar perros que reaccionan muy mal ante el movimiento de niños pequeños o en cuanto ven a otro perro», explica Andrés. Esto puede deberse mucho a la falta de formación o información de los responsables de esos animales. Hay dueños que no conocen a sus canes.

La formación del servicio de Can de Luna se centra, por un lado, en psicología y conducta animal. Por otro, en técnicas de terapias alternativas.

Montero asegura que en Extremadura aún falta «cultura canina». Ya no solo a nivel de conciencia animal, de saber qué es lo que necesita un perro. La formación también es muy importante. «Aunque suene un poco frío, al igual que una madre o un padre que van a tener un bebé acuden a cursos para aprender los cuidados y la crianza de su hijo, lo mismo ocurre cuando se va a tener un perro», explica. El fallo viene cuando una persona consigue un animal y una vez que lo tiene espera «que le haya salido bueno. Si no pone los medios, a la larga seguro que tendrá algún problema de comportamiento». El gran error, prosigue, es que la gente tiende a humanizar a los perros. «No los educa como perros, sino que los tratan como si fueran personas».

Can de Luna ofrece formación de profesionales en la región, pero en positivo. Ya impartieron un curso en abril y preparan otro para el mes de octubre. También desarrollan tareas de adiestramiento, también en positivo. Es el entrenamiento en obediencia. Y también se hace sin ninguna herramienta coercitiva. Aparte de formar a profesionales también ofrecen a particulares la posibilidad de formarse para mejorar la convivencia con su perro.

Andrés Montero y Laly R. Lobo, de Can de Luna. :: / Brígido

Adana Badajoz

Una de las grandes amenazas para los perros es el abandono. María Manglano, presidenta de la Asociación de Defensa de los Animales (Adana) de Badajoz, cree que la base fundamental para que no se produzcan tantos abandonos de animales, sobre todo perros, es la educación desde pequeños. Pero también la concienciación de que los animales no son cosas.

Señala que está de moda el sacrificio cero «y eso está muy bien». Pero pero piensa que hay que ir más allá. Que hay, sobre todo, que denunciar todos los casos de abandono que se producen, «cosa que ahora no se hace».

Recuerda que en la actualidad el abandono y el maltrato de animales no son faltas, sino delitos tipificados en el código penal. «Por eso no pueden depender de la sensibilización que produzca el tema en un juez o un policía».

Le duele reconocer que, en los últimos meses, han aumentado, sobre todo en la ciudad de Badajoz, el abandono de camadas de cachorros de perro en contenedores. Y se lamenta que tengan que venir a España asociaciones de otros países a concienciar del maltrato y la muerte de los galgos una vez finalizada la temporada de caza.

Cree que en España no hay aún una conciencia animal como en el resto de Europa «aunque también es verdad que se ha evolucionado mucho en los últimos años en algunos aspectos». Y ve como uno de los problema que en este país «se politiza todo, cosa que al final perjudica a los animales».

Insiste en que el problema no es tener que rescatar animales de la calle y darles cobijo. El problema es que se abandonen.

Los miércoles por la tarde y los fines de semana, los perros que sobreviven en el centro zoosanitario de Mérida tienen la suerte de salir de sus cheniles y comprobar que hay vida y libertad más allá de esas cuatro paredes.

Miembros de Batallón Perruno en su paseo solidario. :: / BRÍGIDO

Cuatro horas corriendo y jugando a sus anchas son posibles a los voluntarios de Batallón Perruno. Un grupo de unos 30 vecinos de Mérida, amantes de los animales, que dedican parte de su tiempo libre a hacer más llevadera la vida de los canes en la perrera.

El centro zoosanitario de la capital autonómica, que tiene capacidad para unos 25 animales, acoge en la actualidad 55 perros. Aunque esta cifra es muy cambiante. Continuamente entran y salen animales. De hecho, en los tres años que lleva Batallón Perruno luchando por los derechos de los animales se ha conseguido sacar en adopción alrededor de 350 animales, cifra nada desdeñable.

Vanessa Simón, una de las integrantes del batallón, indica que en los meses de verano los perros que más se suelen abandonar son los cachorros que habitualmente viven en pisos. «Son animales que las familias no se llevan a sus vacaciones. Y aunque en la actualidad hay una amplia oferta de lugares donde dejar a los canes mientras que uno se ausenta de su casa, hay gente que todavía no está concienciada», lamenta.

De todas formas dice que, poco a poco, la sociedad se va concienciando con el problema del abandono animal. Señala que la gente joven cada vez adopta más animales procedentes de protectoras y refugios, desechando la idea de comprarlos en tiendas.

En la actualidad, explica, en todas las perreras y protectoras de la región se da un problema muy serio. En estos sitios los dueños cada vez dejan más perros de presa o de razas potencialmente peligrosas, ejemplares que luego nunca se adoptan. «Hay muchos jóvenes que eligen estos perros porque les dan una imagen dura, varonil o macarra, como quieran llamarlo. Como son perros con características especiales y no todo el mundo está preparado para cuidarlos, en cuanto tienen una desviación en la conducta o hacen algo diferente a lo que esperaban se asustan y los llevan a las perreras, que ya están desbordadas de estos animales».

Se aconseja que una familia, antes de adquirir un perro, se pase por una protectora de animales o por los centros zoosanitarios. Son lugares que suelen estar llenos de canes que esperan ser adoptados, que están ahí en contra de su voluntad y sin tener un porqué. La mayoría no tiene ningún problema y puede que alguien lo haya dejado allí porque, por ejemplo, cuando era muy cachorro, se pasaba parte del día orinando en casa, muy normal en edades tempranas.

Una vez que se asesore por un especialista del comportamiento del perro que quiere adquirir, debería dar un paseo con ellos para comprobar cómo es, cómo se comporta con niños... Pues suelen aconsejar que una familia con niños se lleve a casa un perro adulto procedente de una protectora o refugio.

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