Un patricio extremeño

Murió a los 80 años, el 9 de junio de 1918, y fue un hombre muy respetado y querido por todo el republicanismo extremeño y por la inmensa mayoría de sus conciudadanos, un hombre consecuente con sus ideas hasta el final de sus días

FRANCISCO LÓPEZ CASIMIRO

Había nacido Isidoro Osorio a finales de los años 30 en Badajoz, aunque con fuertes lazos familiares en Fuente del Maestre y Mérida. Estudió Derecho y ejerció la abogacía. Abogado de prestigio, llegó a ser decano del Colegio. De ideas democráticas, militó en las filas republicanas. Fue el líder de los salmeronianos badajocenses. Hombre tolerante y de consenso, fue también secretario del casino republicano de Badajoz. En 1874 fue diputado provincial. Ya en la Restauración, en una candidatura con Narciso Vázquez, intentó ser elegido de nuevo. A pesar de una buena campaña y de haber obtenido numerosos votos, la elección fue amañada, y Vázquez y Osorio salieron derrotados. Concejal durante muchos años del Ayuntamiento de nuestra capital, era en 1881 primer síndico, y en 1895, segundo teniente de alcalde.

Fue un hombre muy respetado y querido por todo el republicanismo extremeño y por la inmensa mayoría de sus conciudadanos.

Desplegó una amplia e intensa actividad cultural. Ya en mayo de 1874 ingresó como socio de número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, de la que cuatro años más tarde sería elegido secretario. Iniciativa suya fue la creación de las estaciones meteorológicas. Pero fue en la prensa donde llevó a cabo una labor más destacada. Fue administrador de El Iris. Desde de 1864, con poco más de 25 años, hasta 1892 dirigió La Crónica de Badajoz, periódico que desempeñó un importante papel animando el desarrollo económico, cultural y científico de la Baja Extremadura. Cuando en el otoño de ese año y por el traslado de Anselmo Arenas a Granada, el Diario de Badajoz pasó a manos conservadoras, Isidoro Osorio y Luis Montalbán convertirían La Crónica en diario con el título de La Región Extremeña. Entre las preocupaciones de la nueva publicación estuvieron la enseñanza, la agricultura, la europeización y modernización de nuestra tierra, hasta el extremo de que en otro lugar no he dudado en calificarlo de «periódico regeneracionista de Badajoz».

Alma del Liceo de Artesanos, durante más de cuatro décadas, fue Isidoro Osorio, quien desde 1874, salvo algún corto periodo, fue el presidente de la sociedad hasta su fallecimiento, ahora hace 100 años. Los objetivos del Liceo eran procurar la instrucción y el recreo de sus socios, inculcándoles el amor al trabajo y el fomento de las bellas artes. Su lema podría ser instruir y recrear. Allí se impartían enseñanzas de música y dibujo.

Como la mayoría de los líderes del republicanismo badajocense, estuvo afiliado a la logia Pax Augusta, centro de confluencia de los hombres de ideas avanzadas con objetivos modernizadores del Badajoz de la Restauración. Fue Isidoro Osorio un hombre consecuente con sus ideas hasta el final de sus días. Murió a los 80 años, el 9 de junio de 1918. Todavía dirigía, administraba y redactaba La Región Extremeña y presidía el Liceo de Artesanos. A su entierro civil asistieron numerosísimas personas que antepusieron su afecto y reconocimiento de la bondad del finado a los deberes dimanados de sus creencias religiosas. La prensa conservadora no pudo por menos que reconocer su tarea al frente de La Región Extremeña y su gran labor en la presidencia del Liceo de Artesanos así como su talante tolerante y su bondad personal. Según Nuevo diario de Badajoz, «numerosísimas personas de todas las clases sociales, deponiendo muchas de ellas deberes dimanados de sus creencias religiosas, asistieron al entierro civil del bueno de don Isidoro».

El diario independiente Correo de la mañana alababa las «virtudes de este hombre singular que jamás sintió cansancio ni desesperanza en la vida, a pesar de todas las adversidades y vicisitudes con que le abrumó […] separados profundamente en ideas de este hombre a quien no podía negarse el afecto, no hemos de negarle que merecieran siempre sus prendas de honradez y virtud que le adornaron. Concejal durante cuarenta años, diputado provincial antes, periodista siempre, presidente del Liceo de Artesanos desde tiempo inmemorial, a todo atendía su actividad incansable y en todo dilapidaba generosamente el producto de su honrada labor como letrado, llegando a su última hora casi en extrema pobreza».

Un mes después de su fallecimiento, el nuevo presidente del Liceo solicitó del Ayuntamiento un espacio en el cementerio civil para erigirle un panteón. Este, sin embargo, se encuentra vacío, ya que la familia de D. Isidoro, en 1924, exhumó sus restos y los trasladó al cementerio católico.

Durante la República una calle de Badajoz llevó el nombre de Isidoro Osorio, pero a primeros de diciembre de 1936 se le cambió por el anterior. Como muchas personalidades progresistas de nuestra historia contemporánea, merece Isidoro Osorio sacarlo del olvido.

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