Pasión por Sierra de Gata

Pedro Eizaguirre, la pasada semana en Cáceres. :: lorenzo cordero/
Pedro Eizaguirre, la pasada semana en Cáceres. :: lorenzo cordero

Pedro Eizaguirre ha superado el incendio de 2015 gracias al teatro

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Un chino de Shangai que da unos masajes magníficos, un escritor inglés, un dramaturgo asturiano, una monja budista... La nómina de ciudadanos del mundo que han elegido Sierra de Gata para huir del mundanal ruido no se acaba nunca. Lugina y Antonio llegaron a Hoyos para abrir un restaurante y ahora llevan una casa rural. La monja budista Tenzi Yótika cumplió el mandato directo del Dalai Lama de abrir un monasterio en las faldas del monte Jálama.

El prestigioso dramaturgo José Manuel Corredoira ha encontrado en Gata el lugar ideal para desarrollar su escritura dramática contemporánea. El inglés Adams organiza desde Gata rutas de la Guerra de la Independencia y el vasco Jacinto abrió una casa rural en Cadalso para que sus clientes mediten, se busquen y se encuentren. Aunque mucho antes de que los budistas y los soñadores descubrieran Sierra de Gata, ya habían reparado en su paz y en su energía los franciscanos, que abrieron conventos en San Martín de Tevejo y en Robledillo.

Hoy les presentamos a otro buscador de la felicidad. Se llama Pedro Eizaguirre, nació en Donosti-San Sebastián en 1954 y, tras decidir alejarse del mundanal ruido y recorrer durante tres años España y el sur de Francia buscando el paraíso, conoció La Lalita, una aldea perfecta para la meditación situada en Acebo, descubrió que Sierra de Gata era el lugar ideal para vivir, compró un terreno con bosque de robles y restos arqueológicos entre Perales del Puerto y Cilleros y allí vive desde hace ocho años.

Su caso es muy común: ciudadanos del mundo que buscan un paraíso terrenal y lo encuentran en Gata. Por ejemplo, el francés Philippe, fundador de La Lalita, que lo halló en Acebo tras buscarlo en Ibiza y en otros lugares y llegar a las faldas del Jálama y dormir 48 horas seguidas. Por ejemplo, Paul y Nacho, que, viniendo de Portugal, recalaron en Hoyos una noche de lluvia y sintieron al instante la llamada de la Sierra de Gata. Más: el burgalés Carlos Li. Recorre África y América buscando y buscando. Llega a Perales del Puerto y encuentra. Compra una finca de tres hectáreas y se dedica a la meditación y a la vida autosuficiente con sus cabras y sus frutales. No quiere más.

El matrimonio formado por la irlandesa Mary y el zamorano Luis, tras recorrer medio mundo, se ha establecido en Perales, donde cuidan de su jardín y de sus 17 gatos. Luis Mulió era ingeniero forestal en El Escorial y en Altea. Buscó científicamente el paraíso con un mapa bioclimático y un análisis de suelos. Lo situó en Gata, donde vive con su familia alquilando cabañas en los árboles de un bosque de Villasbuenas.

Nuestro personaje de hoy, Pedro Eizaguirre, estudió Biología, pero lo suyo era el teatro y acabó formándose como actor en San Sebastián. Trabajó en educación medioambiental llevando un espectáculo por los colegios vascos. Vivió después en Cantabria y en Madrid, investigando y trabajando en la manera de educar a los jóvenes a través de la emoción del teatro. Cuando decide escapar del ruido y se viene a Perales del Puerto, sigue haciendo teatro e impartiendo conferencias dramatizadas en Extremadura y fuera de la región.

Él y su pareja plantan 200 árboles y arbustos frutales y disfrutan del paraíso hasta que el incendio de agosto de 2015 quema durante cuatro días toda su finca, aunque respeta la casa. Llegan tiempos aciagos y crisis emocionales y económicas, pero sale adelante haciendo teatro puro y duro. Escribe una historia titulada «Pasión de vivir». «Veníamos de una tragedia y es un canto a la alegría de vivir. El teatro me ha salvado y me ha ayudado a superar el trauma del incendio», confiesa.

La obra se estrenó en mayo del año pasado en Moraleja. Pedro la dirige y actúa en ella con Eugenia P. Barillas. El sábado 24 de febrero se representará a las 20 horas en el Teatro Alkázar de Plasencia. El público que asista entenderá la pasión de vivir que transmite la Sierra de Gata.

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