La milla de oro pacense de los toreros

Cinco de los principales espadas del momento apuestan por fincas y ganaderías situadas todas a apenas media hora de Badajoz | Figuras en activo como 'El Juli', Perera, Talavante, Ferrera o Garrido han ido adquiriendo fincas cuyo valor total en el mercado puede sumar más de 25 millones

Ganado en la finca Los Arrifes, situada cerca de Olivenza, del diestro Alejandro Talavante. /José María BallesterGráfico
Ganado en la finca Los Arrifes, situada cerca de Olivenza, del diestro Alejandro Talavante. / José María Ballester
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Entrenando por un camino que lleva a la Roca de la Sierra, tomando un café en Olivenza, en el vestuario de un gimnasio en Badajoz mostrando un cuerpo cosido a cornadas, o relajados de tertulia en un restaurante con vistas al embalse de Alqueva. Solo hay un lugar del mundo donde es habitual coincidir con las estrellas del toreo de manera natural. Ese sitio es un área muy concreta de Extremadura donde su presencia, fuera de los ruedos, no despierta revuelo.

Tomando Badajoz como referencia, en un radio de apenas cincuenta kilómetros, poco más de media hora en coche, se da una concentración inusual de grandes figuras taurinas en estado de reposo. Julián López 'El Juli', Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante en el entorno de Olivenza, Antonio Ferrera, entre La Roca de la Sierra y Villar del Rey; y recientemente el diestro José Garrido en Estremoz, en la vecina Portugal. La mayoría se han asentado como ganaderos mientras siguen en activo cosechando éxitos en las plazas.

El Freixo, Los Cansaos, Los Arrifes, Los Almorchones o La Marinela son topónimos ligados a las fincas de cinco toreros que llevan años en el 'top ten' mundial y que en Extremadura han encontrado su refugio y su futuro pues en estos pastos hallaron el lugar idóneo donde sentar la bases de su propio hierro, el sueño de tantos aficionados al alcance de muy pocos.

La dehesa donde pasta la ganadería brava tiene su propia 'milla de oro'. Está en la carretera que une Olivenza y Táliga, una depresión del terreno que forma un valle y donde la Sierra de Alor retiene las nubes y regala una umbría que mantiene verde la zona hasta bien entrado el verano. Éste fue el lugar donde puso sus ojos El Juli en 2003. De los grandes maestros en activo, fue el primero de esta generación que se asentó en esta parte de Badajoz. Podía haber comprado, vendido y marchado, como hizo El Litri en 2011 después de haber elegido la zona cacereña de Aliseda. Pero Julián López se quedó y amplió sus propiedades originales.

Julián López 'El Jui' en su cortijo de la finca 'El Freixo', entre Olivenza y Táliga.
Julián López 'El Jui' en su cortijo de la finca 'El Freixo', entre Olivenza y Táliga. / Ángel de Antonio.

El diestro, que tomó la alternativa en 1998 y nueve años después abrió la puerta grande de Las Ventas, ha comentado varias veces que eligió este lugar entre Olivenza y Táliga aconsejado por su maestro Paco Ojeda, a quien le compró unas tierras que anteriormente fueron de los Moreno Pidal, muy cercanas a las del empresario José Luis Marca, que ya se fijó en la dehesa de 'El Freixo' para su ganado bravo.

Si inicialmente El Juli adquirió hace quince años en torno a 450 hectáreas, con la incorporación posterior de terrenos aledaños como 'Cartacho' o 'Montealto', entre otros, su finca actual puede rondar las 900 hectáreas. Su valor superaría de largo los 12 millones de euros suponiendo que se pusieran en el mercado, algo muy improbable después de que el diestro de origen madrileño apostara tan fuerte por este lugar. De ahí las instalaciones punteras que encierran las lindes de 'El Freixo'. Como se sabe, además de sus reses bravas, hay una plaza de tientas cubierta y una nada desdeñable cabaña de cochinos.

No muy lejos, otro factor que distorsiona al alza el precio de esta hectárea tan especial, que podría rondar los 15.000 euros, ha sido la adquisición de otra finca por parte de un jeque árabe, confirmando que a ambos lados de esta carreterita BA-139, se encuentran las encinas más codiciadas entre la gente de campo.

A pocos kilómetros se instalaron los diestros Alejandro Talavante y Miguel Ángel Perera. El primero adquirió 'Los Arrifes', casi 200 hectáreas por las que supuestamente pagó en torno a tres millones de euros y a cuyo cortijo se mudó en 2008. En estos diez años transcurridos el torero que salió de la Escuela Taurina de la Diputación de Badajoz ha formado su familia y se ha dedicado a entrenar y tentar en este pequeño paraíso cercano a Olivenza y a la capital pacense al se llega tras avanzar por varios kilómetros de pistas de tierra.

El maestro Miguel Ángel Perera en su finac 'Los Cansaos', cercana al lago de Alqueva.
El maestro Miguel Ángel Perera en su finac 'Los Cansaos', cercana al lago de Alqueva. / Ignacio Gil.

Miguel Ángel Perera habla de 'Los Cansaos', su finca cercana a Villareal, pedanía de Olivenza, como «mi paraíso, mi hogar donde resido todo el año, mi centro de entrenamiento, de desahogo y de diversión», según le dijo a la exmatadora Cristina Sánchez, que tiene un programa de televisión en Castilla-la Mancha. 'Los Cansaos', que tiene como linde privilegiada las aguas del pantano de Alqueva, supera las 600 hectáreas, con la diferencia de que además de zona adehesada tiene una importante superficie de regadío, lo que aumenta su valor. Fue adquirida por unos seis millones de euros en 2011 al empresario y diplomático Manuel de Prado y Colón de Carvajal, fallecido en 2009.

Antonio Ferrera eligió el entorno de la carretera de Cáceres (Ex-100) para prolongar el hogar que tenía en la pedanía pacense de Villafranco del Guadiana. Este torero tomó la alternativa en 1997 y al poco tiempo adquirió un terreno, Las Carboneras, donde evadirse y entrenar. Son apenas 20 hectáreas, pero allí tiene una plaza para tentar, donde selecciona las mejores hembras de su propia ganadería, 'La Peregrina'. Este ganado pasta no obstante en Los Almorchones, terreno adquirido entre 2004 y 2005 entre Villar del Rey y La Roca de la Sierra, población pacense hasta la que el diestro llega corriendo por caminos de manera habitual como parte de su entrenamiento.

Por último, uno de sus discípulos, el joven pacense José Garrido, que ya triunfa por plazas de España, Francia y América, dio el paso hace apenas dos años y ya se ha hecho con su propia finca, no se sabe si la definitiva o solo la primera. Garrido eligió Portugal, concretamente el término de Estremoz, a apenas media hora de la capital pacense. Allí, en 'Marinela', vive, entrena y pasta su ganado manso sobre cien hectáreas aproximadamente de dehesa de calidad.

Reses de la ganadería 'La Peregrina' en la finca 'Los Almorchones', de Antonio Ferrera.
Reses de la ganadería 'La Peregrina' en la finca 'Los Almorchones', de Antonio Ferrera. / J. V. Arnelas

Todos ellos hacen pedagogía taurina en estos lugares, cada uno a su manera. Es frecuente que en sus plazas de tientas echen vacas para que alumnos de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz que conocen tan bien pues varios han aprendido allí, den sus primeros pases ante un reducido público especializado. Igualmente, escolares de la provincia han sido guiados sobre un remolque en más de una ocasión por algunos de estos maestros, que les han mostrado sus toros bravos de cerca, así como sus trofeos y su manera de entender esta afición y lo que implica vivir del campo y sacar adelante una finca de estas características.

No hay que pasar por alto que todas estas propiedades exigen una gestión y una mano de obra que los diestros suelen conseguir en los pueblos cercanos.

Han creado una marca

Manuel González Andrade, alcalde de Olivenza, se declara orgulloso de tener unos vecinos tan ilustres. «Que Perera, Ginés Marín, Talavante o El Juli se hayan afincado aquí –afirma– ha contribuido a que la Feria de Olivenza que cada año abre la temporada taurina haya crecido desde hace 28 años que existe. Esto fue el motivo por el que en 2016 creamos una marca, la de 'Olivenza capital del toro', que contribuye a que esta localidad sea referente taurino el resto del año». El alcalde oliventino se refiere a actividades como la ruta de la tapa con carne de toro de lidia, congresos taurinos o productos turísticos basados en visitar las dehesas donde pastan los toros de lidia.

Una finca genera mucha actividad y empleo. En la imagen, Los Arrifes, propiedad de Alejandro Talavante.
Una finca genera mucha actividad y empleo. En la imagen, Los Arrifes, propiedad de Alejandro Talavante. / José María Ballester

De esto sabe la empresa Traventure, que el año pasado movió a más de cien personas por otra finca de renombre, Los Fresnos, también ubicada en la 'milla de oro' referida anteriormente. «Suelen venir de otros puntos de España. Para la gente es un espectáculo ver los toros tan cerca y ya es famosa la foto que se hacen dando de comer a Farruquito, un toro bravo imponente que se deja acariciar y al que todo el mundo se acerca», explica Juan José Sánchez del Río, para el que no es casualidad que una de las mascotas del Parque Temático Natural Lago de Alqueva sea precisamente un toro bravo.

El alcalde oliventino habla de cómo toreros que son auténticas estrellas mundiales están integrados entre los vecinos sin que nadie los abrume; y también de cómo en sus fincas trabajan decenas de personas de la zona debido a que estas grandes extensiones de terreno dan mucha tarea.

Un mayoral, un par de vaqueros, y entre una y tres personas fijas de mantenimiento suelen ser una plantilla fija en cualquiera de estas fincas. Después hay que sumar trabajos eventuales que requieren estos lugares, desde veterinarios a cuadrillas de albañiles, pintores, tractoristas, mano de obra si toca cosechar o cocineros y personal de hostelería cuando se celebra algún evento donde los invitados tienen razones sobradas para sentirse auténticos privilegiados.

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