Una mente con fuerza olímpica

Rosa María Redondo en su despacho del Centro de Tecnificación Deportiva de Cáceres. :: a. méndez/
Rosa María Redondo en su despacho del Centro de Tecnificación Deportiva de Cáceres. :: a. méndez

Rosa María RedondoDecana del Colegio Oficial de Psicólogos de Extremadura

ÁLVARO RUBIO

Desde pequeña tuvo claro que quería ayudar a las personas. Por eso estudió Psicología y se licenció en 1984 por la Universidad de Salamanca. A partir de ese año, Rosa María Redondo no ha parado de ejercer una profesión que le ha dado muchas satisfacciones. Algunas de color oro, pues ha formado parte de equipos de deportistas que un día llegaron a lo más alto, luchadores incansables que se subieron al pódium de unos juegos olímpicos. A entrenar su mente les ha enseñado esta placentina a la que no le gusta colgarse medallas. Asegura que ella sólo hace su trabajo lo mejor que puede.

Confiesa que es sencillo porque se dedica a lo que realmente le apasiona. Tras terminar la carrera universitaria, Redondo empezó a dedicarse a la psicología deportiva, una disciplina que a España llegó en la década de los setenta. A países como Estados Unidos y Rusia lo hizo en los años 50. «Aquí no es algo en lo que hayamos sido pioneros y todavía hay muchas instituciones y profesionales del deporte que no lo consideran imprescindible. Algunos sólo lo usan como un parche, no como parte necesaria de un largo proceso», confiesa Rosa, quien detalla que el principal reto es acabar con el intrusismo en este ámbito. «Trabajar con las emociones no lo puede hacer cualquiera», afirma al tiempo que lamenta que «cuando no hay suficientes recursos económicos es lo primero que se elimina».

ALGUNOS DATOS

Biográficos
Rosa María Redondo nació en Plasencia y actualmente vive en Cáceres, donde trabaja como psicóloga en el Centro Nacional de Tecnificación Deportiva. Lo compagina con su labor en la Asociación Extremeña de Fibrosis Quística y representando a toda la profesión. Desde 2009, es decana del Colegio Oficial de Psicólogos de Extremadura.
Formación
Se licenció en Psicología por la Universidad de Salamanca en el año 1984 y obtuvo el máster de Psicología de la Actividad Física y el Deporte por la Uned en 1998.

Pese a las dificultades, no se arrepiente ni un ápice de haber escogido este camino. «Trabajamos con personas que en ocasiones llegan en momentos de gran vulnerabilidad y eso es complicado. Sin embargo, cuando se consiguen resultados es muy satisfactorio», asevera justo antes de recordar el trabajo realizado junto a deportistas de élite.

Esta placentina trabaja aspectos como la superación y el miedo con deportistas que compiten en el más alto nivel

Una de ellas fue Conchi Bellorín, actual directora general de Deportes de la Junta de Extremadura. Antes de ocupar ese cargo su carrera se fraguó como judoka. Esta pacense fue campeona de España absoluta en 2009 y mejor deportista extremeña en 2010. Además, puede presumir de ser la única judoka de la región que ha participado en unos juegos olímpicos, los de Londres 2012. Hasta llegar allí, le hicieron falta muchas horas de entrenamiento tanto de cuerpo como de mente. «Los dos años anteriores a su participación en Londres estuvimos tratando aspectos basados en una continua búsqueda de superación. Muchas veces los límites los pone la mente y hay que trabajar con miedos, incertidumbres y tolerancia a la frustración», comenta Rosa. «Es una inversión de esfuerzo enorme que en muchos casos sólo se puede demostrar en cuatro minutos y hay que estar preparado para ello», añade.

Redondo también ha trabajado para equipos como el Club Natación Plasencia y el club de fútbol Unión Polideportiva Plasencia, donde se centraba principalmente en orientar a padres y jugadores de categorías inferiores. Actualmente desarrolla su labor en la oficina de orientación psicológica del Centro Nacional de Tecnificación Deportiva de Cáceres. En él, la función principal es la detección de futuras promesas y el entrenamiento de deportistas que participan en competiciones de alto nivel.

«Ser mujer y moverme en el ámbito deportivo ha hecho que en algunos momentos haya sido complicado. Sobre todo en los inicios. Trabajar como psicóloga en equipos masculinos requiere una adaptación de todos. Sólo eso. No se trata ni mucho menos de una gran dificultad», reconoce.

Defensa de los profesionales

El deporte no es el único ámbito en el que se mueve Rosa. Se podría decir que lo hace en casi todas las ramas de su profesión, ya que desde 2009 es decana del Colegio Oficial de Psicólogos de Extremadura, una labor que compagina con la vicesecretaría del Consejo General de la Psicología de España y el trabajo en la Asociación Extremeña de Fibrosis Quística. «No me queda mucho tiempo para mí, pero con una buena gestión todo es posible», matiza.

Lleva dos legislaturas al frente del Colegio y este año se celebrarán elecciones. Volverá a presentarse junto a su equipo porque asegura que «hay mucho trabajo empezado que hay que terminar». Entre los retos, dar mayor actividad al nuevo centro de formación que han puesto en marcha y seguir defendiendo los derechos de unos profesionales que en los últimos años han protagonizado un conflictivo debate en torno a su reconocimiento como sanitarios. «Es necesaria una regulación bien planteada en los campos de la salud, la justicia, la educación y la intervención social. No podemos ser el país de Europa en el que menos ratio de psicólogos hay en el sistema público. En España no llegamos a los cinco por cada mil habitantes, cuando la media se sitúa en 12. Hay que mejorar eso, entre otros aspectos, porque un paciente no puede ser atendido cada dos meses cuando tiene un problema grave. La psicoterapia pierde efectividad», asevera.

Pese a las dificultades a las que se enfrenta el sector, Redondo esboza una sonrisa al reconocer que la sociedad entiende cada vez mejor la labor de los psicólogos. «Saben que somos muy útiles», afirma rotundamente antes de poner ejemplos.

«En los últimos años han aumentado los casos de adicción a las nuevas tecnologías. No es algo que se dé sólo en jóvenes. También llegan más personas pidiendo ayuda para salir de adicciones como los juegos online y las apuestas deportivas. Un buen profesional tiene las herramientas necesarias para ayudar ante este tipo de problemas», concluye.

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