El SES quiere una UCI más humana

El SES quiere humanizar las unidades de cuidados intensivos acercándolas a los familiares

El SES quiere una UCI más humana
Pakopí
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Hay un lugar en un hospital donde el margen de error se reduce y el estado de alerta es máximo. Ese sitio es la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), adonde llegan los pacientes más frágiles, aquellos cuyo estado es crítico y donde trabajan médicos y enfermeros con un temple especial. «Aquí el criterio de ingreso es el de personas en una situación mortal potencialmente curable, reversible. Se ven patologías de todos los órganos y es un trabajo muy estresante, pero muy gratificante porque ves que se salvan vidas», describe María Ángeles Santiago, médico intensivista en la UCI del Infanta Cristina de Badajoz, un espacio reservado de acceso restringido donde HOY pasó una mañana.

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Ese día no había demasiado ajetreo y la ocupación rondaba el 60%: un aneurisma de aorta abdominal. una infección de prótesis, una cirrosis hepática descompensada, una meningoencefalitis, un shock séptico de origen desconocido en un trasplantado renal, una hemorragia cerebral y un politraumatismo por un accidente de bicicleta en un varón de 52 años. En total, dos mujeres y cinco hombres de entre 50 y 80 años en una de las dos unidades UCI del Infanta. Cada una de ellas tiene 12 camas dotadas con personal y otras tres de reserva que si hubieran de emplearse debido a una emergencia –por ejemplo un accidente múltiple– requerirían un esfuerzo extra de los sanitarios.

Más o menos es lo que ocurrió el pasado 24 de febrero, por citar una referencia, cuando un choque de dos turismos entre Zafra y Badajoz acabó con el ingreso de seis pacientes de golpe. «Esto requirió forzar un alta, carreras por los pasillos y que los alumnos residentes tomaran sus primeras decisiones cuando les adjudicamos los heridos menos graves», explica Baldomero Jimeno, médico desde 1990, trabajando en UCI desde 1995 y recientemente supervisor de la UCI de adultos del Hospital Infanta Cristina de Badajoz.

La UCI es el lugar del hospital con más sanitarios pendientes de cada paciente.
La UCI es el lugar del hospital con más sanitarios pendientes de cada paciente. / Pakopí

Según cuenta, optimizar los recursos previendo una avalancha repentina de pacientes es parte de su trabajo. De hecho, cada vez que hay una actividad especial como una romería, una operación salida de tráfico o una visita de un Jefe de Estado que pueda dar lugar a un atentado, se tiene en cuenta para liberar espacio. Según Isabel Arvanas, portuguesa que está en su tercer año de médico residente y que procede de Medicina Interna, «al trabajar en una UCI con pacientes críticos ganas experiencia. También tienes una tensión extra, pero supongo que te acostumbras con el tiempo».

«Ingresar aquí es un susto para la familia, pero es el lugar donde el paciente está más vigilado»

«Ingresar aquí es un susto para la familia, pero es el lugar donde el paciente está más vigilado» Doctor Baldomero Jimeno | Supervisor UCI Infanta Cristina

En este lugar de trabajo ubicado en una esquina de la primera planta se da la paradoja de que, siendo el espacio con mayor control sobre el paciente, su vida parece pender de un hilo. «Hay poco margen para tomar decisiones. Si intubas al paciente, lo intubas, vas hacia adelante y además solo tienes cuatro minutos (...). Esto hace que estas unidades tengan una mayor rotación porque el desgaste es muy alto. Cada vez hay menos personal que aguante muchos años. A unos este trabajo les crea adicción, pero a otros los fatiga. Además de administrarla, los que trabajamos aquí descargamos mucha adrenalina», relata el doctor Baldomero Jimeno, cuya rutina de trabajo suele comenzar a las ocho y media cada mañana con una sesión clínica entre compañeros, alumnos y residentes para actualizar la información de cada paciente.

Se asocia a gravedad extrema

En el Servicio Extremeño de Salud (SES) hay tres UCIs de adultos ubicadas en Badajoz (36 camas), y una en Cáceres (12 camas), Mérida (8) y Don Benito-Villanueva (8) y Plasencia (8 camas); además de dos pediátricas en Badajoz (9 camas) y otra neonatal en Cáceres (5).

Cada enfermo está monitorizado las 24 horas.
Cada enfermo está monitorizado las 24 horas. / Pakopí

La cartera de servicios centra su oferta en la monitorización activa y tratamiento intensivo de pacientes con riesgo. Principalmente los usuarios son personas que acaban de ser intervenidas quirúrgicamente, entre los que abundan los procedentes de cirugía vascular, neurocirugía y trasplantes tanto de hígado como de riñón. Neurotraumatizados incluyendo lesionados medulares altos y politraumatismos también son frecuentes.

Según Jimeno, cada vez que un paciente baja a la UCI los temores de los familiares se disparan. «Se suele asociar este lugar a gravedad extrema y no siempre es así. Aquí lo que existe es una vigilancia intensiva. Por ejemplo, una persona que acaba de ser operada y que debe estar bajo una vigilancia continua. Alguna vez el paciente nos pregunta si le estamos ocultando algo. Nosotros sabemos que estar aquí es un susto para la familia porque no le dijeron que era tan grave, pero es habitual que cuando les damos el alta nos preguntan: ¿está usted seguro? Lo dicen porque saben que aquí es donde está mejor vigilado».

Los residentes afirman que trabajar con críticos aporta experiencia.
Los residentes afirman que trabajar con críticos aporta experiencia. / Pakopí

Esto es posible gracias al grupo de enfermeros y auxiliares adscritos a esta unidad. «Si en una planta normal hay un enfermero para 28 camas, aquí hay uno para dos o tres pacientes», tercia Manuel Lázaro, supervisor de Enfermería que lleva un año y cuatro meses en el cargo y que ha pasado once años en la unidad de Coronaria y doce en Urgencias. Según cuenta, en una UCI destaca la formación del personal de enfermería. «Son profesionales muy técnicos porque el 80% de los pacientes llegan en un estado crítico, muy inestables y requieren actuaciones médico-quirúrgicas muy complejas. Además, aquí siempre debes estar alerta». Solo en las dos unidades UCI del Infanta hay 46 enfermeros y treinta auxiliares turnándose de lunes a viernes. «La verdad es que el personal de enfermería son nuestros ojos», reconoce el doctor Jimeno.

Camas UCI en la región

72
Según el Servicio Extremeño de Salud hay 72 camas en siete unidades UCI repartidas en hospitales de Badajoz (36 camas), Cáceres (12), Plasencia (8), Mérida (8), Don Benito-Villanueva (8). Además hay una UCI pediátrica en el Hospital Materno Infantil de Badajoz con 9 boxes y una UCI neonatal de 5 camas en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres.

Hay que tener en cuenta que en los boxes de la UCI el aparataje es muy espectacular. Cada cama está rodeada de pantallas conectadas a un respirador, un suero monitorizado que da información al mililitro y otras máquinas complejas que emiten señales si el paciente registra algún nivel que requiere atención. Todo esto, lógicamente, impresiona a los familiares. En este punto, el doctor Jimeno detalla los planes para tratar de humanizar este lugar del hospital lleno de cables y pantallas.

El doctor Demetrio Pérez observando una ecografía.
El doctor Demetrio Pérez observando una ecografía. / Pakopí

Ahora mismo se da una información diaria a la familia entre las 13.30 y las 14 horas, pero la idea es poder dar una segunda información al día. Asimismo, en fin de semana la idea del supervisor es adelantar la información actual de tarde a la mañana y por la tarde volver a dar otro parte. «Soy incluso partidario de una tercera información durante las primeras 24 horas de ingreso por una cuestión de humanidad». En cuanto a las visitas de familiares ahora se permiten dos, a las 13.30 y a las 18 horas por espacio de media hora y con dos personas como máximo. «También me gustaría aumentar las visitas porque el impulso anímico que reciben los enfermos del familiar, que le enseña las fotos del niño y estas cosas, son la mejor medicina», señala Jimeno.

El Plan de Humanización de las UCIs en realidad es un objetivo general del SES debido a las recomendaciones avaladas por la sociedad nacional de la especialidad. Se trata de permitir más contacto físico con los familiares dejando atrás las antiguas visitas a través de ventanas. También de aumentar el número de boxes con luz natural, hacerlos individuales y extender el uso de audífonos, gafas, periódicos, libros, radios personales y aplicar medidas de promoción del sueño, así como de participación de los familiares en los cuidados de los pacientes, sobre todo en situaciones terminales.

Todo está esterilizado.
Todo está esterilizado. / Pakopí

Hay que tener en cuenta que si hasta ahora muchas prácticas estaban limitadas es porque en estas unidades la higiene debe ser máxima. Hay un vestidor previo porque las batas y patucos desechables son obligatorios, el lavado de manos antes de cruzar la puerta también y todo el material está esterilizado. «No hay sillones ni cualquier mobiliario adicional para evitar infecciones, cuando se da el alta a un paciente se lava todo, desde las paredes al colchón y si hubiera habido alguna infección se tira todo lo que hay alrededor. Incluso las limpiadoras tienen una formación especial y siguen un protocolo para trabajar aquí», explica Manuel Lázaro.

Este enfermero que ha trabajado en Urgencias y ahora está en la UCI del Infanta dice que ahora las condiciones en las que trabajan son más ventajosas gracias a los soportes vitales avanzados que incorporan las ambulancias. «Antes te traían un amputado en una manta, ahora lo normal es que en carretera se pueda estabilizar al enfermo y esto permite salvar vidas que hace veinte años no se salvaban».

Turno de mañana de las unidades UCI del Hospital Infanta Cristina: 1. Laura Martínez (limpieza UCI). 2. Patricia Alcaide (enfermería). 3. M. Ángeles Tena (aux. enfermería). 4. Marta Caramelo (aux. enfermería). 5. Isabel Macías (enfermera encargada UCI). 6. Esther Dávila (aux. enfermería). 7. M. Carmen Valencia (aux. enfermería). 8. Francisco Fuentes (médico). 9. Rocío Espigares (alumna 6º Medicina). 10. Baldomero Jimeno (médico jefe de servicio). 11. Alejandro Jiménez (médico residente). 12. Concepción Vicente (enfermera). 13. Manuel Lázaro (enfermero supervisor). 14. José Diego Domínguez (médico residente). 15. Jose A. Casas (enfermero). 16. Diego Gil (enfermero). 17. Isabel Arvanas (médico residente). 18. Carlos de la Hoz (alumno 6º Medicina). 19. Consuelo Fernández (alumna 6º Medicina). 20. Tania Romero (alumna 4º Enfermería). 21. Cristina Romero (alumna 4º Enfermería). 22. Nancy García (limpieza UCI). 23. Demetrio Pérez (médico). 24. Carlota Nogales (enfermera). 25. Santos García (enfermero). 26. Mariola Cerezo (médico). 27. M. Ángeles Santiago (médico). 28. Julia Verdasco (enfermera). 29. M. Jesús Albero (enfermera).
Turno de mañana de las unidades UCI del Hospital Infanta Cristina: 1. Laura Martínez (limpieza UCI). 2. Patricia Alcaide (enfermería). 3. M. Ángeles Tena (aux. enfermería). 4. Marta Caramelo (aux. enfermería). 5. Isabel Macías (enfermera encargada UCI). 6. Esther Dávila (aux. enfermería). 7. M. Carmen Valencia (aux. enfermería). 8. Francisco Fuentes (médico). 9. Rocío Espigares (alumna 6º Medicina). 10. Baldomero Jimeno (médico jefe de servicio). 11. Alejandro Jiménez (médico residente). 12. Concepción Vicente (enfermera). 13. Manuel Lázaro (enfermero supervisor). 14. José Diego Domínguez (médico residente). 15. Jose A. Casas (enfermero). 16. Diego Gil (enfermero). 17. Isabel Arvanas (médico residente). 18. Carlos de la Hoz (alumno 6º Medicina). 19. Consuelo Fernández (alumna 6º Medicina). 20. Tania Romero (alumna 4º Enfermería). 21. Cristina Romero (alumna 4º Enfermería). 22. Nancy García (limpieza UCI). 23. Demetrio Pérez (médico). 24. Carlota Nogales (enfermera). 25. Santos García (enfermero). 26. Mariola Cerezo (médico). 27. M. Ángeles Santiago (médico). 28. Julia Verdasco (enfermera). 29. M. Jesús Albero (enfermera). / Pakopí

Otra cosa que ha cambiado con los años es la edad media. Antes casi no entraba gente octogenaria y ahora es común que ingresen y su paso por la UCI pueda salvarle la vida.

Según los datos del SES, en las siete unidades de UCIs de Badajoz, Mérida, Don Benito, Cáceres y Plasencia hubo 2.149 ingresos, un 0,7% más que el año antes. Sin embargo la estancia media de 2017 fue de 7,06 días, menor que los 7,37 de 2016. Según Lázaro, que cada vez la estancia media sea menor tiene su explicación en el avance de las técnicas quirúrgicas. «Antes la operación de una hernia inguinal requería cinco o seis días y ahora el paciente recibe el alta y se va a casa en el día», pone como ejemplo.

M. Ángeles Santiago, Manuel Lázaro, Baldomero Jimeno y Fco. Fuentes.
M. Ángeles Santiago, Manuel Lázaro, Baldomero Jimeno y Fco. Fuentes. / Pakopí

Hay que saber no obstante que la UCI no es el lugar del hospital donde fallece más gente. Actualmente en las unidades del Infanta Cristina la mortalidad es del 19%. Pese a todo, el contacto con la muerte es frecuente y se requiere una sensibilidad especial con los familiares. «Para mí tener que dar la noticia de un fallecimiento nunca se ha convertido en rutina», declara Jimeno, si bien los miembros de su equipo coinciden en que no afecta lo mismo que muera un paciente de 85 años que un joven de veinte.

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