Lleno no, por favor

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Los conductores buscan las estaciones de servicio con mejores ofertas ante una subida del precio de los combustibles que llega justo antes de las vacaciones y de una subida de impuestos en la región prevista para el 1 de enero de 2019

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

A los teléfonos móviles llegaba hace unos días un mensaje para que los conductores no repostaran el pasado lunes, 4 de junio. 'Todas las gasolineras de España vacías. Basta ya de estos precios abusivos', decía una frase junto a la foto de una estación de servicio que llamaba a un boicot que, como casi siempre, no suele tener éxito. Sin embargo, que el mensaje haya corrido de móvil en móvil durante los últimos días es indicativo del estado de indignación ante un producto que ya se considera de primera necesidad, el combustible, cuya escalada de precios es incesante.

Por explicarlo con datos que entienda el bolsillo de cualquier conductor, en España para llenar un depósito de 55 litros de diésel el pasado 1 de junio (a 1,26 céntimos el litro) hacían falta casi 70 euros, cuando hace apenas dos años (a 1,01 el litro) esa misma operación salía por 15 euros menos.

Los analistas coinciden en que la crisis desatada en mayo entre Estados Unidos e Irán, uno de los principales productores de crudo, ha encarecido el barril de Brent, usado como referencia en Europa, y que cotizaba hace un año en torno a los 50 dólares y a mediados del mes pasado llegó a los 79 dólares.

«A partir de 2019 el palo va a ser para los que pasen de cero a 4,18 céntimos más, como Castilla y León» Fernando Mena | Aresex

«Habrá menos beneficio por la competencia del sector, no repercutirá en el consumidor» Mario Aza | Agr. Gremial de Transportistas

«El precio del gasóleo no depende actualmente de la región sino más bien de la estación concreta» Marta Sánchez | Transportes Narval

El entonces ministro de Energía, Álvaro Nadal, dijo a las grandes petroleras dedicadas a este sector que su departamento estará atento para evitar márgenes abusivos ante los últimos repuntes de precios. Hay que recordar, no obstante, que el precio del combustible se estructura de la siguiente manera: prácticamente la mitad son impuestos (el 54% en gasóleo A, el más común, y el 48% en la gasolina sin plomo 95). El margen bruto del mayorista es del 2%, el coste de distribución supone el 11% y el 12% respectivamente y el coste del producto del 33% y el 38%. De ese tramo que ronda el 50% y que son impuestos, más de la mitad corresponde a un tributo estatal, una quinta parte del total -el 21%- es el IVA que también ingresa Hacienda y una mínima parte es el impuesto autonómico, el cual ya se sabe que va a ser revisado al alza en 2019.

Tanto en la gasolina como en el gasóleo la evolución de precios ha sido similar. Y si las matriculaciones de turismos que consumen gasolina era mayor hasta que en 1999 ambos combustibles se igualaron, a partir de entonces la cifra de turismos que usan gasóleo se ha ido incrementando hasta doblar a los de gasolina en el periodo comprendido entre 2006 y 2014. Desde entonces, ha empezado a reducirse la diferencia, según la estadística de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).

En 2014 el precio medio del litro de gasóleo de automoción fue de 1,30 euros; en 2015 bajó a 1,11, a 1,01 un año después, subió a 1,10 el año pasado y en este 2018 la media va por 1,15 céntimos por litro, si bien el mes de abril se cerró con una media de 1,16 céntimos y a 31 de mayo el gasóleo subió a 1,33 y el convencional a 1,26, unos valores similares a los de 2014, cuando saltaron todas las alarmas entre unos consumidores acostumbrados a llenar el depósito de su turismo con 50 euros y que comprobaron que este billete ya apenas alcanza para un viaje de ida y vuelta entre Badajoz y Sevilla.

Que esta subida ocurra a un mes de que empiecen las vacaciones no parece casual para muchos. Según el Boletín Estadístico de Hidrocarburos, los meses de julio y agosto son los de mayor consumo de carburantes, mientras que los de menor consumo son, por este orden, febrero y noviembre.

Los gasolineros reconocen que el clásico '¡lleno, por favor!' es cada vez más inusual y entre los conductores empieza a ser habitual una búsqueda de estaciones más baratas, para lo cual se sirven de Internet y de las múltiples aplicaciones que se instalan en el teléfono móvil. En cuanto a los profesionales del transporte, estos afirman que cada vez hay menos margen de ganancia si se evita repercutir los costes a los consumidores.

Los 4,8 céntimos

Pero es que el panorama no es alentador. La siguiente novedad en esta materia llegará en 2019 con una subida armonizada en toda España auspiciada por el Gobierno de España.

Como se sabe, por cada litro de combustible hay una parte de su precio que puede fijar cada gobierno autonómico. Si comunidades como País Vasco, Cantabria, La Rioja, Navarra y Castilla y León despreciaban esa posibilidad de recaudar impuestos para que el combustible fuera más barato, otras siete comunidades -Galicia, Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha y Baleares- optaban por el tipo más alto, sumando esos 4,8 céntimos por litro al precio final.

Cada vez están más extendidos los buscadores de gasolineras baratas

La Junta de Extremadura decide recaudar con un tipo autonómico de 3,8 céntimos sin llegar a aplicar el máximo, de modo que en esa clasificación las estaciones de servicio de Extremadura quedan en el grupo de la caras.

Esto puede cambiar si el nuevo Gobierno respeta la orden del Ministerio de Hacienda que dice que desde el 1 de enero de 2019 todas las comunidades aplicarán el máximo, los 4,8 céntimos por litro. Ello significa que en los lugares del país donde el tipo era cero el precio se dispara y los combustibles subirán de repente el 4% en las nueve regiones que tenían los precios más baratos. En Extremadura se notará algo menos la subida, pero habrá algunos efectos.

Fernando Mena, presidente de Aresex (Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio de Extremadura), recuerda que esta diferencia de precios en España provoca un 'efecto frontera' y en cuanto a Extremadura la principal competidora por cercanía es Castilla y León. Por otra parte, no cree que esta subida de precios en Extremadura vayan a tenerla en cuenta los clientes portugueses que repostan en la comunidad, pues el carburante en el país vecino seguirá siendo más caro. «Al Gobierno de Portugal le da igual porque así recauda más impuestos, ya que apenas el 10% de su población vive en el Alentejo y la mayoría reside en la costa», explica.

En cuanto a España, su análisis es que con la futura equiparación salen perdiendo algunas comunidades en términos relativos. «Al principio -explica- vascos y navarros abarataron al máximo y las comunidades limítrofes vendían menos. Extremadura llegó a tener el máximo, luego bajó, subió, y ahora la realidad es que de esos 4,8 céntimos como máximo aplicamos 3,8. En Castilla y León es cero, en Castilla-La Mancha y Andalucía es 4,8, el máximo; y en Madrid 2,4 céntimos. El problema por tanto venía de Castilla y León, porque en Andalucía, por un céntimo de diferencia, a la gente le daba igual repostar allí o aquí. Ahora se ha decidido que todos paguen lo mismo a partir de 2019 y el palo va a ser para los que pasan de 0 al máximo, como Castilla y León (...). Estamos encantados de que se hayan unificado los precios, pero deseamos que hubiera ocurrido hacia abajo, hacia cero, no hacia el máximo», analiza Mena, quien no obstante opina que en su sector los conductores particulares no son tan decisivos como los transportistas.

«Para quien lleva un camión echar en una comunidad u otra puede suponer un ahorro de 40 euros, eso es la comida de tres días y el transportista lo sabe», señala el representante de Aresex, organización que tiene 80 estaciones de servicio asociadas de las entre 400 y 420 que hay en Extremadura, cifra que incluye también aquellas de cooperativas, centros comerciales y los nuevos surtidores 'low cost' que han empezado a surgir sin apenas personal.

Los transportistas

La Agrupación Gremial de Transporte (AGT) de Extremadura reúne a 700 empresas de esta actividad en la región. Su representante, Mario Aza, opina que la escalada de precios y la armonización del gobierno al alza en lo referente al impuesto autonómico es negativa. «Valoramos mal la medida, de manera pésima. Antes se devolvía una parte a los transportistas que usaban gasóleo profesional. Pero si no se va a hacer así la medida nos parece muy mal».

Sobre sus efectos a partir del 1 de enero de 2019 y preguntado sobre si un aumento de los costes puede repercutir en el consumidor, Aza cree que no. «Debido a la gran atomización en el sector, con una gran competencia en la que transportistas de todos los tamaños están dispuestos a bajar sus tarifas, es imposible que afecte a los consumidores, más bien los nuevos costes los va a absorber el transportista, que tendrá menos margen de beneficio», declara.

No obstante, en la AGT recuerdan que el transportista en su base suele tener su unidad de suministro, bien en su cooperativa o su propio surtidor de manera fija con el que pacta el precio. No obstante, en pleno viaje no siempre puede ser así y hay que llenar el depósito en otro lugar. «Esto significa que en 2019, al ser menor la diferencia entre los territorios, habrá cambios en estas rutinas», predice el portavoz extremeño de la AGT, quien reivindica que se establezca un verdadero gasóleo profesional a un precio menor como existe en otros países o como del que se benefician los agricultores.

Una compañía de transportes extremeñas, Narval, dedicada a mover mercancías refrigeradas, estima que el peso del gasóleo en los costes totales ronda el 20 por ciento. «Este porcentaje varía ya que evidentemente depende del precio que tenga en cada momento, de forma que a más precio, mayor es este porcentaje y viceversa», explica la emeritense Marta Sánchez, administradora de esta compañía con 55 rutas de camiones por toda España.

Las petrolíferas sostienen que la subida del barril de Brent no tiene incidencia directa en el precio

«No es nuestro caso. Sin embargo - prosigue- en aquellas empresas donde prima el tráiler y el transporte nacional con muchos kilómetros por camión al día, empresas de carga completa con pocas naves y muchos trailers, el porcentaje antes comentado llega a más del doble».

Según Sánchez, el precio del gasóleo actualmente no depende tanto de la región como de la bandera (marca) e incluso la estación concreta y el escenario de competencia que tenga en su mercado local. En cualquier caso, dice, a partir de cierto volumen de consumo, lo habitual es cerrar acuerdos globales de descuentos e incluso de precios aplicables en todo el territorio.

«Aunque tras la crisis y después de la subida del petróleo tremenda hace unos años tenemos muchos clientes con los que pactamos cláusula de gasoil (referencias los precios a un precio de gasoil concreto en el momento que cierras las tarifas), lo cierto es que repercutirlo al cliente es tremendamente complicado, por lo que en la mayoría de las veces supone dañar más el margen con respecto a un sector que se mueve entre un 1-2% de margen», afirman desde la compañía de transporte Narval.

Crudo

Desde la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), que agrupa a las cinco grandes compañías operadoras -Repsol, BP, Cepsa, Galp y Sara-, mantienen que la subida real de precios para el consumidor ha sido solo de un 5% desde el 1 de enero, mientras que el crudo se ha incrementado hasta en un 18%, lo que explican «porque el precio de los carburantes depende de las cotizaciones en los mercados al por mayor, y no tiene una relación directa con la cotización del Brent», ya que «aunque están muy relacionados, son mercados distintos».

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