Justicia y temperatura

Defendemos la prisión permanente revisable, y no inventamos nada, esto no es política ficción: existe y se aplica en otros países de la Unión Europea. La implantación de la pena de Prisión Permanente Revisable no es demagogia ni populismo punitivo,es la respuesta adecuada a una carencia que había en el Código Penal y es la respuesta a una demanda social amplísima

JOSÉ ANTONIO MONAGO TERRAZA Presidente del Partido Popular de Extremadura

España está consternada, perpleja y triste. El desenlace del pequeño Gabriel ha sido el peor posible y aunque la efectividad de los investigadores de la Guardia Civil ha ahorrado a la familia el terrible dolor añadido de la incertidumbre, el horror que envuelve al caso ha vuelto a colocarnos a todos de bruces contra la realidad: las sociedades avanzadas y modernas no están libres de miserias ni de miserables. La crueldad humana existe y los monstruos, también.

Vivimos en uno de los países más seguros del mundo, pero esa circunstancia no nos otorga inmunidad para el horror y hay demasiados nombres propios que nos recuerdan que no hay pátina de buenismo que atenúe esta verdad. Hoy es Gabriel, ayer fueron Diana, Mariluz o Marta. La lista es demasiado larga y dolorosa y Extremadura no es ajena a ese dolor. En esta tierra seguimos esperando respuestas sobre el destino de Manuela y de Francisca, todavía desaparecidas.

Las tristes historias que se escriben en los renglones torcidos de la maldad humana no entienden de temperatura legislativa y exigen más que gestos de perplejidad y de ofuscación postraumática, especialmente de quienes tenemos la obligación política de tomar decisiones. Exigen más que mensajes en las redes sociales, velas, flores y dibujos. Exigen altura de miras, sentido común y realismo. Exigen justicia, a secas, sin odio ni venganza, sin frío ni calor.

Este jueves se inicia el último trámite parlamentario para la derogación de la pena de Prisión Permanente Revisable, aprobada por el gobierno de Mariano Rajoy en 2015 y apoyada por el 80 por ciento de los ciudadanos de este país. PSOE y Podemos ven con buenos ojos la propuesta del PNV para arrebatar a los españoles este derecho conquistado, mientras Ciudadanos juega a la ambigüedad, y unos y otros se escudan en el termómetro.

La excusa de que no se puede legislar en caliente es uno de los recursos más socorridos para los detractores de la Prisión Permanente Revisable. Junto al maniqueísmo de confundir justicia con venganza y a la estrategia de cuestionar las garantías del reo, la temperatura está presente en el ABC de la argumentación que se enfrenta al sentir de la inmensa mayoría de los españoles que saben, muy a pesar de ciertos políticos, que cualquier día del calendario es susceptible de ser caliente.

Cuando el gobierno del Partido Popular impulsó la reforma del Código Penal para incluir este instrumento, no pensó ni en frío ni en calor, ni en áspero ni en suave. Entonces pensamos, igual que ahora, en las víctimas y en su dolor y en que las leyes están para aplicarse con todo su peso. Nunca a inocentes. Nunca a quien quiere reinsertarse y colabora. Sino a depredadores y asesinos sin piedad. Es lo correcto. Sin ambages. Sin encuestas. Sin estrategia.

Ni el buenismo evitará los crímenes, ni las encuestas de intención de voto serán un bálsamo para las familias desgarradas. Ningún día es menos caliente que otro para el crimen. Pero parece que cuando el foco mediático alumbra, algunos dicen que no conviene legislar porque no toca. Y cuando el foco no alumbra, y parece que hace el frío suficiente para legislar, nadie se plantea dar el paso, no sea que las encuestas, los trackings o los teletipos lo coloquen en el lado inconveniente.

Defendemos la prisión permanente revisable, y no inventamos nada, esto no es política ficción: existe y se aplica en otros países de la Unión Europea. La implantación de la pena de Prisión Permanente Revisable no es demagogia ni populismo punitivo, es la respuesta adecuada a una carencia que había en el Código Penal y es la respuesta a una demanda social amplísima, así que conviene que no nos hagamos trampas al solitario.

La polémica en torno a esta figura es partidista. En la calle, el consenso a favor de su mantenimiento es aplastante. La Plataforma de Víctimas en contra de la derogación de esta pena ha conseguido en menos de dos meses casi dos millones y medio de firmas, a las que se suman las que el Partido Popular está recogiendo a pie de calle, en toda España, también en Extremadura, gracias al compromiso de los jóvenes de Nuevas Generaciones.

En los últimos meses, el PP de Extremadura se ha sumado a la defensa de este derecho conquistado. Lo hicimos en la Asamblea, donde, como era previsible, PSOE y Podemos votaron en contra y Ciudadanos no se posicionó. Y lo hemos hecho también en los ayuntamientos extremeños, donde el peso de la cercanía de la política municipal ha inclinado la balanza de muchos socialistas más hacia la razón que hacia la estrategia de marca.

En la arena de la lucha política, instrumentalizada por el espectáculo, el mundo es simple y la solución es siempre fácil. En la vida real nada es simple ni es fácil, tampoco es idílico, así que más nos vale hacer lo correcto, porque el termómetro de los hechos nunca marcará los grados que algunos políticos necesitan para sentirse más frescos. La sociedad nos reclama justicia y no un parte meteorológico de intenciones.

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