¿Interesa ser Patrimonio de la Humanidad?

¿Qué hacen por sumarse a la iniciativa localidades tan cruciales histórica y patrimonialmente como Alcántara, Valencia de Alcántara, Alburquerque, Badajoz y Olivenza principalmente? Pues que yo sepa, nada. O a veces peor: actuar depredadoramente sobre su patrimonio monumental, con destrucciones y reconstrucciones lamentables

MOISÉS CAYETANO ROSADO Fortificaciones Abaluartadas de la Raya. Director dela Revista Transfronteriza ‘O Pelourinho’

A veces uno piensa: «No, aquí nos tiene sin cuidado ser Patrimonio de la Humanidad». O tal vez: «Aquí estamos convencidos de que nuestro Patrimonio Cultural, Monumental, Histórico-Artístico, no merece la pena ni contemplarlo como un hipotético Patrimonio clasificado por la Unesco como Patrimonio Mundial».

Aunque quizás habría que precisar que me refiero al Patrimonio Fortificado Abaluartado de la Raya, producto de una actuación sistemática de perfeccionamiento defensivo que, retomando la tradición fortificadora de la Edad Media, se levantó a lo largo de la Edad Moderna, si bien en gran parte fuera destruido en la Edad Contemporánea.

En este caluroso julio de 2017, quince fortificaciones venecianas de defensa de los siglos XVI y XVII, extendidas a lo largo de la frontera y costa fronteriza de Italia, Croacia y Montenegro, se han alzado con el preciado galardón, por aportar un testimonio excepcional y ser ejemplo sobresaliente de un tipo de conjunto arquitectónico y tecnológico que ilustra una etapa significativa de la Historia de la Humanidad.

En 2008, serían igualmente clasificadas doce fortalezas diseñadas por el ingeniero militar marqués de Vauban –a finales del siglo XVII y principios del XVIII– en el norte, este y oeste de Francia, fronterizas por mar con Inglaterra y por tierra con Holanda, Bélgica, Alemania, Italia y España, bajo similares criterios.

Ya el año pasado, en mayo, el Gobierno Portugués incluyó en su Lista Indicativa para la clasificación de la Unesco a las fortificaciones abaluartadas de la Raia/Raya luso-española, encabezas por Valença do Minho, Almeida, Marvão y Elvas (que lo es a título individual desde 2012). Desde entonces, estos municipios trabajan en sus respectivos dossiers para presentarlos próximamente al organismo internacional clasificador, exhibiendo méritos a la altura de las anteriores.

La candidatura luso-española es, por ahora, solamente «lusa». Eso sí, «en serie y por etapas», o sea, que en cualquier momento se pueden unir otras poblaciones con patrimonio fortificado suficientemente representativo y dignamente restaurado. Vila Viçosa ya ha presentado formalmente su solicitud para integrarse en ese grupo. Tras ella, otras poblaciones portuguesas se preparan, como también lo hace la castellano-leonesa Ciudad Rodrigo, a la que seguirán otras poblaciones españolas.

Pero, ¿y de Extremadura? ¿Cuál es la intencionalidad de las localidades que mayor protagonismo tuvieron en los enfrentamientos de frontera de la Edad Moderna y que dieron lugar a una importante actuación fortificadora? ¿Qué hacen por sumarse a la iniciativa localidades tan cruciales histórica y patrimonialmente como Alcántara, Valencia de Alcántara, Alburquerque, Badajoz y Olivenza principalmente? Pues que yo sepa, nada. O a veces peor: actuar depredadoramente sobre su patrimonio monumental, con destrucciones y reconstrucciones lamentables.

Badajoz, con una pésima desvirtualización del Fuerte de San Cristóbal y del Baluarte de la Trinidad, fundamentalmente. Olivenza, destruyendo y volviendo a levantar con malísima fortuna el Baluarte de San Juan de Dios, y diversos arrasamientos en obras exteriores de la fortificación. Alburquerque, horadando los redientes del siglo XVIII para instalar una frustrada Hospedería en las laderas del castillo.

Por su parte, Alcántara ha dejado a la acción de los elementos naturales el derrumbe de sus murallas, baluartes, garitas, revellines… Valencia de Alcántara, apenas si mantiene el recinto del castillo, pero necesitado de impulso rehabilitador y gestionar la desaparición de construcciones parásitas en su escarpa.

¿Y por qué no se interesan, por qué no acuden a los foros donde se debate y planifica la estrategia de actuación, cara a la presentación de la candidatura, nuestros representantes políticos, responsables de impulsar la integración extremeña en la propuesta?

Seis Jornadas de Valorización de las Fortificaciones Abaluartadas de la Raya hemos hecho en estos últimos seis años: cinco en Portugal (Castelo de Vide, Castro Marim, Chaves, Vila Viçosa y Almeida) y una sola en España, por iniciativa ésta última de asociaciones cívicas y culturales, sin apoyo municipal, cosa que sí contamos en Portugal.

Diez Seminarios Internacionales de Arquitectura Militar se han desarrollado en Almeida, y a finales de agosto se hará el undécimo. Se trata de la convocatoria científica y técnica más importante en su género que se celebra en toda la Raya, impulsada por la Câmara Municipal, el equivalente a nuestro Ayuntamiento. Nunca ninguna de nuestras autoridades municipales o de otros ámbitos se han dignado asistir, para tomar buena nota, intercambiar pareceres y gestionar colaboraciones.

¿Es que nos tiene sin cuidado la posibilidad de ser Patrimonio de la Humanidad en serie internacional, con lo que esto significa de prestigio cultural, artístico, y de incentivo turístico? A finales de este mes de agosto se desarrollará el XI Seminario Internacional de Almeida, donde se tratará en profundidad el tema de la candidatura de la Raia/Raya. Aún se está a tiempo de rectificar y hemos de instar a todos los representantes electos de nuestros municipios afectados, así como a los provinciales y regionales, a que se impliquen en este proyecto, donde parece que los portugueses son los únicos interesados.

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