Huevo poché en Los Barruecos

Ensalada hurdana servida en el nuevo restaurante Sol de Los Barruecos. :: E.R./
Ensalada hurdana servida en el nuevo restaurante Sol de Los Barruecos. :: E.R.

La oferta de este enclave natural aumenta con un nuevo restaurante

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

En Los Barruecos ha abierto un nuevo restaurante. En este paraje singular de Malpartida de Cáceres, donde se mezclan los atractivos de la ornitología y de la geología con los encantos acuáticos y, desde hace un año, con la mitomanía televisiva de Juego de Tronos... En este enclave natural donde el movimiento Fluxus se encarna en uno de los museos más curiosos y originales de España, creado por el artista Wolf Vostell... Aquí, en Los Barruecos, al restaurante del museo, del que ya hemos hecho reseña en estas páginas hace un año, se le une ahora un nuevo local donde comer bien mientras por las cristaleras se disfruta del paisaje.

El nuevo restaurante se llama Sol y ocupa las dependencias del centro de interpretación de las aves y la naturaleza de Los Barruecos. A un paso, se encuentra una laguna, donde al atardecer es incesante el ir y venir de pájaros. Cerca están diferentes instalaciones tradicionales para aprovechar la riqueza que procura el agua y hay también una caseta para observar las aves sin molestarlas.

El lugar, pues, es muy especial, se puede aparcar cómodamente en el exterior y, ahora que llega la primavera, la terraza exterior promete ser muy agradable. Desde luego, es un restaurante cuyo encanto se realza con la llegada del buen tiempo. En su interior, dos salones de techos elevados acogen al cliente entre paredes blancas, alguna de ellas decorada con la reproducción de una obra de arte de Vostell.

El salón donde comimos contaba con un enorme ventanal, que se abría a una charca, a unos canchales y al campo verde. Las mesas eran de cristal y acero, los platos, de moderna loza blanca y no desentonaban la cristalería ni la cubertería. Las servilletas eran de buen papel de color negro y cada comensal tiene un mantel individual de una especie de esterilla.

En el nuevo restaurante de Los Barruecos, la clientela suele optar por el menú del día, una oferta bastante completa y equilibrada que, por el precio de 15 euros, incluye un degustación de productos extremeños, un plato principal a elegir y un postre o café, además de la bebida y el pan.

Los entrantes se sirven para compartir y consisten en un sabroso pastel de patatera y un bol con ajoblanco, que, mezclados sobre el pan, se combinan sorprendentemente bien. Sigue una selección de jamón decente y buen queso de oveja y la degustación culmina con una ensalada hurdana, cuya novedad es el huevo poché más los consabidos cítricos y las rodajas de chorizo. Tras los entrantes, cambian los cubiertos, las servilletas y los platos, todo un detalle en un menú del día.

El plato principal puede ser un churrasco de pollo con patata asada y romesco, secreto a la brasa con parmentier de boniato y salteado de setas silvestres o bacalao confitado sobre verduritas a la brasa y emulsión de tinta de calamar y ajo negro. Está rico el bacalao y en su punto el secreto. Las raciones son suficientes y nos dieron a elegir de postre pastel de calabaza, pudin de bizcocho, tarta de zanahoria o mousse de fresa. Probamos el pudin, que estaba suave, sin exceso de dulzor, como debe ser, pero que no entusiasmará a los muy golosos.

La carta ofrece para picar un pulpo a feira con patata asada (12 euros), una degustación de croquetas de la tierra (8) o un wok de huerto y setas (7). Destaca en la carta el cochinillo asado con manzana glaseada (24) y hay dos arroces muy prometedores: cremoso de arroz con boletus e ibérico (10) y arroz meloso de pescado y marisco (10). No faltan las carnes ibéricas ni una ventresca de atún a la brasa (12) y entre los postres, llama la atención el ceviche de fruta con helado (5).

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