La huella extremeña en Gaza

Usama Asid Aklouk estudió en Badajoz de 1982 a 1989. :: hoy/
Usama Asid Aklouk estudió en Badajoz de 1982 a 1989. :: hoy

«Estamos colapsados», resume el neurocirujano Usama Aklouk, que estos días apenas descansa para atender a tiroteados por el Ejército israelí | Un palestino formado en la UEx es el subdirector del mayor hospital de la Franja

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

El hospital Al-Shifa de Gaza tiene seiscientas camas (unas setenta más que el Infanta Cristina de Badajoz). El pasado lunes ingresaron en él 480 enfermos, 220 de ellos necesitados de una operación urgente. En medio de esta avalancha de heridos está Usama Aklouk, palestino, licenciado en Medicina por la Universidad de Extremadura y subdirector y jefe de Neurocirugía de ese centro sanitario, el más importante de la Franja.

Este espacio físico que acoge a más de un millón y medio de palestinos, la mayoría de ellos expulsados de sus tierras por Israel en mayo de 1948, vive horas convulsas. No hay paz en esta zona del planeta desde hace décadas, pero el pulso se ha agitado en los últimos días. El detonante ha sido la decisión del gobierno de Estados Unidos de trasladar su embajada israelí de Tel Aviv a Jerusalén, la ciudad que está en el corazón de los palestinos, la que sería su capital si tuvieran el estado propio que llevan décadas reclamando.

El pasado lunes, cientos de palestinos protestaron frente a la valla que separa Gaza de Israel. Y la respuesta que recibieron fueron los disparos del Ejército israelí a cada persona que se acercaba a menos de 700 metros de esa verja que ellos vigilan. «La mayoría de las personas que llegan al hospital presentan heridas de bala en las piernas, pero también las hay con impactos en la cabeza y en el pecho», explica Aklouk, que estudió Medicina en Badajoz entre los años 1982 a 1989 y la especialidad de Neurocirugía en Málaga.

«El lunes ingresaron en el hospital 480 enfermos, de los que 220 necesitaban una operación urgente»

Añoranza de Extremadura

«Vivía -recuerda- en un piso en la calle cardenal Cisneros, cerca de la avenida de Carolina Coronado, y tengo muy buenos recuerdos de Extremadura, con su gente tan amable, tan acogedora...». «La echo mucho de menos -se sincera el cirujano-, allí pasé la mejor época de mi vida, recuerdo las noches vividas por el centro de Badajoz, y me acuerdo también de Olivenza, de donde era mi novia de aquella época».

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Esa evocación feliz de sus años universitarios es la cara opuesta de la realidad que vive ahora. En el último mes y medio, el Ejército israelí ha matado a sesenta palestinos, entre ellos a Laila al Gandor, bebé de ocho meses que murió tras inhalar los gases lacrimógenos lanzados por los militares. «El hospital está totalmente colapsado, hemos tenido que desalojar a todos los pacientes no quirúrgicos, y repartirlos entre otros hospitales gubernamentales y hasta en Egipto», detalla Aklouk. «Hemos tenido -continúa- catorce quirófanos en los que se estaba operando a gente durante 48 horas seguidas, y desde el lunes, todos los cirujanos trabajamos 24 horas y libramos otras 24».

«Echo mucho de menos Extremadura, espero poder volver pronto»

Tanto las áreas quirúrgicas, en todas sus especialidades, como las Urgencias y las salas de espera están «abarrotadas de gente», desgrana el subdirector y jefe de Neurocirugía del Al-Shifa, en el que también trabaja otro exalumno de la UEx. También palestino, es el jefe de Cirugía Cardiovascular. «En el hospital tenemos nueve camas de UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), y hemos llegado a tener 25 pacientes críticos, y no hemos tenido más porque no disponemos de más aparatos de ventilación mecánica», explica Usama Aklouk, que añade otro elemento a la preocupante radiografía: la amenaza del desabastecimiento. «Antes del episodio del pasado lunes -los tiroteos del Ejército israelí a quienes se manifestaban frente a la valla- ya estábamos en situación de alerta roja en muchos componentes esenciales, como pueden ser el hilo quirúrgico, los aparatos de fijación ósea o los medicamentos, en los que hay escasez desde hace años».

Trasladando pacientes

La llegada masiva de heridos ha empeorado la situación en el centro sanitario de referencia en la zona, que reparte sus camas a partes iguales -o sea, doscientas para cada una- entre Cirugía, Medicina interna y Ginecología y Obstetricia. «El mayor problema está siendo la necesidad de desalojar de sus habitaciones a los pacientes no quirúrgicos -explica el cirujano palestino formado en Badajoz-, con el agravante de que quienes ocupan sus lugares, la gente que está ingresando estos días y que necesita ser operada, son en la mayoría de los casos pacientes que van a necesitar un tiempo de hospitalización largo».

«En muchos casos, los sometemos a una primera intervención quirúrgica para salvarles la vida, y luego tendremos que volver a operarles una segunda vez», añade Usama Aklouk, que admite que durante esta semana, apenas ha tenido tiempo para otra cosa que no sea trabajar. En medio de una situación compleja, que marca el día a día de su familia y sus amigos palestinos, tiene una certeza. «Me gustaría mucho -dice- volver a Extremadura, espero poder hacerlo pronto».

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