«Nuestros hijos son excluidos de los colegios y no lo podemos consentir»

Ana Belén Salas Chacón, con su hija./
Ana Belén Salas Chacón, con su hija.

Padres de menores con discapacidad se unen para exigir a Educación que «puedan estar donde están los demás»

ANA B. HERNÁNDEZ PLASENCIA.

«Se dice que en Extremadura hay educación inclusiva, que el sistema atiende a todo el mundo, pero no es verdad».

Susana Fajardo es madre de un niño con discapacidad física, intelectual y sensorial, y su trayectoria escolar se asemeja al resto de los que se encuentran en su situación. «Cuando pasan de Infantil a Primaria ya te invitan a ir a un centro de educación especial, y la historia se repite cuando se trata de acceder a Secundaria, siempre te indican la puerta de salida».

Fernanda Valdés Sánchez y su hija.
Fernanda Valdés Sánchez y su hija.

Por eso familias de Extremadura con hijos con discapacidad, algunas de ellas en las fotografías que ilustran la información, han comenzado a unirse para alzar su voz, exponer públicamente su situación y reivindicar una solución. «Porque la realidad es que nuestros hijos son excluidos del sistema educativo y derivados a la educación especial, y esto no lo podemos consentir».

Extremadura cuenta con 2.217 profesionales en la atención a la diversidad en la escuela

Susana Fajardo, portavoz de estas familias, afirma que la discapacidad es una etiqueta que marca a sus hijos e impide a los padres elegir como los demás el centro educativo. «Por eso reclamamos una educación inclusiva de verdad, un sistema educativo en el que todos tengan cabida».

Susana Fajardo, en la imagen con su hijo.
Susana Fajardo, en la imagen con su hijo.

Auxiliares técnicos educativos (cuidadores), pedagogos terapéuticos y especialistas en audición y lenguaje son los profesionales con los que cuenta el sistema para atender a los alumnos con discapacidades y que, por tanto, no siguen el mismo ritmo de aprendizaje de los demás. Estos recursos son los que posibilitan que puedan acudir a clase en colegios e institutos.

«Pero estos recursos son insuficientes y, por eso, nos ponen trabas, porque no se les puede atender en los centros, por lo que se les impide que vean un modelo normalizado, por lo que les estamos estirpando su parte social». Estas familias reclaman un cambio que acabe con la exclusión de sus hijos. «El sistema no se adapta a lo que se requiere para que todo el mundo esté incluido y, por eso, las familias estamos abocadas a los juzgados y a un desgaste continuo porque estamos en una lucha permanente».

Antonia Díaz Caído, otra afectada.
Antonia Díaz Caído, otra afectada.

En resumen, «solo queremos que nuestros hijos puedan estar dónde están los demás». Por eso piden a la consejería que «deje de poner parches y diseñe el camino adecuado para alcanzar la educación inclusiva en la región».

Un camino que permita a los niños con discapacidad contar con los recursos precisos en los centros ordinarios para que puedan compartir tiempo con otros de su edad y que haga posible que puedan continuar con sus estudios más allá de la Educación Secundaria Obligatoria. Reivindicación que lleva a cabo especialmente José María Fernández Chavero, profesor en Badajoz y padre de una niña con discapacidad intelectual. Y reivindicación que ya ha llegado al Congreso de los Diputados.

«Porque lo que pedimos es que el sistema se adapte a todos, también a nuestros hijos, a los menores que aunque con discapacidades deben tener las mismas oportunidades que los otros, para que una formación les saque el máximo provecho y no estén abocados a la dependencia».

Un camino de atención a la diversidad que haga posible la inclusión y en el que ya está trabajando la Consejería de Educación, según defendió recientemente el secretario general, Rafael Rodríguez de la Cruz, en la Asamblea.

Chema Tovar, otro de los miembros.
Chema Tovar, otro de los miembros.

Tal como expuso, se ha mejorado la atención a la diversidad del alumnado, porque la Junta ha destinado más recursos y programas, «paliando los recortes que sufrió en la pasada legislatura». Indicó que la recuperación de plazas docentes suprimidas y la creación de nuevas aulas especializadas, «nos ha permitido mejorar la atención a la diversidad del alumnado».

En su comparecencia en la Comisión de Educación de la Asamblea de Extremadura, Rafael Rodríguez de la Cruz recordó que la consejería ha recuperado 750 plazas docentes de las 1.000 que fueron suprimidas durante la legislatura anterior, muchas de las cuales eran de profesores de Pedagogía Terapéutica y de Audición y Lenguaje, así como de orientadores, todos ellos docentes especialistas en la atención a la diversidad.

Cifró en 2.217 los profesionales que actualmente se ocupan de esta atención: 657 son profesores de Pedagogía Terapéutica, 504 de Audición y Lenguaje, 80 trabajan en la compensación educativa, 40 forman parte de los equipos de orientación, 315 son orientadores en institutos y centros de educación de adultos, 322 son auxiliares técnicos educativo-cuidador, 27 son intérpretes de lenguaje de signos, 236 son educadores sociales, 13 son fisioterapeutas y 23 son ATS.

José María Fernández Chavero.
José María Fernández Chavero.

«Tenemos una plantilla suficiente para atender las necesidades existentes», resumió De la Cruz, quien garantizó, además, que también los centros concertados «cuentan con unidades y horas de apoyo para atender a los alumnos con necesidades educativas especiales». Además de diversos programas de refuerzo, el secretario general recordó que están en marcha ocho nuevas aulas abiertas especializadas de educación especial, un aula abierta en el colegio Alfonso VIII de Plasencia y siete aulas especializadas para alumnos con trastornos del espectro del autismo en distintas localidades extremeñas.

Sin embargo, para Susana Fajardo, «Rafael Rodríguez de la Cruz hizo bien su papel en la Asamblea, pero él sabe que la educación inclusiva no existe en Extremadura».

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