Las farmacias de la región se quedan sin los autoinyectores que pueden salvar la vida a los alérgicos

El autoinyector evita tener que utilizar una jeringuilla. /HOY
El autoinyector evita tener que utilizar una jeringuilla. / HOY

La Asociación Extremeña de Alérgicos de Alimentos alerta del riesgo de muerte para los pacientes si no pueden usar este medicamento

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

La Asociación Extremeña de Alérgicos de Alimentos (Aexaal) ha denunciado que las farmacias de la región no pueden suministrar los autoinyectores de adrenalina que precisan los afectados por esta patología para frenar los episodios de alergia que se pueden presentar de forma inesperada, algunos de los cuales incluso pueden causar la muerte si no se dispone de este medicamento.

La alerta ha sido lanzada después de saber que uno de los laboratorios que fabrican este medicamento ha decidido dejar de suministrarlo porque el Ministerio de Sanidad ha fijado un precio máximo que, según argumenta la farmacéutica, no lo hace rentable. De momento, el problema afecta a los pacientes que pesan más de 25 kilos, que son los que necesitan el autoinyectable que contiene el principio activo con una concentración de 300 microgramos.

La principal ventaja de esta presentación es que la adrenalina se dispensa en un formato que permite ser administrado sin necesidad de utilizar jeringuilla. Basta apoyar con fuerza uno de los extremos del cilindro en el que viene contenido el principio activo para que se produzca la autoinyección de forma automática.

Ese sistema es muy efectivo para prevenir los episodios de anafilaxia en los que la persona alérgica sufre una reacción tan severa que puede fallecer en pocos minutos. La facilidad para ser autoadministrado hace que las personas afectadas por esta patología siempre lleven este medicamento consigo. También es el formato que se guarda en los botiquines de los colegios e institutos en los que existe algún alumno que pueda sufrir reacciones anafilácticas.

Esos autoinyectores también se utilizan para tratar de forma urgente a las personas alérgicas a las abejas y avispas que sufren una picadura y a los alérgicos al látex.

Un laboratorio ha dejado de comercializarlo porque el ministerio ha reducido su precio de venta

En la Asociación Extremeña de Alérgicos a los Alimentos tienen claro que detrás del desabastecimiento hay un conflicto económico derivado del nuevo precio máximo marcado por Sanidad. «Es una cuestión vital en la que no se debería jugar con la salud de las personas, por eso estamos exigiendo que se sienten a negociar y que encuentren una solución rápida».

Desde Aexaal se indica que el laboratorio Alk-Abelló, fabricante del autoinyector de adrenalina Jext de 300 microgramos, ha dejado de comercializarlo.

El problema de desabastecimiento comenzó a detectarse a mediados de diciembre y dos meses después las farmacias siguen sin dispensar la adrenalina en este formato, por lo que sólo es posible comprarla en otras presentaciones que precisan el uso de una jeringuilla y, por tanto, conocimientos sanitarios. «El problema es que en Extremadura hay 15.000 personas alérgicas a los alimentos que no tienen la costumbre de salir a la calle acompañados por un enfermero. El autoinyector tiene la ventaja de que lo puede utilizar incluso un niño al que se haya instruido previamente o una persona invidente», insiste María Victoria Gil, presidenta de Aexaal.

Llegará en diez días

La farmacéutica responsable de la fabricación de Altellus, otro autoinyector disponible en el mercado, ha mostrado su disposición a seguir suministrando estos dispositivos, pero no podrá hacerlo hasta dentro de unos diez días. «Y nos advierten de que llegarán con cuentagotas», alertan desde la asociación de alérgicos.

Hasta entonces, estos pacientes no tendrán la posibilidad de adquirir un medicamento que les puede salvar la vida. «Una alergia alimentaria puede aparecer en cualquier momento de la vida, siempre trato de sensibilizar al resto de la población de que el próximo puedes ser tú o la persona que más quieres y en ese caso el autoinyector puede ser vital».

Antes de que se produjera la revisión del precio, el autoinyector que en estos momentos no se suministra costaba 42,09 euros, mientras que ahora el precio máximo es de 35,81 euros. «Los responsables del desabastecimiento son los laboratorios que quieren obtener un mayor beneficio económico, sin embargo considero necesario, puesto que se trata de un problema de salud pública, que el ministerio, la Agencia Española del Medicamento y las farmacéuticas se sienten a negociar y busquen una solución rápida», concluye María Victoria Gil.

HOY se ha dirigido al SES para conocer su postura sobre el desabastecimiento de este medicamento, pero hasta el momento no ha obtenido respuesta.

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