Los extremeños ya no compran como antes

Una pareja de compras en El Faro (Badajoz) esta semana durante las rebajas/José Vicente Arnelas
Una pareja de compras en El Faro (Badajoz) esta semana durante las rebajas / José Vicente Arnelas

Los comercios subieron sus ventas el 2% y las grandes superficies el 4% respecto a la campaña pasada

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

E sta temporada navideña tampoco. Las últimas semanas no han servido para que un sector como el comercio remonte definitivamente en la región. Los representantes consultados de Cáceres, Mérida y Badajoz coinciden en que la venta ha mejorado, pero tímidamente, en torno a un 2%, y siempre con la referencia de las pésimas cifras que arrastra su sector desde hace años. El que quiere se conforma sabiendo que la caja no ha sido peor que en 2017. Pero la realidad es que hace ya seis ejercicios que el sector está tocando suelo, sobre todo en lo que se refiere al comercio de proximidad. A las grandes superficies les ha ido un poco mejor.

La Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged) calculaba esta semana un crecimiento del 4% respecto a las ventas del año pasado en los últimos dos meses y medio, y el repunte comenzó claramente en la última semana de noviembre con el Black Friday. Electrónica y regalos, así como alimentación y bebidas son los productos cuyas ventas han subido más en las últimas semanas, apuntan desde la asociación que agrupa a grandes superficies como El Corte Inglés, Hipercor, Carrefour, Grupo Cortefiel, Media Markt, Leroy Merlin, Toys 'r us o Eroski.

Para analizar la actividad comercial hoy en la región hay que tener en cuenta varias cuestiones que hace un par de décadas no se tenían en cuenta: el comercio electrónico en auge con consumidores comprando desde casa, las grandes superficies que restan clientes a las tiendas pequeñas, una climatología excesivamente cálida en otoño que no ha invitado a renovar el armario o un marco legal sobre el que hay discrepancias -periodos de rebajas difusos, apertura en festivos- entre quienes se dedican a lo mismo, vender artículos. Todo lo anterior son factores que señalan los comerciantes para explicar por qué no retornan a los niveles de ventas previos a la crisis.

«En 2012 ocurrió la hecatombe, desde entonces vamos de mal en peor», según Fecoba«Los autónomos aún no tienen capacidad para contratar en navidades y echan 16 horas»

Enrique Barrasa, residente en Mérida y nuevo presidente de la Federación de Comerciantes de la provincia de Badajoz (Fecoba) habla de un sector «demasiado sensible». Lo dice alguien que ha pasado de más de cincuenta a 32 empleados en las cuatro tiendas del sector textil que tiene en las principales poblaciones de Extremadura: Badajoz, Mérida, Cáceres y Don Benito.

Una cliente mirando ropa en una tienda del centro de Mérida
Una cliente mirando ropa en una tienda del centro de Mérida / Brígido Fernández

Félix Retamar, presidente de la Asociación de la pacense Calle Menacho y Adyacentes, habla incluso de que la poca lluvia del año pasado ha afectado al consumo. Según razona, se resiente el sector hortofrutícola, hay menos actividad en el campo y por tanto menos peonadas, menos dinero en los bolsillos de muchos residentes en pueblos que suelen venir a comprar a Badajoz, en estos momentos el principal polo de atracción comercial en Extremadura desde que en 1999 abrió El Corte Inglés y en 2012 se inauguró El Faro, dos grandes complejos que completan la oferta del centro de la ciudad.

Según Barrasa, «desde el segundo semestre del año 2012 vamos de mal en peor. Ahí ocurrió la gran hecatombe, cuando la prima de riesgo estaba disparada, subió el IVA y las ventas se desplomaron un 30%», recuerda el presidente de Fecoba antes de analizar de manera general el presente.

Más

Según la información más reciente que ha recabado de los asociados, «en este 2017 había esperanzas de obtener buenos datos, sobre todo en los últimos tres meses, pero ha ocurrido que en octubre hacía 37 grados y el mes pasó sin pena ni gloria para los comerciantes. En noviembre las ventas se recuperaron un 2% respecto a octubre, así que se fió todo a diciembre, mes al que se llegó con un descenso de un 10% respecto al año anterior. Al final tenemos un dato nacional que indica que las ventas se han incrementado un 2% respecto a un año antes, pero es que el año pasado fue nefasto. Esta vez en Extremadura ha ido algo mejor, lo que ocurre es que la botella está casi vacía, las reservas se agotan, hay poca capacidad de reacción en los empresarios y las condiciones de los créditos para pymes se han endurecido. En la última reunión que tuvimos en Almendralejo en el mes de diciembre el lamento fue generalizado. Pensábamos que 2016 iba a ser un punto de inflexión, pero en este 2017 no ha habido un rebote hacia arriba sino que se ha mantenido abajo la curva con un allanamiento».

Locomotora de la economía

En una comunidad poco industrializada el comercio minorista es una actividad que tira de la economía, sobre todo en las principales ciudades.

Según el último informe disponible de la Confederación Española de Comercio, de las 65.484 empresas que tenía Extremadura en 2016 inscritas en la CNAE ( Clasificación Nacional de Actividades Económicas), 19.367 estaban relacionadas con el comercio, de las que 12.361, el 18,8%, eran comercios al por menor. Este índice es superior a la media nacional, del 14%, y también mayor al que se da en comunidades limítrofes como Andalucía, Castilla-La Mancha o Castilla y León, lo que da a entender que en Extremadura el comercio es más importante que en otros lugares de España.

Esto está directamente relacionado con la creación de empleo. La Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged) se jacta de cómo sus afiliados -grandes superficies como Carrefour, Hipercor, Leroy Merlin, Media Markt, Eroski o Toys 'r us, entre otras- contribuyen a la creación de empleo en las fechas navideñas.

Según Félix Retamar, de la Asociación de Empresarios de la calle Menacho y Adyacentes, los pequeños comerciantes no pueden contribuir de igual forma a la creación de empleo porque no hay un consumo suficiente que soporte contrataciones extras ni siquiera en época 'calientes' como diciembre o enero. «Los autónomos cuando llegan las navidades echan 14 y 16 horas en su negocio porque no tienen aún capacidad para contratar. Sí ha habido contrataciones temporales en la hostelería, pero no en el comercio porque no hay clientela suficiente aún».

Los últimos datos que recogen la evolución de las afiliaciones a la Seguridad Social en el sector comercio que publica el anuario de la Confederación Española de Comercio revelan un crecimiento de 268 personas en Extremadura entre diciembre de 2015 y el mismo mes en 2016. Pero al poner la lupa en los desgloses se observa que el crecimiento se dio solo en la provincia de Badajoz (348 afiliaciones más por 80 menos en la de Cáceres). Además, solo se creció en el régimen General (contratación de empleados), no en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos), dando a entender que animarse hoy día a montar un comercio no es una opción muy en boga.

Pero Retamar es optimista. Defiende que en Menacho y adyacentes ya apenas hay locales vacíos, un panorama que hace poco era la viva imagen de un país en crisis. «Cierran unos, pero abren otros y el precio de los alquileres que cayó en picado hace unos años ya se ha estabilizado», dice. Lo que sí reclama es mayor implicación del Ayuntamiento de Badajoz para hacer atractivo el entorno de la ciudad dedicado a las compras, por eso pide que todo el entorno de Menacho sea plataforma única y que la calle Juan Carlos I (que une el Casco Antiguo con la mayor concentración de tiendas de Extremadura -212 en seis calles, según la asociación, que agrupa a un centenar de ellas-) se convierta en un bulevar más atractivo de lo que es hoy.

Tienda de la calle Menacho en Badajoz esta semana a media mañana
Tienda de la calle Menacho en Badajoz esta semana a media mañana / Pakopí -

Por su parte, Mari Ángeles Acosta, de la Asociación de Empresarios del Comercio de Cáceres (Aeca) y secretaria de la Federación de Comercio de Extremadura (Fedacoex), señalaba esta semana que la segunda quincena de diciembre «no ha ido mal», pero si hay un sector donde se nota más el repunte ha sido en la alimentación, no en el textil.

De hecho desde Asupex (Asociación de Supermercados de Extremadura), que integra a Al Lado, Spar, Covirán o Mercadona, su portavoz, Maribel Martín, explicó que el fin de semana previo a la Navidad -23 y 24 de diciembre- «se han cumplido, y en algunos casos superado, las previsiones que hicimos».

No obstante, al margen de la alimentación, en el caso de Cáceres Costa reconoce que el turista no viene a esta ciudad a comprar sino por el patrimonio histórico que ofrece. Además, al igual que Retamar en la calle Menacho de Badajoz, ve como buena noticia que en la calle Pintores, históricamente la que concentraba el mayor número de tiendas, haya menos locales vacíos que hace un año teniendo en cuenta que Cáceres es una ciudad con tres grandes focos de compra separados entre sí: los centros comerciales de La Mejostilla, Ruta de la Plata y Carrefour.

«Aquí el problema es que los polígonos están alejados del centro y por tanto las zonas de compra muy dispersas», analiza Costa sobre una ciudad que ha visto cómo se esfumaba la posibilidad de un centro de El Corte Inglés. Aún así, opina que Cáceres no ha tocado techo y aún existen proyectos pendientes.

Inversiones fallidas

Sobre esta cuestión, que Extremadura reciba nuevas inversiones para grandes proyectos comerciales, hay dudas. El primer centro comercial con amplias facilidades para los consumidores -variedad de tiendas, algunas como medianas superficies, aparcamiento, zonas lúdicas infantiles- fue precisamente el Ruta de la Plata en Cáceres, que abrió en 1993.

En 1999 llegó El Corte inglés a Badajoz, en 2007 la Ronda Norte (21.000 metros cuadrados) a Badajoz y La Mejostilla (27.000 metros) a Cáceres; en 2009 abrió el Parque Comercial de Villanueva (15.000 metros), en 2011 el Reina Sofía (32.000 metros) en Mérida y en 2012, en plena recesión económica, abrió El Faro en Badajoz, el mayor centro comercial de la región con 66.000 metros cuadrados y con la intención de captar clientela toda la región y de Portugal, así como evitar la fuga de consumidores extremeños a Sevilla, la principal competidora.

Con las principales marcas distribuidoras ya asentadas en la región -solo falta Ikea, sobre la que los rumores no cesan desde hace años-, hay la sensación de que tras una década de desembarcos por parte de las diferentes cadenas, la región ha tocado techo, en parte porque un millón de habitantes no da para muchas tiendas más. Tampoco el marco legal es el más atractivo para las grandes 'locomotoras' comerciales.

Con la apertura de El Faro hace cinco años la Junta de Extremadura planteó liberalizar el comercio paulatinamente y abrir el máximo de domingos y festivos posible. El argumento era que los compradores extremeños se iban a Portugal u otras comunidades a comprar. La posibilidad de poder abrir 16 festivos para las tiendas de más de 300 metros cuadrado la implantó en 2013 el Consejo Regional de Comercio (órgano consultivo sobre la materia) cuando el PP gobernaba la Junta. El pequeño comercio estaba en contra y cuando el PSOE retomó el gobierno se volvió a las 12 festivos en 2016. Solo se manifestó en contra de reducir el número de aperturas de festivos la Asociación de Grandes Empresas de Distribución (Anged).

Con una perspectiva de varios años, ahora los pequeños comerciantes aseguran que abrir más festivos en la región nunca generó más empleo como se pretendía y mantienen que no hay razón para aumentar la cifra de doce como desearían las grandes superficies, cuya llegada a la región se vio como una amenaza para el comercio de proximidad, que para seguir atrayendo compradores tuvieron que actualizarse.

Esta modernización se intentó acometer hace años en Extremadura con la creación a partir de 2008 de lo que se denominó Centros Comerciales Abiertos, concepto que se refería a las zonas de comercio tradicional de las ciudades -María Ángeles Costa prefiere el término 'comercio de proximidad'- que serían dotadas con elementos reconocibles (logotipos, banderolas) y comodidades (wifi, microclima, paneles indicativos táctiles, ...). Solo hay que caminar por muchos de estos centros comerciales abiertos para confirmar que muchas de las medidas han sido un fracaso. En Badajoz ya no funciona el microclima ni los paneles, en Mérida dejó de haber wifi y en Cáceres hubo que retirar las banderolas por la mala imagen que daban.

Félix Retamar, de la calle Menacho de Badajoz, reconocía a este diario que «antes de afrontar determinadas inversiones hay que saber con qué dinero se van a mantener porque los fondos de las asociaciones son limitados y se da la situación -critica- de que muchos empresarios se aprovechan de los recursos, pero luego no se asocian. Así es imposible crecer y competir».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos