El extremeño Ciriaco Benavente cumple 75 años y debe comunicar su renuncia al Papa

El obispo de Albacete debe presentar su renuncia a cargos pastorales para que el Pontífice decida sobre su continuidad o no

EFE
Miércoles, 3 enero 2018, 11:45

El obispo de Albacete, el extremeño Ciriaco Benavente, cumple hoy, 3 de enero, 75 años, por lo que debe presentar al Papa Francisco su renuncia a cargos pastorales, para que el Pontífice decida sobre su continuidad o no.

Así lo ha dado a conocer el Obispado de Albacete en un comunicado, en el que han querido felicitar a Ciriaco Benavente por su cumpleaños.

El Obispado ha señalado que, de momento, «todo seguirá como hasta ahora» y la administración de la diócesis de Albacete continuará funcionando con normalidad, pero han explicado que «al llegar al máximo de edad, el obispo debe presentar su renuncia y comienza un proceso de nombramiento de un nuevo Pastor, que no se prevé urgente».

75 años es la edad que establece la normativa para que los obispos diocesanos presenten la renuncia a su cargo, por motivos de edad, al Papa.

La renuncia a dichos oficios pastorales surtirá efecto solo desde el momento en que sea aceptada por la legítima autoridad.

El Obispado ha indicado que «de cumplirse la tradición, tardará entre uno o dos años en hacerse oficial» y que «en el 99 por ciento de los casos se hace coincidir el nombramiento del nuevo obispo con la renuncia del anterior».

Esto implica que la decisión no será oficial hasta que se haya elegido a la persona encargada de relevarle.

«El proceso puede tomar su tiempo, ya que en estos momentos hay otras diócesis situadas por delante de la de Albacete», ha señalado el comunicado.

El obispo Ciriaco Benavente Mateos nació el 3 de enero de 1943 en Malpartida de Plasencia, provincia de Cáceres y diócesis de Plasencia.

Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Plasencia, fue ordenado sacerdote el 4 de junio de 1966 y es Graduado Social por la Universidad de Salamanca (1971).

Comenzó su ministerio sacerdotal en el pueblo salmantino de Béjar, donde fue coadjutor, de 1966 a 1972, y luego párroco, de 1973 a 1979, de la Parroquia de San Juan Bautista, mientras que desde 1979 a 1982 fue rector del Seminario de Plasencia y delegado Diocesano del Clero entre 1982 y 1990.

Este último año fue nombrado vicario general de la diócesis, cargo que desempeñó hasta su nombramiento episcopal. El 22 de marzo de 1992 fue ordenado obispo en Coria y lo fue hasta diciembre de 2006, cuando fue nombrado obispo de Albacete.

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