Extremadura prohíbe la adopción a la carta en el nuevo decreto que tramita

Un menor es recibido por sus nuevos padres adoptivos en una imagen de archivo. :: hoy/
Un menor es recibido por sus nuevos padres adoptivos en una imagen de archivo. :: hoy

Serán declarados no idóneos los solicitantes que condicionen la adopción a determinadas características físicas o rechacen un sexo

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

La Junta está ultimando el nuevo decreto que regulará la adopción en Extremadura. Un documento que establece cómo se tiene que llevar a cabo el proceso, ya se trate de adopción nacional o internacional, quiénes intervienen en el mismo y qué criterios se seguirán para aprobar o no la idoneidad de los futuros padres.

Es en este apartado donde el nuevo decreto establece los criterios que deberán cumplir los solicitantes para ser considerados idóneos para la adopción. De tal modo que el no cumplirlos les dejará fuera del proceso. Pero además del incumplimiento de estos, el nuevo decreto especifica que no habrá adopción a la carta. Es decir, quiénes quieran adoptar a un menor no podrán elegir las características del mismo. De hecho, en lo que todavía hoy es un borrador, se señala que «serán considerados no idóneos los solicitantes que condicionen la adopción a la aceptación o rechazo de menores con determinadas características físicas, raciales o étnicas o rechacen un sexo determinado».

«Desde mi punto de vista creo que la prohibición expresa es positiva, porque lo normal es que si los adoptantes buscan satisfacer su necesidad de ser padres, la adopción no salga bien», señala Javier Herrera, presidente de la Asociación Petales, una organización de ámbito nacional integrada por 165 familias, la mayoría de ellas con niños que han sido adoptados.

«Considero que establecer la no idoneidad de quienes especifiquen cómo quieren que sea el menor que se les entregue, pretende contribuir a la concienciación de las familias de que la adopción es una figura para proteger al menor», ahonda Javier Herrera.

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Además de esta prohibición expresa, el nuevo decreto eleva hasta los 45 años la diferencia de edad máxima que debe haber entre el adoptante y el adoptivo, como ha venido reclamando la Asociación de Familias Adoptantes de Extremadura (Afadex). El objetivo es que el nuevo decreto atienda la realidad actual, en la que la paternidad y maternidad se plantean más tarde que antes, y posibilitar así que también las personas de entre 40 y 45 años puedan adoptar a bebés.

Familia biológica

Otra de las novedades del nuevo decreto es la 'adopción abierta'. Esto significa que «se podrá acordar el mantenimiento de alguna forma de relación o contacto a través de visitas o comunicaciones entre el menor adoptado, los miembros de su familia de origen que se considere y la adoptiva, favoreciéndose especialmente, cuando ello sea posible, la relación entre los hermanos biológicos».

El fin es permitir que la relación con la familia biológica se mantenga siempre que sea posible. Motivo también por el que en el nuevo decreto se establece cómo hacer que el menor pueda encontrar sus orígenes, de tal modo que podrá tener acceso a la identidad de sus progenitores, su historia médica y la de su familia, y las circunstancias y causas por las que fue declarado en situación de adoptabilidad, así como la información que se tenga de su vida hasta que fue adoptado.

Además, en caso de que en el expediente haya información sobre la existencia de hermanos biológicos u otros familiares, se informará de ella, y la Administración gestionará y facilitará el encuentro.

Por último, también como novedad, el decreto que se ultima incorpora los distintos apoyos que se proporcionarán en la postadopción. Asunto este demandado por las dos asociaciones de familias adoptivas que han presentado alegaciones al borrador de decreto. «Porque parece que a nadie le interesan los problemas que tenemos los padres después de la adopción, las ayudas que precisan nuestros hijos y, por tanto, la necesidad que tenemos nosotros de contar con ayuda también para hacer frente a estos problemas», deja claro Javier Herrera.

El peso del pasado

«Es tristemente frecuente que en más ocasiones de las que se reconoce, los adoptados presentan problemas de salud o adaptación que no habían sido inicialmente advertidos, y para los que las familias adoptantes no estaban formadas ni preparadas», señala la Asociación Petales en las alegaciones presentadas.

Por eso, al igual que Afadex, reclama más formación para las familias previa a la adopción y que ésta continúe también durante la postadopción, más información respecto a los «antecedentes personales, familiares y de salud del menor», y más formación por parte de los profesiones sanitarios y docentes para atender a estos niños. Tal como ha explicado en más de una ocasión Juan Antonio Pavón, directivo de Afadex, «no se puede olvidar el pasado que tienen estos menores, que hace que en la mayoría de los casos tanto su proceso de aprendizaje como su desarrollo madurativo sean diferentes».

De ahí, insiste también la asociación extremeña en sus alegaciones, la necesidad de que cuenten con ayuda especializada. «Hay que tener presente que no son responsables de las posibles vivencias negativas que han tenido». Como son rupturas a edades tempranas, cuidados negligentes o inadecuados por parte de sus progenitores, falta de estimulación, periodos también de institucionalización en centros para menores, abusos, malos tratos...

Por eso, tal como Petales deja claro en sus alegaciones, la ayuda tras la adopción debe concretarse en «asesoramiento, apoyo, orientación especializada, atención sanitaria, psicológica o social a los menores adoptados o a sus familias para hacer efectiva la corrección de cualquier desigualdad debido a su historia vital y de salud previa a la adopción».

Las familias adoptantes insisten en que no tienen la suficiente ayuda para soportar tratamientos, terapias y apoyos para atender a la salud (mental u otra) de estos menores y, por eso, reclaman que la atención llegue cuando la pidan.

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